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Wall Street llega a su 4 de julio con sombras sobre la sostenibilidad de su rally


El primer semestre del año ha dejado ha dejado a las bolsas estadounidenses con un sabor agridulce. Por un lado, el rally visto en los últimos tres meses les ha permitido cerrar trimestre con alzas no vistas en mucho tiempo. Por ejemplo, el S&P ha acumulado en este segundo trimestre del año un alza del 20%, el Nasdaq, un 31%, la mayor desde 1999 y el Dow Jones, un 18%, firmando su mayor trimestre en 33 años. Cifras más que positivas que contrastan con las caídas vistas en estos mercados en los últimos días -de hecho, solo mirando el último mes el Dow Jones cotiza en negativo frente al alza del 3% que se anota el Eurostoxx-.

Son varias las razones que están detrás de esta, de momento pequeña, vuelta atrás del mercado estadounidense que llega a este 4 de julio con demasiadas incertidumbres con respecto a la evolución de la economía en el corto plazo y al efecto que el fuerte repunte en los casos de COVID-19 en el país pueda tener en ella. “Parece probable que se tratará de una recesión de corta duración, ya que el soporte de la política monetaria y fiscal ha protegido la economía, mientras que la relajación de las medidas de contención proporciona los cimientos para un rebote. Sin embargo, todo apunta a que la recuperación será desigual y lenta, y no se espera que la actividad recupere el nivel observado a principios de este año hasta 2022. Además, seguramente serán necesarios estímulos adicionales para ayudar a que la recuperación se produzca”, afirma Ralph Bassett, responsable de Renta Variable norteamericana  y gestor del Aberdeen Standard Sicav I – North American Smaller Companies.

De hecho estos días se especula con la posibilidad de que Trump anuncie un nuevo estímulo en forma de plan de infraestructuras por valor de 1 billón de dólares para impulsar la economía. Otra cosa es que el mercado no lo haya descontado ya. “En nuestra opinión, el mercado norteamericano está sobrevalorado y probablemente ha cambiado de tendencia, lo cual implicaría que probablemente no sea extraño ver más bajadas en el corto-medio plazo”, afirma John Tidd Kimball, asesor de HAMCO Global Value Fund. Y las razones que da para justificar esa afirmación se materializan a través de cuatro riesgos: COVID-19, impacto económico, valoraciones altas y riesgo político.

“Los enigmas que plantean las elecciones y orquestación de la recuperación económica generan grandes incertidumbres y los mercados están desequilibrándose a medida que los inversores se abalanzan sobre los ganadores consolidados, como los gigantes tecnológicos y los valores relacionados con el teletrabajo, y apuestan puntualmente por acciones infravaloradas muy castigadas”, afirma Aditya Khowala, gestor de fondos de renta variable estadounidense de Fidelity.

Y es que la recuperación económica de EEUU está muy ligada no solo al efecto que tengan los estímulos, antiguos y nuevos en la economía, sino también a los resultados de las elecciones de noviembre  que no está tan claro que vuelvan a dejar a Donald Trump como presidente del país. A este respecto, Benjamin Melman, el CIO Global de la gestora de Edmond de Rothchlid, avisa de que “los inversores no se están centrando aún en las elecciones presidenciales de EE.UU del próximo mes de noviembre y, sin embargo, probablemente crearán cierta volatilidad. Si los demócratas ganaran la Presidencia y el control del Congreso, es probable que se cancelen los recortes de impuestos de Donald Trump de 2017, lo que supondría un 10% de las ganancias por acción del S&P500”.

Teniendo todo esto en cuenta es previsible que la volatilidad siga estando presente en el mercado estadounidense  a corto plazo pero la clave es ver si ese repunte de volatilidad generará oportunidades para los inversores de largo plazo. “A largo plazo, EE.UU. sigue siendo interesante, ya que es el lugar donde se encuentran muchas empresas líderes mundiales. La rentabilidad del mercado nunca sigue una línea recta, pero los inversores pacientes que compran compañías de alta calidad y generadoras de efectivo y que cotizan a precios atractivos han sido bien recompensados a lo largo del tiempo”, afirma Bassett. A este respecto, Khowala  reconoce que ha ido “elevando paulatinamente la exposición a los valores cíclicos de crecimiento, aprovechando las caídas, ya que considero que las perspectivas de EE.UU. para los próximos tres años siguen siendo buenas a pesar del ruido de 2020”.

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