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Update del Schroder ISF Global Multi-Asset Income: constructivos en bolsa y priorizando deuda emergente


El Schroder ISF Global Multi-Asset Income es uno de los fondos de rentas más destacados de Schroders y donde la entidad está haciendo un especial esfuerzo comercializador. Creado en abril de 2012, este producto gestionado por Aymeric Forest (a la izquierda) e Iain Cunningham cuenta actualmente con un patrimonio de aproximadamente 4.000 millones de euros. Combina la asignación de activos, la selección de valores -que identifica rendimientos elevados al tiempo que sostenibles- y un proceso combinado de gestión táctica del riesgo macroeconómico que atraviesa varias fases para crear una cartera que genere rentas periódicas elevadas y estables.

El fondo, que presenta una clase de acumulación y otra de distribución, tiene como objetivo realizar distribuciones regulares y sostenibles, así como generar rentabilidades superiores ajustadas al riesgo. Concretamente, busca distribuir un 5% anual en pagos trimestrales o mensuales de igual importe y persigue una rentabilidad total del 7% anual a largo plazo, con una volatilidad objetivo de entre el 5% y el 7% al año. La estrategia flexible de rentas periódicas recurre a la diversificación entre clases de activos, regiones y sectores e invierte directamente en bonos y acciones. El equipo gestiona activamente el riesgo de caída adoptando coberturas de manera selectiva en determinados factores, tales como la beta de mercado, las divisas y la duración.

Funds People se ha puesto en contacto con Forest y Cunningham para hablar sobre la estrategia que están implementando en estos momentos y conocer cómo están posicionando la cartera en el actual entorno de mercado.

Lo primero que explican es que la renta variable es en estos momentos su clase de activo favorita, aunque tratan de formalizar coberturas activamente en periodos de debilidad macroeconómica y riesgo geopolítico. “Por ejemplo, a finales de agosto, la exposición directa a las acciones se mantuvo en torno al 40% en la región, fondos de inversión inmobiliaria incluidos (REIT), aunque utilizamos las opciones sobre acciones del S&P 500 y del EuroStoxx 50 que adquirimos en julio para cubrir gran parte de la asignación realizada a principios de agosto”. Aunque la renta variable desempeña un papel fundamental en su cartera, la equilibran con una asignación a una amplia gama de clases de activos y la gestionan aplicando un enfoque flexible y activo.

Estrategia en acciones: búsqueda de valoración y calidad; beta en torno a 1,03

“El núcleo de nuestro proceso de selección de compañías no sólo se basa en la valoración sino también en la calidad, que se refleja en la rentabilidad, la estabilidad y la fortaleza financiera de una empresa. Nuestro proceso general de reparto también evalúa cada título en función de la probabilidad de que aumente o disminuya sus dividendos. Por último, analizamos la política de dividendos del equipo directivo de cada empresa”. Según explican, los índices estándar suelen presentar ciertos sesgos de inversión y pueden llegar a concentrarse en algunas áreas que no son óptimas.

“No nos limitamos a replicar un índice y contamos con un amplio universo de inversión. Analizamos más de 12.000 empresas para aprovechar oportunidades de inversión que el mercado ha pasado por alto, como las que surgen en las empresas internacionales de pequeña y mediana capitalización. Esto nos permite localizar continuamente firmas con una política de distribuciones constantes o que aumentan el nivel de sus repartos y con unos fundamentales al alza, al tiempo que ofrecen valor y oportunidades de subida en su cotización”. De acuerdo con los datos de Morningstar, actualmente tienen más de 750 acciones en cartera y casi 400 obligaciones diferentes.

En este momento, dos de los sectores por los que más apuestan son los segmentos del consumo básico y las telecomunicaciones, que –en su opinión- muestran una dinámica de precios positiva y unas valoraciones sólidas. “No obstante, el aumento de los tipos reales podría empañar las perspectivas de subida de las cotizaciones, de ahí la importancia de invertir en empresas que incrementen sus dividendos, con capacidad para registrar más beneficios y para ofrecer una ratio de reparto sostenible”. La beta de la asignación a renta variable frente al índice MSCI ACWI High Dividend Yield a finales de agosto se situaba en 1,03, un nivel que, en términos generales, se ha mantenido durante el año.

