Utilización de la inversión basada en factores para navegar en mercados revueltos y de bajo rendimiento


TRIBUNA de Laure Peyranne Rovet, directora de ETF, Indexados & Smart Beta de Amundi para Iberia y Latinoamérica.

Mientras que el rendimiento de los mercados bursátiles ha sido fuerte desde la crisis financiera, ahora se requiere un enfoque más sofisticado. La volatilidad de los mercados financieros en los últimos 12 meses pone en relieve los retos actuales. El menor crecimiento económico está frenando el rendimiento potencial a medio plazo de la renta variable, mientras que la volatilidad amenaza con erosionar el valor de las carteras.

Los inversores buscan cada vez más un nuevo enfoque de inversión para conseguir lo mejor de las primas de riesgo disponibles y minimizar el impacto de la volatilidad del mercado sobre el valor de las carteras. Las soluciones smart beta pueden responder a estas necesidades, ya que proporcionan una mayor diversificación en comparación con los índices ponderados por capitalización de mercado, eliminando muchas de sus limitaciones. Estos productos también pueden ayudar a los inversores a reducir la volatilidad y acceder a rentabilidades potencialmente superiores, así como mitigar las pérdidas en mercados bajistas.

Características de la inversión basada en factores

Un inversor puede acceder a una exposición más diversificada a los mercados de acciones utilizando técnicas de construcción de índices que tomen un enfoque de riesgo más equilibrado. Esto podría incluir la construcción de un índice mediante la igualación de la contribución del riesgo de las acciones individuales, minimizando la volatilidad o maximizando una medida de diversificación.

Sin embargo, se puede lograr un mejor perfil de rentabilidad-riesgo, inclinándose hacia una cartera de acciones con determinadas características. La investigación académica ha mostrado que valores con características específicas pueden tener primas de riesgo consistentes y persistentes, que son conocidas como factores de inversión. Entre los factores más conocidos se incluyen: tamaño, valor, momentum, baja volatilidad, calidad y dividendos.

Mejorar el perfil de rentabilidad de una cartera de factores de inversión

La construcción de una cartera enfocada hacia estos factores de inversión puede producir un rendimiento significativo en comparación con los índices ponderados por capitalización de mercado, ya que permite a los inversores capturar ingresos adicionales. Además de capturar la prima de riesgo de la renta variable, van a capturar también las primas de riesgo asociadas a los factores de inversión.

Los factores de inversión no son los únicos que generan rendimientos adicionales en comparación con el mercado, otros factores también pueden reducir la volatilidad de la cartera de renta variable, en particular los factores de calidad y de baja volatilidad. Incluyendo estos factores defensivos, los inversores pueden de alguna manera mitigar el perfil de riesgo de su cartera.

Los inversores pueden aumentar la diversificación de la cartera añadiendo más de un factor en la cartera. Como se ha demostrado por la investigación académica1, los factores generarán rendimientos diferentes según los puntos del ciclo económico. Una exposición a un amplio conjunto de factores puede mejorar la capacidad de la cartera para generar alfa, con independencia del ciclo económico. Esto reduciría la frecuencia y la probabilidad de rendimientos negativos.

La exposición a diferentes factores puede también ser gestionada de forma dinámica, de acuerdo con el ciclo económico. Por ejemplo, durante los primeros dos trimestres del año, varios indicadores sugerían que el crecimiento económico mundial podría desacelerarse. En este entorno, los factores defensivos, como baja volatilidad y alto dividendo podrían ser opciones de asignación de activos interesantes. Desde finales de 2015 hasta finales de junio 2016, esos factores de inversión han sido las mejores fuentes de rentabilidad; ilustrando el beneficio de la asignación de estos factores defensivos cuando hay riesgo de desaceleración en el crecimiento económico. Más recientemente, con la mejora del entorno macroeconómico, y la disminución del impacto del Brexit, factores más dinámicos tales como el value, el mid cap o el quality están repuntando.

Utilizando el ciclo económico para gestionar la cartera de factores de forma dinámica, los inversores pueden generar rendimientos significativos, en comparación con una cartera con una asignación estática de los factores de inversión.

Personalización del riesgo

La personalización de una cartera de factores de inversión puede ser llevada más allá de la gestión de una cartera de inversión multifactor dinámica, la ponderación puede ser definida por los presupuestos de riesgo. Un inversor puede simplemente tomar el enfoque de asignar equitativamente cada factor de inversión, o bien puede decidir asignar las ponderaciones según un determinado conjunto de contribuciones al riesgo de la cartera, pudiendo ser un objetivo absoluto o uno relativo a un índice ponderado por capitalización de mercado.

Otro enfoque de riesgo es aplicar los beneficios de una herramienta alternativa de construcción de índices a una cartera de factores de inversión. Los valores se seleccionan de acuerdo con uno o varios factores de inversión y,  a continuación, la cartera se construye utilizando una o varias medidas más eficientes de ponderación, tales como paridad de riesgos, volatilidad mínima, o máxima descorrelación. Esto dará como resultado una cartera de factores de inversión de riesgo más equilibrado. Estas carteras combinan eficazmente los dos enfoques smart beta: utilizan herramientas de construcción de cartera más más equilibradas en riesgo, accediendo además a fuentes conocidas de primas de riesgo.

Implementación “házlo tú mismo”

La gama de productos smart beta disponibles que dan acceso a factores de inversión individuales o combinados es muy variada. No obstante, los fondos cotizados son uno de los productos más útiles, ya que ofrecen un acceso barato, muy líquido y transparente a estos factores. La simplicidad y la gama de productos permiten a los inversores utilizarlos como bloques de construcción para la estructuración de una cartera que cumpla con criterios específicos de inversión. Por otra parte, la constante innovación de los ETF da acceso al inversor a un conjunto de herramientas de inversión amplia y en constante evolución.

 Los seis factores de renta variable

Value: son valores que cotizan a un precio menor en relación a su valoración por fundamentales, batiendo a las acciones de valoraciones más altas con el tiempo. Por ejemplo, el precio de la acción será menor que el valor neto de su activo. Se pueden utilizar diferentes métricas para encontrar valores con estas características, incluyendo el precio/valor contable, PER o precio/beneficio, y varias medidas de cash flow.

Tamaño (small caps): las compañías más pequeñas generan mayores retornos a largo plazo que las de mayor capitalización. Estos valores pueden identificarse fácilmente mirando las capitalizaciones de mercado.

Momentum: los valores con buenas rentabilidades en el pasado continuarán batiendo a las que no se comportaron así. Observando la rentabilidad relativa de los valores a lo largo de diferentes periodos de tiempo destacan aquellas que cumplen con este factor.

Baja Volatilidad (Low Volatility): las acciones con una volatilidad histórica menor se comportarán mejor que aquellas que son más volátiles a lo largo del tiempo. Se localizan observando la desviación estándar del precio.

Dividendo: aquellos valores con dividendos elevados y sostenibles baten a aquellos con un menor nivel de dividendo. Esto se detecta fácilmente observando la rentabilidad por dividendo.

Calidad: las compañías poco endeudadas y crecimiento estable de ingresos superan a las compañías de menor calidad. Observando el rendimiento del capital, la estabilidad de los beneficios y la fortaleza del balance se pueden identificar estas características.

Los factores de riesgos y el entorno económico

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