Volvemos


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People.

Pues nada, ya estamos aquí. Y la verdad, después de un verano geopolítico tan de echarse a llorar, los mercados financieros casi apetecen, con sus reuniones de banqueros centrales, sus alarmas de burbujas, sus predicciones, sus publicaciones de resultados. Es mejor que ver el telediario, y desde luego mucho más seguro que hacerlo, según sea la parte del mundo que te toque. Así que volvemos con ganas y con fuerza, aunque hoy tampoco les vamos a dar mucho la tabarra, que bastante tendrán ustedes con lo suyo y con la vuelta al cole, ese lugar donde los libros de geografía cambian todos los años, en la confianza de que no obstante, ni el cabo Peñas ni el Noguera Pallaresa cambien de sitio. Otra cosa son las fronteras, cuyo cuestionamiento ya sea para moverlas o para reponerlas está ya pesando lo suyo.

En cualquier caso y como buena intención del mes y de la rentrée nos proponemos seguir extrañándonos. Como hace tiempo que dejamos atrás la edad del estar de vuelta de todo sin haber ido a ningún sitio y todavía nos queda para convertirnos en escépticas 100%, esperamos lograrlo.

Entrando en materia, ¿qué les podemos contar nosotras que ustedes no sepan, o peor aún, que ya sepan demasiado? Nos dejaremos llevar, cual mercados de renta fija con los bancos centrales. Si antes del verano invertir en bonos europeos estaba justificado por su diferencial con EE.UU., tras el debut de Draghi en Jackson Hole el argumento ha dado la vuelta a favor de la inversión en el mercado yanqui. Y así el euro desinflándose. ¡Y es que qué debut señores! Qué arte, qué maestría, qué manera de recoger el guante de la flexibilidad monetaria. Y todo insuficiente. Porque ya antes de bajar los tipos sin esperar al efecto de las últimas medidas anunciadas, ni siquiera a aplicarlas –las compras de titulizaciones-, los inversores, que siempre vamos más allá, nos encontrábamos reclamando más madera teorizando sobre compras de deuda soberana. En esto consiste el éxito, en adelantarse, ya lo hizo el señor Botín. Pero estos reclamos tienen su base en la anemia económica que erre que erre asola Europa. Ni Alemania se escapa, mientras su ministro de Finanzas, con un mismo y cansino erre que erre, reclama mantener las reformas y la austeridad fiscal. Pero habrá que probar algo nuevo, ¿no?.

Puede que Mario Draghi intente desligarse de lo que en venideros libros de historia económica se escriba sobre los cambios sociales y políticos que emergen y amenazan. Y ahí nadie se salva. Desde al aumento de la popularidad de Le Pen hasta las aspiraciones de ir por libre. Aspiraciones que en momentos de auge económico se contienen. Confiemos en que el sector bancario –la amenaza en firme de RBS- y el lobby productor de whisky den un mayor respaldo al “no” que las lágrimas de Cameron, porque el serial amenaza con mantenerse hasta 2018 con el estoque final del euroescepticismo de Reino Unido. Y eso que Juncker les dado la cartera de Asuntos Financieros, de las fetén.

Mientras nosotros, bueno, De Guindos, se mantiene a la espera de la presidencia del Eurogrupo. Rajoy lo dejó todo bien atado con Angela Merkel este verano en Santiago. Qué ritmo en el paso, señores, qué ligereza. Se nota que España ya no es la pesada carga de hace apenas tres años, aunque tengas más deuda. Eso para mañana, celebremos que el precio de la vivienda ha subido por primera vez en seis años. Todo llega.

Buena semana

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