¿Volverán las oscuras golondrinas?


“Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti" Oscar Wilde.

Hasta hace apenas algunos meses, aparecían por doquier las recomendaciones para incluir Hedge Funds en nuestras decisiones de inversión. Estos novedosos productos de inversión alternativa bien podían ser comparados con esas golondrinas que anuncian cada año la primavera, trayendo con ellos el calor de los rendimientos positivos a nuestras carteras. Se les alababa su capacidad para cambiar rápidamente la dirección del vuelo y adaptarse a las circunstancias del mercado, lo que nos garantizaría una fuente continua de resultados positivos y no correlacionados con el resto de activos. Pero en las ultimas semanas, y dada la sucesión de acontecimientos tan extraordinarios en los mercados, hemos asistido a un fuerte proceso de aversión al riesgo, y una depreciación sistemática de todas las clases de activos, que han producido fuertes perdidas en la casi totalidad de estrategias de inversión, sean estas alternativas o tradicionales; produciendo el consiguiente descontento entre los inversores que habían confiado en estos productos para estar a salvo de la tormenta. Se ha hablado mucho de los Hedge Funds en todos los foros. Han ocupado muchas más líneas en los periódicos, que su importancia relativa por volumen en la industria financiera; y con ello, no han faltado las predicciones fatalistas, convirtiendo a los Hedge Funds en esas aves de mal agüero que preconizan desastres venideros en el futuro de los mercados financieros a escala internacional.

En los últimos años, y dado el creciente deseo por parte de los inversores institucionales de obtener rendimiento de calidad (siempre positivos y con baja volatilidad) hemos asistido a un incremento notable del numero de HFs, y a una fuerte corriente migratoria de los mejores gestores hacia estos vehículos de inversión, que les ofrecían mayor libertad en la gestión, y una mayor remuneración económica. Muchos de ellos, son procedentes de la industria tradicional de fondos de inversión, especialistas en una única clase de activo, y con tienen un fuerte sesgo de analista con una visión de inversor tradicional o siempre “largo” del mercado. Uno de los errores de la industria, ha sido atribuirles unas capacidades que no tienen, y por ello no seria apropiado categorizarlos como Hedge Fund Managers. Esta calificación deberíamos aplicarla solamente a aquellos gestores que tienen una dilatada experiencia, conocimiento profundo del funcionamiento de las distintas clases de activos, y una habilidad especial para leer las condiciones de mercado, que les permitirá posicionarse ante las nuevas oportunidades de mercado y obtener altos beneficios con un riesgo controlado en todo momento. Es por ello, que esta inflación de HFs que ha traido este movimiento migratorio, no se ha traducido en capacidad para generar “alpha” o rendimiento no correlacionados con el resto de activos, sino más bien lo que si ha traído han sido grandes dosis de “alternative beta” o “beta disfrazada”.

Este aspecto queda de manifiesto si analizamos los resultados de los Hedge Funds por estrategias: Todas ellas han perdido dinero en el transcurso de este año, y con una correlación muy alta con el resto de activos financiero, a excepción del la categoría Global Macro (tanto si es discrecional o sistemática), donde se engloban los verdaderos Hedge Funds Manager que cumplen con las características enunciadas anteriormente, y que si han sido capaces de aportar valor, en estos momentos de enorme dificultad en los mercados.

Otro error, que ha podido dañar la industria, ha sido la “democratización” de estos vehículos de inversión, que ha producido suavizaciones normativas y políticas comerciales agresivas, para hacer llegar al inversor “retail” las bondades de esta tipología de inversión. Esto ha provocado una dulcificación de las condiciones de liquidez, y una volatilidad en los volúmenes gestionados, que en muchos casos, resultan incompatibles con la estabilidad del patrimonio necesaria para explotar la oportunidad de arbitraje a medio y largo plazo en las que se mueven los Hedge Funds.

En cuanto a la capacidad de producir resultados positivos por parte de los Hedge Funds en el futuro, no debe cabernos la menor duda. No es el fin de la industria y no es la primera vez que han perdido dinero. En situaciones anterirores, los periodos de fuertes “drawdowns” han venido acompañados de retornos espectaculares. Recordemos los años 1994 y 1998 donde perdidas de doble digito, fueron seguidas de rentabilidades superiores al 30% en los 12 siguientes meses de recuperación, pues el pánico de los inversores provoca fuertes desequilibrios y anomalías en los mercados, que son las oportunidades los Hedge Funds aprovecharan para conseguir unos resultados excepcionales.

Es difícil predecir el futuro, pero podemos decir que sí,… sí que volverán. El protagonismo de los Hedge Funds como estrategia de inversión rentable volverá, y esperemos que con el necesario proceso darvinista de selección natural, en un futuro no lejano estos sean menos, mas grandes, de mejor calidad, y posiblemente mas baratos. Y si así fuera…, bendita crisis!

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