Volatilidad en renta variable: ¿tormenta de verano o ciclón tropical?


El verano está siendo movido para los mercados de renta variable, sobre todo para los de la eurozona, que han registrado fuertes caídas en las últimas semanas. Para el equipo de soluciones globales de inversión (GIS) de UBS Global Asset Management, estas caídas “confirman, una vez más, que el mercado puede digerir una o dos noticias negativas —en este caso, la crisis de Ucrania y el conflicto en Gaza— pero que suele replegarse cuando se produce una tercera”, en referencia al buen dato de crecimiento de la economía estadounidense en el segundo trimestre, que ha reforzado el temor a que la Reserva Federal (Fed) decida subir sus tipos oficiales antes de lo previsto.

Los expertos de UBS Global AM no ven motivos para preocuparse por una posible subida de tipos, al menos de momento. “Las presiones inflacionistas, en términos del crecimiento de los precios (IPC) y del gasto en consumo (PCE), continúan controladas y las expectativas de tipos prácticamente no se han movido en Estados Unidos”. Además, señalan que los ‘prime dealers’ —especialistas en valores del Tesoro— creen que la Fed mantendrá su postura acomodaticia. “Según una encuesta realizada por Reuters tras la publicación, el 1 de agosto, de las cifras de empleo no agrario, 12 de los 18 encuestados situaron la primera subida de tipos en la segunda mitad del año que viene, como pronto. Y de esos 12, la mitad cree que el incremento rondará los 25-50 puntos básicos”.

Por este motivo, los expertos cuestionan que las correcciones soportadas por la renta variable hayan respondido al temor sobre las acciones de la Fed: “Normalmente, los mercados de renta variable no se ven muy afectados por las subidas de tipos, y menos si se han anunciado con mucha antelación, como es el caso”. Tampoco creen que las ventas de las últimas semanas marquen la vuelta a un entorno de aversión al riesgo, sino que “se trata básicamente de un reajuste del mercado impulsado por el reposicionamiento y por los bajos volúmenes de negociación típicos del verano”.

No obstante, el equipo de GIS cree que “las bolsas registrarán una mayor volatilidad y unas rentabilidades anuales más bajas que en los últimos años”. Aun así, siguen viendo valor en renta variable, sobre todo en comparación con otras clases de activo, dado que “la recuperación de la economía estadounidense debería respaldar el crecimiento mundial e impulsar las ventas en los próximos trimestres, lo que compensará el repunte de los salarios (en Estados Unidos) o el débil crecimiento (en Europa)”.

Riesgos bajistas y alcistas

Pero eso no significa que no haya de qué preocuparse. “Aunque seguimos pensando que las valoraciones respaldan al mercado europeo frente al estadounidense, estamos reexaminando las brechas macroeconómica y de beneficios, sobre todo tras la aprobación de las sanciones a Rusia y la publicación de los datos de crecimiento de la eurozona. También nos fijamos en los desequilibrios entre la tasa mundial de ahorro y de endeudamiento ya que nos parece que podría suponer un riesgo a largo plazo para la economía mundial”.

Por último, los analistas de GIS temen el posible impacto de un cambio en la política de la Fed sobre ciertas economías europeas y asiáticas que siguen dependiendo de la política monetaria estadounidense. “Esperamos que la Fed haya aprendido la lección tras las turbulencias de la pasada primavera”, añaden.

Con respecto a los riesgos alcistas, desde UBS Global AM señalan que “si la economía europea continúa decepcionando, es posible que el BCE se decida a adoptar medidas de mayor calado, como la compra de activos”, lo que resultaría positivo para los activos de riesgo. No obstante, no creen que el BCE adopte nuevas medidas hasta que no se conozcan los resultados de la evaluación de los activos bancarios.

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