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… y seis razones por las que es mejor invertir en renta fija emergente a través de ETF


Los mercados de bonos se han convertido en una importante fuente de financiación tanto para los gobiernos como para las empresas desde los años 90, especialmente en mercados emergentes. Han sido varios los países que han abierto sus mercados locales a inversores extranjeros, lo que ha permitido diversificar su base de financiadores. La participación de inversores exteriores también ha contribuido al aumento de la transparencia y la creación de una infraestructura de mercado más robusta. El tamaño del mercado de deuda emergente es ahora cerca del 30% del tamaño total del mercado global de deuda. Pero… ¿qué es mejor? ¿Apostar por una estrategia activa o pasiva?

Pedro Coelho, responsable de Société Générale para Lyxor ETF en España y Latinoamérica, da sus seis argumentos de por qué hacerlo a través de estrategias gestionadas activamente resulta una mejor opción:

1. Democratización del acceso. Según el experto, los ETF permiten a cualquier inversor, a partir de importes muy pequeños, ganar exposición a un universo muy amplio de clases de activos y geografías. “En el caso de la deuda de mercados emergentes, una clase de activos compuesta por bonos de gobiernos y empresas estatales de gran dimensión, de más de 20 países distintos, los fondos cotizados han abierto la posibilidad de beneficiarse de la exposición a esta clase de activos a todos los inversores”, afirma.

2. Adaptabilidad. Es la segunda razón que esgrime Coelho. A su juicio, los ETF, como fondos que replican índices de mercado, acompañan la evolución de la estructura sectorial y geográfica de los mercados globales. “En una clase de activos como la deuda de mercados emergentes, los índices de mercado han evolucionado de forma muy significativa en los últimos 10 años y los ETF han permitido a cualquier inversor poder seguir esa evolución, con los respectivos cambios en la cartera, de una forma directa y sencilla”.

3. Versatilidad. De acuerdo con el responsable, en los últimos años se ha visto una proliferación de índices en renta variable, que ahora produce efectos también sobre la renta fija, donde empiezan a surgir una multitud de índices de deuda gubernamental, de mercados desarrollados y emergentes. “Los ETF permiten replicar todos estos índices y que los inversores inviertan de forma focalizada en duraciones, vencimientos, grados de inversión, geografías y emisores, además de poder combinar todos estos tipos de inversiones en estrategias que optimicen su propio binomio de rentabilidad/riesgo”, indica.

4. Transparencia. Es el cuarto argumento que utiliza Coelho. “Los ETF son fondos cotizados que permiten a sus inversores el acceso en cualquier momento a la cartera de valores donde están invertidos. Esto permite poder conocer muy rápidamente la exposición geográfica, sectorial, rating, vencimiento, duración y otros indicadores fundamentales para la construcción óptima de una cartera”.

5. Coste. Para Coelho, este es un aspecto muy importante. “El coste de los vehículos de inversión suele ser un componente muy importante a la hora de evaluar la rentabilidad total que se obtiene. Los ETF, como fondos cotizados de bajo coste, permiten a los inversores obtener rentabilidades totales de sus inversiones superiores a la media”.

6. Liquidez y fácil acceso. Por último, el experto argumenta que los ETF, como fondos cotizados, permiten a sus inversores negociar y conocer los precios de los distintos activos a lo largo de su periodo de negociación. “En el caso de la deuda de mercados emergentes, los inversores europeos pueden acceder a esta clase de activos  en cualquier momento durante el periodo de funcionamiento de las bolsas europeas donde estos ETF están cotizados”.

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