Ya podemos anticipar el fin de la crisis


La mala situación por la que han atravesado los mercados financieros en los últimos dos años empieza a llegar a su fin. Durante las últimas semanas han ocurrido dos cosas que nos permiten ser más optimistas respecto a la posibilidad de que se empiece a suavizar la recesión en Estados Unidos, y de que los mercados se estabilicen en el segundo semestre de este año.

La mala situación por la que han atravesado los mercados financieros en los últimos dos años empieza a llegar a su fin. Durante las últimas semanas han ocurrido dos cosas que nos permiten ser más optimistas respecto a la posibilidad de que se empiece a suavizar la recesión en Estados Unidos, y de que los mercados se estabilicen en el segundo semestre de este año. En primer lugar, el Presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha anunciado un programa para inyectar grandes cantidades de liquidez en el mercado hipotecario, mediante la compra de valores con garantía hipotecaria en el mercado abierto. El programa también servirá para adquirir de forma directa letras y bonos de Tesoro a más largo plazo. Los tipos hipotecarios han caído en picado, lo que ha abierto la puerta a la renegociación de los términos de las hipotecas y, posiblemente, haya tentado a potenciales compradores.

En segundo, el Secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, ha anunciado finalmente un plan que ayudará a eliminar activos tóxicos de los bancos. De esta forma, se crean incentivos para que el sector privado forme parte de la solución a esta coyuntura.

Por otra parte, se percibe una normalización de precios en los valores. El mercado se ha reajustado y las compañías cotizadas que alcanzaron niveles excesivamente bajos han regresado a unas valoraciones realistas. Tenemos cada vez más confianza en que ya ha pasado lo peor y que las recientes Pruebas de Estrés en Estados Unidos demuestran que el Gobierno está empeñado en generar una mayor confianza de los mercados.

Después de tocar fondo, el mercado experimenta una fase de consolidación (bottoming out) a medida que los inversores han calculado la duración y la profundidad de la recesión. Ya hemos iniciado este proceso, y por eso las bolsas han repuntado en las últimas semanas, aunque todavía se mantienen numerosas incógnitas.

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