Update del BlackRock Global Allocation: alargando en duración y constructivos en bolsa europea


“Aunque, a nuestro parecer, la renta variable estadounidense sigue siendo una mejor opción de inversión a largo plazo que los bonos del Tesoro americano, creemos que las oportunidades de inversión más atractivas en esta clase de activos son cada vez más frecuentes fuera de las fronteras estadounidenses”. Lo dice Dennis Stattman, gestor del BlackRock Global Funds (BGF) Global Allocation, fondo mixto moderado en base dólar con un patrimonio en España que alcanza los 530 millones de euros y que el año pasado logró situarse como uno de los más rentables de su categoría, con una rentabilidad de casi el 15%. De hecho, Stattman lleva su visión al fondo. “En el BGF Global Allocation Fund hemos reforzado nuestra visión positiva sobre la renta variable europea”.

Según explica el gestor de BlackRock, Europa no sólo ha cotizado con descuento en relación con sus homólogas internacionales en los últimos años, sino que ahora parece estar respaldada por una leve mejora de la situación económica. “Y, lo más importante, la actividad económica está repuntando desde niveles bajos, mientras que la eurozona aún está sumida en un periodo de crecimiento débil. No obstante, la calma relativa reinante en los mercados de bonos europeos y la reciente fortaleza del euro sugieren que los inversores están volviendo a ver la región como una tierra de oportunidades de inversión”, afirma el gestor.

No es la única región del mundo en el que Stattman encuentra oportunidades. “Las valoraciones de la renta variable japonesa siguen siendo bastante razonables a pesar del periodo de sólida rentabilidad que han registrado. Además, las revisiones al alza de los beneficios han sido mucho más generalizadas en este país que en otros mercados. Geográficamente, priorizamos las acciones japonesas y de Europa Occidental a las estadounidenses, aunque creemos que el dólar es una apuesta interesante. En este sentido, sobreponderamos esta moneda y hemos cubierto parcialmente nuestra exposición tanto al yen como al euro. Asimismo, nos gusta el sector de la salud, el industrial y el energético, mientras que infraponderamos el de consumo básico”, revela.

En 2014, el experto espera que las acciones superen a los bonos y a la liquidez. “Somos cautelosos en lo referente al mercado de bonos. No creemos que las rentabilidades que ofrece este mercado justifiquen los riesgos que los inversores asumen en términos de duración o, lo que es más, de crédito. Preferimos las acciones, aunque tras un largo periodo alcista en este mercado de casi cinco años, es posible que la renta variable sea vulnerable a una corrección en algún momento este año. Creemos que el mejor equilibrio en cuanto a riesgo/rentabilidad en los mercados internacionales de renta variable se encuentra actualmente en las acciones japonesas, aunque siempre cubriéndonos del riesgo de cambio que presenta el yen”.

Como resultado de esta visión, en términos generales el gestor infrapondera los bonos, sobrepondera moderadamente las acciones y apuestan por la liquidez. “El efectivo equilibra el riesgo general de la cartera y reduce la duración de nuestras posiciones en renta fija”, explica. En el universo de renta fija, Stattman sigue siendo prudente tanto en términos de duración como de calidad crediticia. “Sin embargo, en vista del reciente impulso de las rentabilidades, hemos incrementado tácticamente nuestra exposición a la duración, guiados por nuestra opinión de que el mercado podría ser demasiado optimista sobre las previsiones de crecimiento económico en Estados Unidos a corto plazo”, señala.

En lo que respecta al mercado de renta variable estadounidense, el experto se muestra especialmente interesado en la tendencia de mercado a largo plazo vinculada a los avances que se están llevando a cabo en el sector energético. “Algunos analistas prevén que, debido al aumento sustancial en diversos proyectos de energía en Norteamérica, la región en su conjunto podría pasar a ser energéticamente independiente antes de la próxima década. Creemos que el incremento de la producción energética y la construcción de infraestructuras asociadas a esta actividad probablemente contribuirán de manera notable al crecimiento a largo plazo del PIB y del empleo en Estados Unidos. De cara al futuro, los cambios que estamos presenciando también podrían repercutir en otros sectores, como el de los suministros públicos y el transporte. La revolución energética ya está aupando al dólar estadounidense y le está ayudando a recuperar su estatus de reserva de valor”, asevera.

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