Exposición ligeramente mayor a deuda emergente que a high yield

Uno de los aspectos destacados del fondo es que, en términos generales, la asignación a los mercados emergentes es ligeramente superior a la deuda de alto rendimiento. "A lo largo del año, hemos incrementado gradualmente nuestra exposición a la deuda de los mercados emergentes priorizando los bonos de alto rendimiento, dado el atractivo de las valoraciones de la deuda de este universo, en términos relativos”, explican los gestores. “En nuestro componente de deuda pública y corporativa emergente, tanto en dólares como en divisas locales, priorizamos los países cuyos fundamentales se están estabilizando. No obstante, seguimos siendo prudentes en la selección de oportunidades, ya que muchos países siguen enfrentándose a la ralentización del crecimiento”.

En lo referente a la asignación a high yield estadounidense, siguen centrándose en firmas con un valor relativo interesante y fundamentales sólidos. "Hemos reducido nuestra exposición a la deuda europea con grado de inversión y aprovechamos el repunte de los bonos del Viejo Continente para reequilibrar el riesgo de asignación a la renta fija con grado de inversión hacia Norteamérica y Asia”, señalan. En el marco de la deuda estadounidense con grado de inversión, en el equipo están volviendo a empresas cuyos diferenciales no han seguido el ritmo del repunte generalizado.

Otras de las modificaciones realizadas últimamente por los responsables del fondo incluyen una rotación en su asignación a los bonos europeos con calificación de Investment Grade desde Europa continental hacia el Reino Unido. “Esto se debe a que existe más valor en las duraciones británicas, en vista del considerable diferencial entre el gilt británico y el bund alemán y de las posibilidades de que la economía británica experimente una ralentización en caso de que el Banco de Inglaterra orqueste una subida de tipos a principios de 2015”, revelan.

Los movimientos realizados en duración

El equipo gestiona activamente la duración de la cartera como parte de la fase de gestión de riesgos y, desde el lanzamiento del fondo, la duración de la cartera ha pasado de los 1,5 años a superar ligeramente los 4 años. A finales de agosto, la duración de la cartera era de 3,7 años, aunque la redujeron a 2,7 a principios de septiembre dado que los bonos estadounidenses a diez años registraron su mínimo anual. Posteriormente, comenzaron a recomprarlos tras la reciente corrección. A cierre de agosto, la cartera presentaba una calificación general de BB+.

“Esperamos una recuperación gradual en Estados Unidos, aunque las cifras de la inflación y del crecimiento seguirán siendo inferiores a la media, lo que aupará en cierta medida a los bonos con vencimientos más largos. Asimismo, la liquidez adicional facilitada por el BCE y el Banco de Japón también ha servido de acicate”.

Filtros en el proceso de selección y objetivo de reparto

“Nuestro objetivo es crear una cartera de renta fija diversificada, que invierta en valores de empresas con flujos de caja estables, visibilidad sobre sus beneficios y balances sólidos al tiempo que cribamos las empresas o países con un elevado nivel de endeudamiento y, en concreto, con grandes necesidades de refinanciación a corto plazo”. Según explican, la meta es identificar títulos que generen una rentabilidad sostenible y aquellos que compensen debidamente el riesgo asumido. “Nuestras limitaciones son mínimas en materia de asignación de activos y selección de títulos, ya que las oportunidades de generación de rentas periódicas cambian con el paso del tiempo, lo que nos permite aprovecharlas al máximo en el momento y del modo en que van surgiendo”.

El equipo ha sido capaz de distribuir el objetivo anual de reparto del 5% desde el lanzamiento del fondo e, incluyendo esta distribución, la estrategia ha generado una rentabilidad total superior al 7,9% anual desde su creación (participación de clase A acumulación en dólares). “Creemos que, al seguir centrándonos en la calidad y en el rendimiento de cada valor subyacente, y al mantener la flexibilidad y la gestión activa de las fuentes de riesgo no deseadas, podremos seguir cumpliendo con los objetivos del fondo”.

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