… y la Fed efectúa cambios políticos, pero mantiene el guion monetario al menos hasta diciembre


Este mes ha comenzado oficialmente la reducción del balance de la Reserva Federal, aunque en el comunicado correspondiente a la reunión de octubre del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) sólo se ha dedicado una línea a hablar de tal asunto. Según Tobias Schafföner, analista sénior de Flossbach von Storch, esta reducción “se llevará a cabo de forma moderada y progresiva, a menos que acontezca un shock de gran calado”. En todo caso, el experto considera que la principal herramienta de la Fed para el control de la política monetaria seguirán siendo los tipos de interés. “El reto al que se enfrenta la Fed es que cada subida de tipos, por ligera que sea, complica aún más la próxima, especialmente cuando en otras partes del mundo prevalecen tipos nulos o incluso negativos”, afirma el analista.

Así, el segundo hecho relevante que se desprende del comunicado es que el FOMC no ha modificado los tipos de interés, pero está observando atentamente la evolución de la economía estadounidense. El Comité resalta el incremento del consumo de las familias “a una tasa moderada” o el repunte de la inversión corporativa durante los últimos trimestres, a lo que contrapone la debilidad de la inflación, al situarse por debajo del 2% pese al repunte del precio de la gasolina en septiembre (como consecuencia del impacto de los huracanes). El pronóstico del FOMC es que la inflación consiga estabilizarse en torno a su objetivo “en el medio plazo”.

Finalmente, en el apartado de lo que está por pasar, la gran noticia tras la publicación del comunicado de prensa ha sido la más que probable renovación de la presidencia de la Fed. Según publicaba en exclusiva el diario Wall Street Journal el 1 de noviembre, la Casa Blanca habría notificado el día anterior al también miembro del FOMC Jerome Powell que sería nominado por Donald Trump como próximo presidente de la Fed, después de que expire el mandato de Janet Yellen en febrero de 2018. Ayer la propia Casa Blanca confirmó tal nominación.

Según el diario, sería la primera vez en casi 40 años que un presidente de la Fed no renueva su mandato (el anterior precedente se produjo en 1978, cuando Jimmy Carter eligió a William Miller para sustituir a Arthur Burns). Yellen deja el mandato como la primera mujer al frente del banco central, pero también como primer mandatario desde Miller en dejar la institución con los tipos de interés más altos que cuando asumió el cargo.

Powell ha formado parte del Consejo de Gobernadores de la Fed desde 2012, mantiene relaciones estrechas con Wall Street y además dispone de experiencia en administraciones previas, al ejercer como subsecretario del Tesoro durante el mandato de George Bush padre. Según el WSJ, también ha sido en el último lustro un aliado de Yellen, por lo que su elección supondría la continuación de la normalización prudente emprendida por ésta desde su elección. Es decir, que seguiríamos viendo una subida lenta, gradual y bien señalizada de los tipos de interés hasta 2020, al tiempo que la Fed va reduciendo los 4,2 billones de dólares en deuda que están en su balance.

Luke Bartholomew, estratega de inversiones en Aberdeen Standard Investments, valora positivamente los cuatro años de Yellen al frente de la institución: “Ha dirigido un ritmo bastante estable desde que la Fed empezó a retirar el programa de flexibilización cuantitativa y a subir los tipos de interés. Que esta figura clave en el sistema financiero global pueda salir de escena sin causar un gran impacto en los mercados es quizás el resultado de la estabilidad que ha ayudado a crear”.

Diseccionando el comunicado

Rick Rieder, director de inversiones de renta fija en BlackRock, afirma que “el FOMC ha hecho un trabajo excelente al comunicar sus objetivos monetarios, y el rumbo que tomará su política monetaria este año”. La opinión del experto es que la Fed subirá en 25 puntos básicos los tipos de interés durante la reunión de diciembre, y que podría volver a subirlos dos o tres veces en 2018 (el gráfico de los puntos del FOMC sitúa al precio oficial del dinero entre el 2% y el 2,25% para finales del año que viene).

Rieder también destaca otro cambio en el organigrama de la Fed, al sustituir James A. Clouse a Brian F. Madigan a partir del 26 de noviembre como nuevo secretario del FOMC.  “Estos cambios sugieren que la comunicación en el largo plazo del FOMC actual es casi definitivamente menos interesante, pues el banco central podría ver un cambio en la filosofía de la política monetaria durante los próximos meses y años”, afirma el experto. Éste añade que la normalización de la Fed también será menos interesante a medida que otros bancos centrales también empiecen a normalizar sus propias políticas y balances.

Finalmente, el experto llama la atención sobre el hecho de que, hoy por hoy, las políticas monetarias de los bancos centrales ya no son la única influencia sobre las valoraciones, pues considera que se le están sumando otros factores, como las tensiones geopolíticas, el impacto de la reforma fiscal que Trump está intentando sacar adelante o la desaceleración del crecimiento chino.

Con independencia de los cambios internos a nivel político, desde Fidelity la economista global Anna Stupnytsa afirma que “el crecimiento del PIB fue bueno en el tercer trimestre y los nuevos datos sugieren que la tendencia se mantendrá, por lo que la Fed tiene sobradas razones para continuar con su política de subidas de tipos graduales bien telegrafiadas en su próxima reunión”. La experta recuerda que los mercados descuentan actualmente “una probabilidad de subida de tipos del 90%” en diciembre.

Dicho esto, Stupnytsa comenta el énfasis del comunicado del FOMC sobre los “débiles aumentos de los precios”. Al ser tan explícito, la experta califica este cambio de lenguaje como “una novedad interesante” que se podría interpretar como que “la subida de diciembre no es un resultado cantado, pero es más probable que quiera decir que las subidas de tipos serán muy progresivas y, muy probablemente, podrían continuar aunque los datos económicos se suavicen”. De hecho, la experta considera que la Fed tendrá problemas el año que viene para cumplir con sus propias expectativas.

“Otra importante incógnita es la reducción de su balance. Si el efecto acumulativo de este proceso no equivale a un endurecimiento monetario implícito, lo cual resulta probable, entonces la trayectoria de los tipos será más plana de lo que prevé actualmente la Fed", concluye Stupnytsa.

 

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