Update del Templeton Global Bond: apostando por duraciones cortas y confiando en divisas de países que crecen y con poca deuda


El Templeton Global Bond es el fondo de deuda pública por excelencia en España. Gestionado por Michael Hasenstab, este fondo de Franklin Templeton Investments aglutina actualmente un patrimonio de 423 millones de euros en el mercado español, lo que le convierte en el quinto producto de renta fija con un mayor volumen de activos bajo gestión, según el Barómetro que cada mes publica Funds People. Se trata de un fondo con cinco estrellas Morningstar que en los últimos tres años ha logrado ofrecer una rentabilidad anualizada del 9,3%, superando en 5,8 puntos al Barclays Global Aggregate, índice de referencia, y en cinco a la media de su categoría. Durante ese periodo, el Templeton Global Bond ha sido año tras año primer cuartil.

El universo de inversión se centra en renta fija gubernamental de alta calidad crediticia, pudiendo invertir un máximo del 25% en activos por debajo del investment grade. Entre las principales apuestas que Hasenstab mantiene actualmente en cartera están bonos de países emergentes con tipos de interés reales positivos y divisas de países emergentes con buenos fundamentales. El rating medio de la cartera es A-, nivel en el que ha permanecido estable durante los últimos años. Para identificar las oportunidades sigue un análisis top down, para lo que se apoyan en la presencia local de la firma y en el hecho de que tengan la capacidad de interactuar con cada gobierno.

Según explican sus responsables, uno de los secretos del éxito tienen su origen en los momentos de mayor pánico (tras el verano de 2011 y entre mayo y junio de 2012), cuando el gestor aprovechó las fuertes caídas del mercado para construir posiciones. Aunque el fondo ha sufrido el ‘vuelo hacia la calidad’ a raíz del contagio por los problemas en Argentina, el gestor sigue apostando por la recuperación de las divisas con buenos fundamentales. “En general, confiamos en las divisas de países que crezcan y que cuentan con poca deuda. Algunas de ellas son el won coreano, el peso mexicano, el zloty polaco o el florín húngaro. No nos gustan las divisas de regiones endeudadas y con menor crecimiento, como es el caso del yen, el euro o el dólar”. De hecho, entre las economías desarrolladas tienen posiciones cortas en yen y euro frente al dólar.

“El mundo crece y seguirá creciendo, sobre todo por la aportación de las economías emergentes. En lo que respecta al crecimiento del mundo emergente somos estructuralmente más positivos que el consenso”. Actualmente, las mejores oportunidades en el mercado de deuda las encuentran en renta fija emergente en divisa local a corto plazo, principalmente en aquellas economías con buenos fundamentales (poca deuda, déficit…) y con una política económica y monetaria dispuesta a anticiparse a riesgos inflacionistas. En este sentido, entre sus principales apuestas destacan los bonos de países emergentes como México, Malasia, Polonia o Hungría, pero también de mercados desarrollados como Corea, Irlanda o Suecia.

El equipo considera que, entre los mayores riesgos que afronta la renta fija actualmente está una posible subida de las rentabilidades de los bonos. “Un mercado alcista de renta fija que dura ya 30 años ha llevado las rentabilidades a mínimos históricos. ¿Pueden permanecer bajos durante más tiempo? La respuesta es sí, pero algún día volverán a subir. Los tipos están en mínimos históricos y en algún momento empezarán a subir por la inflación, inflación de la que no se habla mucho, pero si tenemos en cuenta la cantidad de liquidez que se ha inyectado en el mundo, tarde o temprano aparecerá. Cuando llegue, o se actúa rápido o el daño puede ser mucho”, afirman.

En este escenario, el equipo gestor considera que “permanecer invertido en renta fija, sobre todo en duraciones largas, implica un alto riesgo frente a la poca rentabilidad absoluta actual”. De este modo, la estrategia de Hasenstab sigue siendo la de apostar por duraciones cortas (actualmente el Templeton Global Bond mantiene una duración de 1,54 años), lo cual complementa posicionándose cortos en el yen frente al dólar. “Esta estrategia tiene una alta correlación con la curva de Estados Unidos y hace que la duración real se reduzca aún más”.

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