Vuelta de la actividad M&A


Con más de 230.000 millones de USD* en operaciones, agosto fue el mejor mes para la actividad M&A desde que comenzó el año. Después de un primer semestre mediocre, el mercado de M&A se recuperó a partir de julio, registrando un volumen de operaciones cercano a 180.000 millones de USD*, o un incremento anualizado superior al 85%. ¿Rivalizará esta nueva oleada con el año 2007, cuando las operaciones totalizaron más de 4.000 millones de USD? No podemos estar seguros pero, con unas condiciones que propician la continuación de la tendencia, en los próximos 12 meses podemos esperar una actividad dinámica en este mercado.

¿Qué impulsa este repentino renacimiento del interés por el crecimiento externo? Tras una intensa reestructuración debido a la crisis financiera, las compañías finalmente se están centrando en los beneficios, como puede observarse en los resultados recientes. Gracias a las reducciones de costes, han repuesto sus niveles de efectivo y ahora cuentan con unas reservas sustanciales; según las autoridades del mercado, las 1.000 primeras compañías cotizadas tienen 2.000 millones de USD en efectivo, un nivel históricamente alto. Es más, los niveles de deuda son bajos: Según UBS, el ratio deuda neta/EBITDA de las compañías europeas alcanzará una media de 1,2 a finales de 2010 en comparación con 1,5 a finales de 2009. Aún mejor, la estimación de UBS para 2011 es de 0,9.

Las condiciones de financiación también han mejorado. En un entorno de tipos de interés bajos y con menos incertidumbre respecto a las perspectivas económicas de Europa, los bancos están más dispuestos a prestar. La reciente OPA hostil de BHP Billiton sobre Potash Corp es un ejemplo perfecto del nuevo tono: el mayor grupo minero del mundo no tuvo ninguna dificultad para conseguir 45.000 millones de USD con los que financiar su asalto. Dado que los mercados de renta variable cotizan actualmente a niveles relativamente bajos, no es extraño que muchas compañías y fondos de inversión hayan decidido pasar a la acción.

El entorno competitivo es otro motivo, potencialmente más potente, para que las compañías inicien el camino de las adquisiciones. Dado el bajo crecimiento previsto en las economías desarrolladas, los actores importantes prefieren diversificar sus negocios, aumentar su cuota de mercado más rápidamente o ampliar su presencia en otras regiones geográficas, en lugar de invertir su efectivo en nueva capacidad productiva. Con la adquisición de la compañía eléctrica británica International Power, por ejemplo, GDF-Suez ha reforzado su presencia en mercados de gran crecimiento ya que la mayoría de las centrales eléctricas de la compañía objetivo se encuentran en Asia y Oriente Medio.

Las operaciones futuras afectarán a prácticamente todos los sectores. No obstante, algunos se verán más afectados que otros. Por ejemplo, recursos naturales y energía representan un alto porcentaje de las operaciones totales. La constante necesidad de renovar las reservas para satisfacer la demanda creciente, diversificando al mismo tiempo las carteras de negocios, está llevando a las compañías, incluyendo algunas de países emergentes, a fijarse en empresas de tamaño medio con proyectos muy prometedores. En especial, el estratégico sector químico está registrando una competencia creciente que acabará en consolidación. Lo mismo ocurre en el sector salud. Al vencer numerosas patentes insignia, desencadenando una competencia más intensa en medicamentos genéricos, los gigantes de la industria se ven obligados a restablecer sus niveles de cash flow posicionando sus compañías en segmentos innovadores.

Philippe Lecoq, co-Jefe de renta variable europea y Olivier Huet, gestor de renta variable europea en Edmond de Rothschild Asset Management.

 

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