Volviendo a la realidad


Todos tenemos que seguir cumpliendo nuestros deberes. Un periódico de tirada nacional ha reunido en su suplemento económico del fin de semana a los responsables de las principales empresas españolas con el objetivo de que resuman la situación económica actual. Buenas palabras, buenos deseos. Pero hay uno de ellos que ha lanzado la advertencia anterior. Más tarde, ya en su descripción del escenario sí considera que la situación macro mejora (o ha dejado de empeorar: esto lo aporto yo) aunque vuelve a dar muestras de su realismo al considerar que el escenario micro "está bajo mínimos". Todos deberíamos agradecer su sinceridad.

Yo estoy de acuerdo: lo más relevante es ser realista. Y en mi caso, no crean, me cuesta muchos disgustos. Ya les comenté que me ocurre muy a menudo en reuniones de amigos al hablar de economía. Pero es que el realismo ahora obliga a ser prudente, cuando todos quieren escuchar palabras de aliento. Lamentablemente, la recuperación económica no es cuestión sólo de un cambio de expectativas. Y los que así lo crean quizás deberían aprender con el riesgo de complacencia y euforia en demasiadas ocasiones se traduce más tarde en decepción y en el caso de los mercados también en escenarios de pánico.

El presidente del BCE dio pruebas en su discurso de conocer muy bien el funcionamiento del mercado, aunque la esperada corrección (a la baja de tipos; a la baja de la bolsa; a la baja del euro) no fue tal. Pero, como le puede ocurrir a la Fed en su reunión de este mes, matizar el sentimiento (sesgo) de los inversores no es fácil. Es uno de los riesgos, no el más importante a medio y largo plazo, de la política monetaria expansiva actual. Intervenir los mercados, forzarlos a matizar el riesgo, a corto plazo puede traducirse en escenarios de optimismo extremo y euforia. Pero a largo plazo se puede materializar en excesos de precios de los activos cuya corrección ponga en peligro la solidez de la recuperación económica. Pero, como decía en otra nota previa anterior, el largo plazo es la suma de cortos plazos que van sumándose a lo largo del tiempo.

Llegado a este punto sólo les puedo preguntar: ¿en qué se van a centrar ahora? La recuperación, sin duda. Y los datos económicos que vayamos conociendo deberían ser coherentes con el optimismo actual de la superación de la crisis mundial. Y admito que me sorprenden los mensajes optimistas de muchos colegas (no todos, sobre este punto hay dispersión de opiniones como podemos ver a nivel oficial entre la OCDE y el FMI. Con el BCE revisando a la baja su previsión para 2014). De hecho, observando la reacción del mercado a los datos de paro/empleo de agosto en Estados Unidos no está del todo claro cómo interpretarán los mercados los futuros datos económicos. Si positivos, bien por los activos de riesgo; si negativos, bien por los activos de riesgo. ¿Qué temen? Ya les entiendo: no es racional. Y a nadie le debería gustar tomar decisiones sobre una base que no entiende.

¿Entienden la advertencia de Draghi sobre el exceso de optimismo? Claro que los inversores también deberían valorar los factores que pueden influir en el escenario económico futuro: geopolítica, tensiones varias (euro, deuda/presupuesto de Estados Unidos, incertidumbre en emergentes) y la propia política de los bancos centrales. Naturalmente, todo esto está siendo obviado. O, al menos, matizado para que su impacto final sea por el momento neutral.

¿Lo ven complicado? Pues entonces lo mejor es dejarse llevar. La semana pasada aquellos que no se hicieron muchas preguntas ganaron un promedio del 3-5 % en las bolsas mundiales (a excepción la norteamericana que se mantiene plana). ¿Y si el mercado corrige? Lo hará para todos. Si la corrección es intensa, a esperar que los bancos centrales la maticen. Y si no pueden a corto plazo, pues a auto concienciarse que a medio y largo plazo la situación va a mejorar. ¿Qué no les convence todo esto? Tienen papel de los gobiernos desarrollados a corto plazo con rentabilidades negativas o casi nulas. Al final, como dice un analista muy conocido: en la renta fija está el riesgo, pero en la bolsa la oportunidad a medio y largo plazo.

Autor de la imagen: Lecasio, Flickr, Creative Commons

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