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Value europeo de alto rendimiento por dividendo, con Schroder


La debilidad de la renta variable durante 2018 parece que hubiera estado derivada más del sentimiento que de los fundamentales. Las compañías europeas, especialmente las cíclicas, tuvieron un comportamiento que podría asociarse más con una contracción que con una recesión. Aunque el crecimiento económico europeo se ralentizó el pasado año, el Índice de Gestores de Compras (PMI) compuesto se mantuvo firmemente en terreno expansivo y el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) fue positivo.

Hacia el futuro, los indicadores adelantados sugieren que el índice PMI europeo puede haber tocado suelo, a medida que el ciclo de inventarios mejora y la fortaleza del euro se va desvaneciendo. Con una rentabilidad por dividendo de 4% y una elevada prima de riesgo de 8%, que podría disminuir, las compañías cotizadas europeas están bien posicionadas para recuperarse, tras un periodo de debilidad prolongado.

También aparece bien posicionado, para beneficiarse de esta recuperación, el fondo SCHRODER ISF EUROPEAN DIVIDEND MAXIMISER, de la categoría VDOS Renta Variable Internacional Europa Valor, uno de los más rentables en el año con una revalorización de 7,25% en su clase I de acumulación en euros.

Al menos dos tercios de los activos en cartera del fondo (excluyendo liquidez) invierten en renta variable de compañías europeas, seleccionadas por las rentas que son capaces de generar y por su potencial de crecimiento. Es un fondo de inversión value, que se propone como objetivo la obtención de una renta anual del 7% distribuida trimestralmente. Esta  renta anual se obtiene a partir de dos fuentes principales: un 3,5%, a partir de la rentabilidad por dividendo de las compañías en las que invierte el fondo, y el 3,5% restante, de la prima por la venta de opciones call de las acciones en cartera.

El fondo está gestionado por el equipo de inversión de renta variable value, integrado por 9 gestores y analistas. Para la parte de estructurados de este producto (opciones call), cuentan con 4 personas adicionales que realizan la implementación de los estructurados en cartera. El equipo es responsable de gestionar 14.000 millones de libras esterlinas (aproximadamente 15.973 millones de euros), según datos al cierre del tercer trimestre de 2018. Los responsables de este fondo son Andrew Lyddon y Andrew Evans.

Andrew Lyddon cogestiona, además de este, los fondos Schroder ISF European Equity Yield y Global Recovery Funds. Entre 2010 y 2016 cogestionó asimismo las carteras institucionales de Renta Variable Value de Reino Unido y fue miembro fundador del Equipo de Global Value en 2013. Comenzó su carrera en 2005 como Analista de Renta Variable de Schroder, dentro del equipo de análisis Paneuropeo, tras haber sido responsable de análisis de los sectores de Telecomunicaciones, Construcción y Servicios. Es licenciado en Química, por la Universidad de Bath y Máster en Derecho de la Propiedad Intelectual, por el Queen Mary Collage.

El proceso inversor comienza con una etapa de generación de ideas en la que el equipo se focaliza en la selección individual de activos, como contribuidor primario a la rentabilidad de la inversión. Su objetivo es identificar compañías que coticen por debajo de su valor intrínseco, con expectativas de alcanzar este valor con el tiempo. Para este primer filtro se basan en medidas tales como su bajo precio respecto a sus niveles históricos de generación de flujos de caja, una baja valoración empresarial respecto a sus niveles históricos de beneficios y un alto retorno sobre valor empresarial en relación con sus retornos históricos sobre capital empleado.

El universo resultante de este primer filtro, para por un proceso de análisis fundamental, realizado por el Equipo de Global Value. Su objetivo en esta segunda fase es determinar el valor intrínseco de una compañía. Dedican tiempo a construir un modelo para cada compañía, basándose en informes y estados contables de al menos un ciclo completo. El modelo busca verificar el resultado del primer filtro y la fidelidad de la información financiera de la empresa, entender las principales dinámicas de su negocio: apalancamiento operativo, ciclo de conversión de efectivo o volatilidad de las ventas.

Tras determinar el retorno potencial, o precio objetivo, se analizan los riesgos de cada inversión potencial. El modelo de hojas de balance ha ayudado ya a identificar los riesgos financieros potenciales y les permite evaluar si la compañía tiene suficiente fortaleza de capital para hacer frente a los retos a corto y medio plazo.

