Ya es suficiente: es hora de que el BCE entre en escena


Es hora de que los políticos europeos den un paso adelante y ofrezcan todo su apoyo a la cada vez más frágil Unión Europea. Los mensajes parciales tan sólo añaden más confusión, que a la postre acaba resultando en una mayor aversión al riesgo. Y ese incremento de la aversión al riesgo me parece bastante significativo. ¡Si vas a entrar en pánico, hazlo cuanto antes!

¿Por qué tomar riesgos como depositario en los bancos cuando nadie te paga por ello? Fijémonos en España. Hasta la semana pasada, los bonos españoles pagaban un cupón similar al de julio de 2008. La inflación española se ha reducido y el Sr. Trichet ha recortado la tasa principal de refinanciación del BCE al 1%, pero ¿compensa eso a la aversión al riesgo de inversores en bonos del Estado español que ahora cuestionan la validez de sus condiciones contractuales? Hablar de la especulación masiva y el mal funcionamiento de los mercados no lleva a nada. El mercado tiene que encontrar un precio en el que los compradores nuevos, conscientes de los riesgos potenciales, están dispuestos a asumir esos riesgos. El BCE tiene que tomar la delantera al mercado o seguirá moviéndose de un eslabón débil de la cadena a otro. Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia. ¿Suena familiar?

Si lo que quieren los dirigentes políticos en Europa es mantener el statu quo, entonces la respuesta está en la monetización de la deuda. El BCE, con la capacidad de imprimir dinero, puede sostener el mercado mediante la compra de bonos del gobierno. De hecho hay rumores de que está haciendo exactamente eso hoy a través de su red de bancos centrales. Sin embargo lo que se necesita es "decisión y firmeza", en lugar de respuestas tentativas o simples reacciones, si es que el objetivo último es apoyar el euro en su forma actual.

Mientras el BCE se retrasa, los costes potenciales de un apoyo en el futuro sigue aumentando y la confianza del mercado sigue disminuyendo. Podemos de hecho debatir la idoneidad e incluso la sostenibilidad de una "talla única para todos" en la política monetaria para un grupo dispar de economías, pero debe haber pocas dudas acerca del capital político invertido en el proyecto del euro. La idea de que cualquiera de los fuertes, o incluso de los débiles, se irá sin dar la pelea de un proyecto que lleva décadas construyéndose es ridícula. Los costes políticos y económicos serían devastadores.

Eso no quiere decir que no vaya a suceder. En última instancia este episodio o se traducirá en una unión más estrecha, más parecida a los EE.UU. o el Reino Unido, o un retorno a algo más cercano a la configuración previa al euro.

Regresé ayer de un breve viaje a Alemania, y lo hice con la fuerte sensación de que el apoyo continuo para el euro existe. Alemania puede requerir un alto precio por una transferencia adicional de la calidad del crédito hacia el sur, pero es probable que ese apoyo se materialice. Hasta que veamos un "significativo" intento de trazar una línea divisoria, los inversores seguirán comparando de manera más favorable los rendimientos de los bonos corporativos en el núcleo de Europa respecto de los rendimientos de la deuda soberana periférica.