¿Volatilidad es igual a riesgo?


Recientemente, explicaban desde Brandes IP que cuando fichan a un nuevo gestor tienen que "desprogramarle" de su creencia de que volatilidad es igual a riesgo para hacerle ver que volatilidad es igual a oportunidad. También desde Bestinver han explicado en distintas ocasiones que ellos ven de la misma manera la volatilidad y, de hecho, Francisco García Paramés reconocía en un artículo publicado en Funds People que le pone "velitas a mis santos favoritos para que aumente la volatilidad", o, más recientemente, los gestores de Metagestión en una de sus cartas a clientes también comentaban que la "volatiliad tiene que ser nuestra aliada y no nuestra enemiga". Así pues, ¿por qué se sigue equiparando la volatilidad al riesgo?.

En opinión de Rafael Hurtado, director de inversiones de Popular Gestión, "porque se vive más cómodo asumiendo que volatilidad = riesgo, pero no es cierto". Hurtado considera que la volatilidad no refleja el riesgo que se asume al invertir ya que, por ejemplo, la volatilidad no ve riesgos como el de contrapartida o el de desajuste de liquidez, también conocido como "missmatch de liquidez" que no es otra cosa que la diferencia entre la liquidez real de la cartera y la liquidez nominal que se ofrece al cliente. Es decir, existen activos que no tienen valoración de mercado continua y, por tanto, no registran volatilidad lo cual no quiere decir que sean activos seguros. Un ejemplo sería la inversión en inmuebles, en arte o, por ejemplo, en deuda de alta rentabilidad, un activo con poca liquidez pero que no mantiene su valor constante.

Así pues, ¿en qué puede fijarse un inversor a la hora de analizar el riesgo de una cartera? Juan Ramón Caridad, responsable de Swiss&Global para España, destaca que puestos a analizar históricos de rentabilidades, es fundamental cuantificar el tamaño de la pérdida, cuando esta supera la dimensión de lo calculable a través de los métodos tradicionales de riesgo como el VaR. Para ello hay que apoyarse en el cálculo integral, en la función de densidad y por lo tanto en el ratio Omega (o simplificarlo a través del Drawdown para inversores particulares).

Es fundamtenal cuantificar qué le ocurriría al NAV del fondo si tuviera que vender un porcentaje significativo en un sólo día o si ocurriera otro Octubre 2008 y no generalizar en función del nombre del fondo. "Un bono de high yield europeo, por renta fija tradicional que sea, o renta variable de pequeñas compañas en determinados entornos de mercado, por inocente acción que pueda parecer, pueden convertirse en un activos ilíquidos", explica Caridad. Mientras que, al mismo tiempo, la utilización de derivados puede mantener los máximos niveles de liquidez en entornos extemos. En resumen, el invesor tiene que huir de recetas y generalizaciones y por eso es clave el trabajo de los analistas de fondos y la formación al más alto nivel.

En las entidades también llevan a cabo cada vez más due dilligence operacionales que lo que tratan de detectar precisamente son otro tipo de riesgos como pueda ser el operativo o de fraude de valoraciones. "Madoff, por ejemplo, no tenía volatilidad pero sí tenía mucho riesgo", explica Hurtado.

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