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Uruguay, posibilidades y desafios tras el grado inversor


Hoy el panorama es exactamente el opuesto, S&P tomó la medida que el gobierno reclamaba desde hacía ya mucho tiempo y con bastante insistencia, en la creencia de que Uruguay ya había tomado todas las medidas necesarias a los efectos de ser considerado un país con “grado inversor”, en especial la reducción de la deuda neta y la desdolarización de la misma.

Este evento significativo nos permite realizar algunas preguntas respecto de su influencia para la economía y también para el resto de la sociedad uruguaya. Es que, en efecto; ¿que cambia para Uruguay ahora que obtiene el grado inversor? ¿Qué puertas se le abren en los mercados internacionales? ¿Qué desafíos puede tener por delante el mercado de valores?

La posibilidad de Uruguay de endeudarse a un costo menor en los mercados internacionales es real, pero así como también es real que los mercados ya trataban a Uruguay como si fuese un país con grado inversor, por lo que el diferencial que se obtendrá, no será en todo caso tan significativo ni la gran ventaja que podremos obtener al alcanzar este escalón crediticio.

De la misma forma, el precio de los bonos uruguayos tras el anuncio se mantuvo prácticamente estable por las mismas razones anteriormente mencionadas, así como el riesgo país no tuvo variaciones.

Otra posibilidad es que al obtener grado inversor, las inversiones extranjeras puedan continuar llegando en mayor medida ya que obtendrán mejores condiciones crediticias. Los bancos internacionales tienen normalmente sus propias calificaciones internas respecto de cada país, pero influenciadas en los ratings otorgados por las grandes calificadoras de riesgo. Esto repercutirá con un acceso significativamente más barato al crédito y un plazo mayor para el pago, lo que hará más atractivas las inversiones.

Como repitió el Ministro de Economía Fernando Lorenzo en numerosas entrevistas a lo largo de estos últimos días, “se generará un nuevo flujo de capitales inversores”. La pregunta es ¿A dónde?

Una respuesta puede estar vinculada la que creemos es un desafío más que interesante que se le abre al Uruguay con este retorno al grupo de los países investment grade y es la posibilidad de finalmente poder desarrollar fuertemente su mercado de valores.

El paso no es sencillo lógicamente e implica enormes cambios a todo nivel, el político no parece ser el más complejo ya que desde los anuncios del Presidente Mujica y del Vicepresidente Astori, al comienzo de su mandato respecto de la posibilidad de abrir a bolsa parte de las empresas públicas, a lo expresado la exposición de motivos de la última ley de Mercado de Valores, parece ser importante el interés del Gobierno en el mismo.

El empresarial es tal vez el más complejo de lograr, vencer la reticencia de las empresas se abran a la bolsa, que vean al mercado de valores como una alternativa de captación de recursos a través de su cotización en bolsa o la emisión de bonos corporativos. Es evidente que para que exista un mercado primario importante, es condición sine qua non la existencia de un mercado secundario dinámico y potente.

Siempre se manifestó que los uruguayos en su gran mayoría no poseían la “cultura del mercado de valores”, que no lo ven como una alternativa de ahorro. Pero ahora también existe y se potencia la gran posibilidad de captar inversiones de extranjeros, que en un entorno económico mundial muy volátil apuesten a países seguros y con investment grade, que es la condición esencial en muchos fondos de pensiones (los grandes inversores a escala mundial) para poder invertir en un país.

Como manifestó el Ministro, esto “amplía el abanico de inversores que pueden y de hecho apostarán y confiarán en el país en el futuro”.

Es por ello que la noticia de la vuelta del país a obtener el grado inversor, puede significar un importante impulso para el aumento de la inversión extranjera en el país, no solo en proyectos de inversión, sino también, en servir como impulso de la economía uruguaya a través de un mercado de valores al que apuesten los inversores extranjeros y también los ahorristas uruguayos, directamente o a través de fondos mutuos o de inversión locales que capten esta demanda, desarrollando un nuevo mercado hoy por hoy prácticamente inexistente.

Puede sonar utópico, pero vale recordar que hace diez años también sonaba inalcanzable recuperar el grado inversor y hoy lo estamos celebrando.

 

 

 

 

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