Warren Buffett y la historia de la granja de Nebraska


Si hay una característica que verdaderamente destaque de Warren Buffett, quizá no sea su renombrado estilo de inversión en compañías con valor añadido, sino su forma de contarlo, pues el Oráculo de Omaha tiene el don de volver sencillo el acto de invertir. En su carta anual a los inversores que publica la revista 'Fortune', el gurú rescata una historia de inversión en real estate que protagonizó hace 28 años: en 1986 compró una granja en Nebraska sin tener ni idea de agricultura. 

La compró tras el estallido de una burbuja que se gestó en el estado de Nebraska entre 1973 y 1981, por 280.000 dólares, un precio considerablemente inferior al que había pagado su anterior propietario. “No sabía nada sobre cómo llevar una granja. Pero tengo un hijo al que le encanta la agricultura, y aprendí de él cuántas fanegas de maíz y soja podía producir la granja y cuáles eran los gastos operativos. Con estas estimaciones, calculé que el retorno normalizado de la granja sería de entorno al 10%”. 

Adicionalmente, calculó que la productividad mejoraría a lo largo del tiempo y que los precios de la cosecha subirían, expectativas que se cumplieron en ambos casos. Casi 30 años después, se han triplicado las ganancias de la granja y su valor se ha quintuplicado. Buffett la ha visitado sólo dos veces en este tiempo, la última recientemente. 

El inversor repitó la jugada en 1993, al adquirir un terreno en Nueva York cercano a la Universidad tras el estallido de otra burbuja, en este caso la del real estate comercial. En esta ocasión, realizó la adquisición junto con un pequeño grupo de inversores, de los cuales uno, Fred Rose, era un experimentado inversor en activos inmobiliarios que se ha encargado de la gestión de la propiedad desde entonces. Actualmente, la distribución anual de los beneficios que genera el alquiler del espacio sobrepasa en un 35% la inversión inicial. “Aún no he ido a visitar la propiedad”, admite Buffett en su carta. 

Cinco lecciones para invertir en el sector inmobilario

“Las rentas tanto de la granja como del local de la Universidad de Nueva York probablemente se incrementen en las próximas décadas”, afirma el gurú. “Aunque las ganancias no sean exageradas, las dos inversiones serán propiedades sólidas y satisfactorias de mi vida y, subsecuentemente para mis hijos y nietos”, añade. 

Buffett se sirve de estas dos historias para transmitir cinco enseñanzas sobre cómo invertir: 
“No necesitas ser un experto para conseguir retornos de inversión satisfactoriamente. Pero si no lo eres, debes reconocer tus limitaciones para seguir una trayectoria certera para trabajar razonablemente bien” es la primera lección. Buffett añade en este apartado: “Cuando te prometan beneficios rápidos, di rápidamente no”. 

El segundo consejo es: “Céntrate en la productividad futura del activo que estás considerando. Si no te sientes cómodo haciendo una estimación rápida de las ganancias futuras, olvídalo y sigue adelante”. Buffett recuerda que “nadie tiene la habilidad para evaluar cualquier posibilidad de inversión” y que “la omnisciencia no es necesaria”, puesto que basta con entender qué decisiones se van a tomar. 

El gurú no se olvida de recordar a todos aquellos que se van a centrar en cómo podrán variar los precios del activo que quieren comprar que no están invirtiendo, están especulando. “No hay nada malo en ello. Sin embargo, sé que no soy capaz de especular con éxito, y soy escéptico con aquellos que aseguran éxitos constantes haciéndolo”. “El hecho de que un activo se ha apreciado en el pasado reciente nunca es una razón para comprarlo”, remacha este experimentado inversor. 

“Con mis dos pequeñas inversiones, pensé que sólo en lo que las propiedades podrían producir y no me importó nada sus valoraciones diarias. Los juegos los ganan los jugadores que se centran en el campo de juego, no por aquellos cuyos ojos están pegados al marcador”, reflexiona Buffett. “Si puedes disfrutar de los sábados y los domingos sin mirar las cotizaciones, inténtalo también entre semana”, aconseja al respecto. 

La última recomendación del dueño de Berkshire Hathaway es contundente: “Formarse opiniones macro o escuchar el análisis macro o las predicciones del mercado de otros es una pérdida de tiempo. De hecho, es peligroso porque puede empañar tu visión sobre los hechos que son verdaderamente importante”. 

Puede leer la carta completa de Buffett publicada por Fortune aquí

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