¿Viviré 94 años?


La costa azul francesa posee una geografía privilegiada que maravilla al visitante. Ese trocito de Mediterráneo es un lujo para los sentidos. Y un lujo en otros sentidos, digamos, más materiales.

Consulto publicaciones donde se anuncian las más prestigiosas inmobiliarias del mundo que muestran los apartamentos, palacios, castillos e islas privadas más exclusivos del planeta. Personalmente, la mirada se me va hacia los apartamentos con vistas a Central Park, en Manhattan, pues ese sería mi lugar de residencia ideal si tuviera una lámpara como la de Aladino. Aunque las villas alrededor del lago Léman en Ginebra, un enclave bastante más tranquilo, también me parecen de ensueño. O la paz de la que gozan las magníficas mansiones en Kalorama Street, en Washington DC… ¡qué dilema!

Pero volviendo a mi Mediterráneo y a la Riviera francesa, hoy quería comentarles que hace pocos meses se vendió el penthouse más caro de la historia por 240 millones de euros. Y, como no podía ser de otro modo si uno reflexiona, la casita en cuestión no la encontramos en New York o Ginebra sino en el exclusivísimo Principado de Mónaco.

Candy & Candy es una firma de real estate y diseño de interiores de ultra-lujo creada por los hermanos Candy. Éstos compraron el inmueble hace más de una década por 16 millones de euros y han llevado a cabo, poco a poco, la renovación de este inmueble de 30 habitaciones repartidas en dos pisos que cuenta con todo lo que se puedan ustedes imaginar, incluida una “habitación de pánico”; es decir, una habitación secreta y fortificada que proporciona un lugar seguro y vías de comunicación independientes ante una situación de extremo peligro.

La biblioteca del apartamento en cuestión, conocido como el “Belle Epoque”.

Para el común de los mortales esto parece de otro mundo, pero estas cosas existen, así como personas dispuestas a pagar tantos millones por una residencia… pero es que esa residencia está en Mónaco, y esto no es anecdótico para el comprador, un inversor árabe.

El principado ha sobrevivido a la recesión y a las demandas de los líderes del G20 de mayor transparencia surgidas a raíz de la crisis financiera. Los más ricos aún luchan por ser residentes de este tranquilo paraíso fiscal que tiene como enemigos al ruido y al ajetreo. No en vano, la esperanza de vida femenina es de 94 años en este pequeño país de 35,000 habitantes… que, a su vez, necesitan de 39,000 personas que llegan diariamente desde las vecinas Italia y Francia para servirles.

En fin, como no queremos perder el norte y el nuestro es un blog con Arte de Fondo quisiera recomendarles, si se acercan a Mónaco, una visita al Palacio de los Grimaldi, que es museo y residencia principesca al mismo tiempo. Y, cuando acaben, no dejen de pasar al recoleto Museo Napoleónico, fundado por Luis II de Mónaco –abuelo del actual príncipe Alberto- del que disfrutarán si son, como yo, aficionados a la historia. Un museo pequeño pero rico y evocador que reúne objetos preciosos y raros relacionados con Napoleón, así como la colección de archivos históricos del Principado.

Bajen una tarde del yate y vayan a visitarlo. Les gustará. Yo continuaré trabajando para este blog y con la idea, a largo plazo, de ser algún día residente de un principado y vivir 94 plácidos años…

Privilegiadas vistas desde el “Belle Epoque”.