Una revolución que lleva décadas gestándose


TRIBUNA de André Themudo, miembro del equipo de ventas de BlackRock Iberia. Comentario patrocinado por BlackRock.

La gran variedad de activos y el cambio constante de la industria está provocando multitud de dudas en el inversor haciendo que el papel del asesor financiero y el uso de la tecnología empiecen a ser cruciales a la hora de construir carteras.

No podemos negar que el impacto de la tecnología ha cambiado nuestro día a día, incluido el mundo de la inversión. Cada segundo se procesan cientos de miles de datos, se realizan millones de operaciones de compra-venta y conceptos tan clásicos como la inversión en factores están sufriendo una metamorfosis a una velocidad vertiginosa que en ocasiones es difícil de seguir.

Desde la década de 1930, los factores han sido objetivo de investigación y análisis por la comunidad académica y han recompensado a todos aquellos inversores que confiaron en su potencial. Pero no ha sido hasta esta última década cuando este concepto de inversión ha despuntado entre los inversores. Hasta hace poco, recopilar y analizar tanta información era muy complejo y se encontraba al alcance de muy pocos, lo que explica que fueran solamente inversores institucionales y gestoras de activos quienes empleaban estas estrategias. En la actualidad, los avances en tecnología están ayudando a los inversores a identificar y mejorar la precisión de las probadas fuentes generadoras de rentabilidad. 

El concepto de los factores no es nuevo. Allá por el 1971, Wells Fargo, creó el primer fondo de factores, una estrategia de índices equally weighted sobre el S&P 500, pero ¿cómo definiríamos factores día de hoy? Desde BlackRock, pensamos en ellos como los nutrientes que alimentan las carteras. Los factores son básicamente la base de nuestras inversiones; los generadores de rentabilidad de acciones, bonos, divisas y otras clases de activos y por ende, entender cuáles son los puede ayudarnos a elegir la correcta combinación de activos y estrategias para sus necesidades de inversión.

Los factores pueden generar rentabilidad a largo plazo ya que permiten a los inversores aprovechar oportunidades específicas del mercado tales como:

  • Mejor ratio Rentabilidad/Riesgo: Determinados factores han registrado un mejor comportamiento en el largo plazo gracias a hacer asumido un menor riesgo
  • Limitación de acceso a determinados mercados: Hay algunas reglas y restricciones de mercado que impiden el acceso a ciertas inversiones a algunos inversores creando oportunidades para aquellos que sí pueden acceder.
  • Comportamiento sesgado de los inversores: El inversor medio no siempre toma decisiones racionales. Así, muchas veces persigue las acciones más caras y arriesgadas mientras que las acciones con menor volatilidad suelen pasarse por alto.

Si analizamos y desglosamos los factores por sus tipos, nos encontramos con las siguientes variantes:

  • Factores macroeconómicos: Los factores macroeconómicos capturan diferentes riesgos que existen en todas las clases de activos. Nuestro análisis sugiere que los riesgos asociados con el crecimiento económico, los tipos de interés reales, la inflación, el crédito, la liquidez y los mercados emergentes explican más del 90% de la variación de la clase de activo.
  • Factores de estilo: Los factores de estilo explican el riesgo y la rentabilidad dentro de las diferentes clases de activos, incluidas no solo la renta variable, sino también la renta fija, las materias primas, las divisas y hasta otras clases de activos tales como el private equity y el sector inmobiliario. Dentro de este tipo de factores, nos encontramos con el fondo BSF Style Advantage que estrategia busca conseguir retornos absolutos y reducir la volatilidad invirtiendo en diferentes clases de activos tratando de arbitrar distintos estilos de gestión que han generado retornos consistentes a largo plazo. El equipo de gestión implementa estrategias long-short en estilos de gestión como Value, Momentum, Quality, Low Volatility y Carry a través de una cartera diversificada de más de 2.500 posiciones en renta variable, renta fija y divisas. La cartera esta optimizada para reducir al mínimo los costes de transacción y cada estilo está implementado usando un proceso definido y trasparente, sólo invertimos en instrumentos líquidos.
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