Y el BCE sigue esperando...la clave estará en las presiones deflacionistas (y en el euro)


El BCE ha decidido en su reunión de abril mantener, un mes más, los tipos de interés sin cambios (repo 0,25% y depósito 0%). Asimismo, ha reiterado su discurso de anteriores comparecencias (flexibilidad monetaria total), aunque sin adoptar medida alguna de estímulo adicional por el momento.

Aunque a favor de tomar medidas adicionales tenía las presiones a la baja sobre la inflación (IPC de marzo moderándose hasta 0,5% frente al objetivo de medio plazo del 2%), en contra de nuevos estímulos en el corto plazo está el hecho de que el BCE considera esas presiones deflacionistas coyunturales y no estructurales. A esto hay que añadir que la economía europea se va recuperando (buena prueba de ello son los PMIs del primer trimestre, que sugieren una aceleración del PIB frente al cuarto trimestre del 2013), a la vez que las condiciones de financiación siguen mejorando (ahí está el éxito en las emisiones del Tesoro, no sólo español sino también del resto de periféricos).

En su posterior comparecencia, Draghi ha reiterado que las expectativas de inflación siguen firmemente ancladas y que sigue dispuesto a utilizar todo tipo de medidas (incluidas no convencionales) si es necesario. Así que deja la puerta abierta a aplicar más estímulos (política monetaria acomodaticia mientras sea necesaria, tipos de interés en niveles actuales o más bajas durante un largo periodo de tiempo), aunque su discurso sugiere que no lo hará en el corto plazo a menos que flaquee la recuperación (no descarta impacto de riesgos geopolíticos) y/o se intensifiquen más las presiones deflacionistas.  

En cualquier caso, la adopción de nuevas medidas de estímulo monetario parece pasar más bien por una intensificación de las presiones deflacionistas, habiendo virado el foco de preocupación desde el anterior riesgo de crecimiento. Aun cuando el IPC debería repuntar en abril (efecto base de Semana Santa), el BCE sigue apuntando a un periodo prologado de baja inflación, aunque con repunte progresivo hacia su objetivo del 2%. El riesgo está en que esta recuperación gradual de niveles de inflación más consistentes con la estabilidad de precios no se materialice en el futuro. En este sentido, el BCE reconoció el impacto del tipo de cambio en la estabilidad de precios. Por tanto, en los próximos meses vigilaremos tanto la evolución de la actividad económica (especialmente relevantes serán los indicadores adelantados de ciclo, como PMIs, IFO...) como del tipo de cambio por sus implicaciones en los niveles generales de precios. Una apreciación adicional significativa del Euro supondrá un nuevo quebradero de cabeza para el BCE, toda vez que cuantifican el impacto de una apreciación del Euro del 10% en una reducción del IPC de 0,5%. Aunque el BCE no tenga un nivel de tipo de cambio objetivo, sí que consideramos que una apreciación adicional del Euro significativa podría llevarle a mover ficha en los próximos meses.

Autor de la imagen: Begoña V., Flickr, Creative Commons

 

Natalia Aguirre Vergara

Directora de Análisis y Estrategia de Renta 4

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