¿Y si la política monetaria se fijase en Bruselas?


La situación que se está viviendo en estos días en Europa es increíble para un europeísta convencido. Que la economía real, la de las empresas haya hecho sus deberes antes que la economía pública es algo normal, ya que su recuperación viene, en parte, gracias a las ayudas públicas. Pero que la Comisión Europea este permitiendo esta dilación irresponsable por parte de los diferentes gobiernos a la hora de fijar y aplicar las necesarias medidas de ajuste económico imprescindibles para comenzar a crecer a la mayor brevedad posible resulta increíble.

La Comisión Europea no puede pretender que los diferentes gobiernos apliquen por propia iniciativa medidas de ajuste económico que, como ya es sabido, van a afectar directamente al bolsillo de los votantes. Es decir, se resisten a asumir el coste político de hacer eficientemente su trabajo. Pero, esto, al fin y al cabo es humano, poco profesional, pero humano.

Por lo tanto hasta que la Comisión Europea no asuma el control absoluto de las políticas económicas de los países miembros estaremos abocados a ver como medidas que se deberían de haber tomado hace meses se adoptan ahora. Se evitaría que situaciones como la griega se hayan agravado por la falta de voluntad política en la aplicación de una política preventiva y curativa.

Durante el pasado verano la Comisión Europea planteó bajo que condiciones debería de aplicarse una política fiscal expansiva y su mensaje no fue oído por los responsables políticos locales.

Si se hubiera actuado bajo una única dirección económica nos hubiéramos, probablemente, evitado el riesgo de contagio que estamos sufriendo así como la especulación en los mercados financieros.

Personalmente tengo la impresión que caminamos hacia una situación donde la política económica se fije en Bruselas y sea aplicada por los políticos locales, pero mientras esto sucede estaremos perdiendo el tiempo y asumiendo un retraso intolerable que nos hará perder competitividad frente a los grandes bloques económicos del mundo.

El resultado de la reunión que el pasado fin de semana se mantuvo por parte de la Comisión Europea ha transmitido un mensaje que nos permite ser optimistas en este sentido, De hecho, los mercados financieros se lo aplaudieron como nunca antes habían aplaudido algo en toda su historia.

 

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