Western Asset, de Legg Mason desmonta el "mito" de Alemania


"En contra de lo que defienden muchas voces, y la propia Alemania, ésta no es el salvador del euro”, dice Michael Story, economista de la gestora Western Asset -filial de Legg Mason especializada en renta fija-. El experto asegura que Alemania es tan responsable de la crisis europea como los países periféricos y que el futuro del euro está condicionado a que Berlín acepte las debilidades de su economía y adopte medidas estructurales.

“Su único punto fuerte es su balance”, dice el experto, denunciando que sus bancos se enfrentan a una alta morosidad, su mercado laboral está estancado, el crecimiento se está ralentizando... “Alemania es tan causante de la crisis europea como sus colegas de la periferia. Debe realizar profundas reformas estructurales como las que ya están en marcha en la periferia europea y asumir sus responsabilidades de liderazgo. Sin embargo, las autoridades alemanas se niegan a admitir ninguna debilidad y, en lugar de eso, se dedican a difundir el argumento falso de que Alemania es víctima por su asociación con otros irresponsables miembros de la zona de euro”, asegura el economista, negando además que el país sea el motor de la eurozona.

Citando un documento del Centre for European Reform, dice que durante la mayor parte del tiempo que ha pasado desde el lanzamiento del euro, “ha sido Alemania quien ha ralentizado el crecimiento europeo y no al revés”.

“Desde la entrada en vigor del euro, ha sido el país que menos ha contribuido al crecimiento general, pero el que más se ha beneficiado (…) y tiene que empezar a contribuir a la economía mundial en vez de solamente beneficiarse de ella”, explica, argumentando que cuando el euro entró en vigor, Alemania tenía un fuerte perfil exportador y que la moneda única consolidó su ventaja competitiva. “Alemania obtiene el 28% de su superávit comercial de la periferia (el 36% del déficit comercial de los países periféricos está relacionado con Alemania). Esto se traduce en 100.000 millones de dólares de poder adquisitivo extraídos de la periferia e inyectados en Alemania sólo en 2007”, explica.

Además, también sacó provecho de su “papel principal en la proliferación del crédito barato en la periferia europea”, afirma, un crédito que ayudó a inflar las burbujas inmobiliarias y a perpetuar la fortaleza del consumo en esos mercados. “A través de este proceso, las finanzas de las familias alemanas mejoraron mientras su sistema bancario se atracó de lo que posteriormente resultarían ser activos de alto riesgo. A pesar de que no hubo burbuja inmobiliaria en el país, los bancos alemanes están a la cabeza de Europa en cuanto a morosidad y poseen cerca de 600.000 millones de dólares en deuda pública de los países de la periferia europea”, explica.

Story también desmonta el mito de los bajos costes laborales en el país frente a la periferia: “No es lo que parece. Los costes laborales unitarios alemanes han sido impresionantes por el débil crecimiento de los salarios, no por unos grandes incrementos de la productividad. El nivel de vida alemán apenas ha mejorado durante la última década. Así, el crecimiento del PIB per cápita, que es una medida estrechamente relacionada con la productividad laboral y que corrige la menguante población en edad de trabajar en Alemania, ha sido el segundo más bajo de la zona del euro”, apostilla.

El experto responde así a la visión de que Alemania es el pilar sobre el que descansa la zona del euro y a las opiniones de los expertos, que expresan el deseo de que otros países periféricos europeos se parezcan más a Alemania. Story argumenta que el último dato de PIB alemán “—un pobre 0,1% de crecimiento durante el segundo trimestre de 2011— sugiere que esa historia en la que Alemania interpreta el papel de motor de crecimiento y, si así lo decide, de salvador del sistema, no tiene mucha consistencia”.

Reconocer debilidades

“Un movimiento de reequilibrado asimétrico acabó con los dos últimos grandes regímenes de cambio fijos: el patrón oro en 1931 y los acuerdos de Bretton Woods en 1973. La zona del euro será el tercero de la lista a menos que Alemania reconozca sus debilidades internas, así como las complejidades particulares de la unión monetaria”, advierte Story. 

Para el economista, el éxito a largo plazo de la zona del euro demanda que Alemania ponga en marcha reformas que mejoren la productividad y el crecimiento y corrijan su enorme superávit comercial.  

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