Y despues de las ‘vuvuzelas´, el zumbido del aire acondicionado


En un mundo en el que la deuda pública pesa como una losa, los miembros de los jurados que deciden la adjudicación de los grandes eventos deportistas, como la copa del mundo del futbol, tienen, si cabe, mucha más responsabilidad. Por ello, no sorprende que se decida en favor de anfitriones que puedan afrontar el elevado coste económico de dicho evento. Tras haber adjudicado los Juegos Olímpicos a Rio de Janeiro para 2016, se ha visto confirmada esta tendencia con la elección de Rusia y Qatar como organizadores de los mundiales de fútbol 2018 y 2022, respectivamente.

¿Es una coincidencia que esta vez se haya decido sobre las dos próximas adjudicaciones, ortorgando un plazo de hasta doce años de preparación? Tal vez, pero lo que está claro es que es otra manera de reflejar la desesperada situación financiera de los países desarrollados. Uno se llega a preguntar qué estaban pensando los candidatos como España, Portugal, Bélgica, Inglaterra o Japón. ¿No deberían centrarse en otras prioridades como el saneamiento de sus cuentas públicas y la reducción sus niveles de deuda? Por lo menos México tuvo la prudencia de retirar su candidatura, visto que al final no se veía capaz de afrontar el coste tan elevado de esta aventura.

Qatar será el anfitrión más pequeño de la historia de la copa. El honor de haber sido seleccionado le viene de perlas a este gran pequeño país. Hoy día, el PIB de Qatar está creciendo a un ritmo de alrededor del 20%. Tiene una población de poco más de 1,6 millones de personas y es, junto con Lichtenstein, el país con el PIB per capita más elevado del mundo. Desde hace una década, la inversión que está teniendo lugar en esta península es bastante desproporcionada a su tamaño. Cualquiera que haya estado en Qatar recientemente se da cuenta, de forma inmediata, de que están construyendo una de las mejores infraestructuras del mundo. Y lo están pagando al contado.

Qatar se encuentra en el mismo emplazamiento geográfico que Dubai y por tanto disfruta de la ventaja similar de su ubicación geográfica central; rodeado de populosos países en desarrollo, con elevadas tasas de crecimiento económico. En contraste con el emirato más conocido, Qatar disfruta además del gran beneficio de tener un balance muy sólido. Su fortuna económica no es ningún misterio, ya que se encuentra enclavado sobre una de las mayores reservas de gas y de petróleo del planeta. Estos recursos todavía tienen un peso de alrededor del 80% del PIB del país. Anadir, además que el Gobierno de Qatar está ejecutando una estrategia de inversión para diversificar su economía a lo largo en todos los sectores y ¡no sólo lo está haciendo porque se debería hacer, sino que también lo hacen porque pueden!

Se estima que Qatar invertirá alrededor de 50.000 millones de dólares en una larga lista de infraestructuras nuevas durante los próximos años. Lo que está claro es que Qatar va a recibir mucha más atención de ahora en adelante y los viejos conocidos de la región como Dubai y Abu Dhabi contarán, cada vez más, con un serio competidor regional. Todo ello evidenciará, de forma contundente, a los inversores extranjeros que Oriente Medio es mucho más que Dubai.

En conclusión, he aquí una historia fácil de entender. Con Qatar nos encontramos ante un entorno con un buen fondo de negocio, donde hay mucha confianza y donde las inversiones se realizan con empeño. ¿No es éste el caldo de cultivo que los inversores siempre están buscando? Durante el verano, hace mucho calor en Qatar y por ello se comprometieron a hacer estadios dotados con instalaciones de aire acondicionado. Una cosa es segura, durante los partidos, se volverá a escuchar un zumbido en el fondo, al menos que en el iterim encuentren una forma de enfriar el aire silenciosamente.

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