Finalmente, los gestores analizan la fortaleza del equipo directivo de la compañía, examinando la asignación histórica de capital y utilizando la información obtenida a partir de reuniones, conferencias y presentaciones de resultados, para evaluar la estrategia corporativa. Para asegurarse un margen de seguridad suficiente, toman en consideración la capacidad de la compañía para hacer frene a futuras adversidades, aceptando que el entorno operativo puede empeorar antes de mejorar.

Intentan minimizar el riesgo absoluto concentrándose en empresas con bajas valoraciones y fortaleza de beneficios y balance. Analizan la información financiera de cada compañía de forma conservadora, exigiendo un considerable descuento entre el precio que están dispuestos a pagar y el que creen que es su verdadero valor. Este margen de seguridad está diseñado para proteger el capital en el caso de unos resultados adversos inesperados.

Los factores ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) son una parte fundamental e integrada de su análisis. La calidad del equipo directivo, el método de su remuneración y el grado de alineación de intereses con los accionistas son consideraciones muy importantes para ellos.

La cartera del fondo incluye entre sus mayores posiciones acciones de Sanofi (6,54%)  Eni (5,72%) Pearson (5,17%) Centrica (4,53%) y HSBC Holdings (4,53%). Por sector, un 33,71 por ciento corresponde a Financiero, un 18,54 por ciento a Energía, un 12,79 por ciento a Servicios de Comunicación, un 11,98 por ciento a Consumo Básico y un 8,01 por ciento a Materiales. Por país, Reino Unido (40,43%) Francia (12,45%) Italia (8,13%) Bélgica (7,15%) y Holanda (6,56%) representan los mayores pesos en la cartera del fondo.

La historia de rentabilidades del fondo lo posiciona entre los mejores de su categoría, en el primer quintil, durante 2016 y 2018. A tres años, registra un controlado dato de volatilidad de 9,98% y de 11,39% a un año, situándose por este concepto entre los mejores de su categoría, en el quintil cinco. En este último periodo, su Sharpe es de 0,08 y su tracking error, respecto al índice de su categoría, de 4,31%. La suscripción del fondo requiere una aportación mínima de 5 millones de euros. El fondo cuenta también con otras clases para el inversor individual, como la clase A, cuya suscripción requiere una aportación mínima de 1.000 euros y grava a sus participes con unas comisiones fija y de depósito de 1,50 y 0,30% respectivamente.

El equipo gestor cree que el value europeo representa una oportunidad en la actualidad, ya que estamos asistiendo al mayor periodo con las menores valoraciones value que se han visto nunca. Basan esta creencia en el análisis de Evolución por Rentabilidad, en la Valoraciones y en los Beneficios.

En cuanto a evolución, el índice MSCI Europe Growth ha superado en un 50% al MSCI Europe Value en su evolución desde 2009. Lo que deja la evolución relativa de estos dos índices a sólo un 2% del nivel alcanzado en febrero de 2000, en el punto álgido de la burbuja tecnológica, que ha sido la mayor burbuja vivida en una generación. Por Valoración, utilizando una mezcla de Precios sobre Beneficios, Precios sobre Valor Contable y Rendimientos por Dividendo, el índice Value cotiza a un descuento actualmente de 49% sobre el Growth, representando un mínimo de 40 años, si excluimos el año 2000.

En cuanto a Beneficios, puede argumentarse que la razón principal por la que las acciones growth cotizan a esa prima respecto a las value actualmente puede ser la percepción de que ofrecen una mezcla atractiva de mayor crecimiento y calidad con un riesgo menor. Sin embargo, si las valoraciones relativas aumentan bastante y el posicionamiento inversor se concentra, lo que ahora parece seguro se puede hacer muy arriesgado. Más aún, si hay una zona de confort en la evolución inferior del Value hay que buscarla a partir de los beneficios empresariales.

Para inversores con un horizonte temporal real de cinco años, e incluso los que están preocupados por la renta variable, la historia sugiere que este podría ser un momento atractivo para invertir en este fondo. Incluye en su cartera negocios infravalorados, no favorecidos por el mercado, muchos de los cuales han pasado por experiencias difíciles en el pasado reciente y que, por tanto, se gestionan con prudencia y están bien posicionadas para hacer frente a cualquier cambio disruptivo económico o de mercado. Son además el tipo de negocio que puede alcanzar una consideración mayor por parte del mercado y ser capaces de generar un retorno significativo en un entorno económico más benigno.

Por su positiva evolución por rentabilidad y su controlada volatilidad en el último periodo de tres años, la clase I de acumulación en euros de SCHRODER ISF EUROPEAN DIVIDEND MAXIMISER obtiene la calificación de cinco estrellas de VDOS.

 

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