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Una industria ineficiente pero...


El manido tema de la llegada de nueva regulación financiera (MIFID II, PRIIPs, etc.) en el sector de los fondos de inversión y de la gestión de activos y patrimonios en general se enfoca en la repercusión que está teniendo y va a seguir teniendo en las operaciones y negocio de muchas entidades con resultado ineludible de aumento de costes (y/o reducción de ingresos) y por tanto de reducción de márgenes. Existe un amplísimo abanico de estimaciones entre las numerosas consultoras y entidades que se han dedicado a evaluar dicho impacto, vía estudios propios o vía encuestas entre los participantes del sector, que van desde cantidades desorbitantes hasta el esperanzador resultado de nada. Sí, algunas defienden que no se va a producir ningún aumento de costes significativo y/o reducción de márgenes. No obstante, el consenso mayoritario es que los costes van a aumentar significativamente. Por ejemplo, el Instituto CFA habla de un aumento de los costes para las gestoras de un millón de euros por cada billón (anglosajón) de euros gestionadoMoodys habla de aumentos de costes que en su conjunto (cumplimiento, análisis, control interno, información & difusión) pueden suponer hasta un 5% más, lo que es un muy considerable “bocado” al margen si no hay un fuerte aumento de ingresos en un sector maduro por otra parte.

Sin embargo, en mi opinión estos supuestos negros nubarrones que se ciernen sobre la industria no lo son tanto, al menos por el lado de los costes (las amenazas a los ingresos con la llegada de nuevos participantes es clara), ya que lo que aprecio es una industria muy ineficiente. Por tanto, una industria con una capacidad de ganar eficiencia muy elevada… a pesar de la regulación. Déjenme que les dé una rápida y concreta visión sobre dos áreas que conozco: información y análisis.

En el área de gestión de información es verdaderamente sorprendente la ausencia de estandarización y procesos eficientes que todavía existen a día de hoy. A este respecto el pasado mes se organizó un evento en Madrid por parte de fundinfo sobre la estandarización de datos y concretamente sobre un estándar que está convirtiéndose en referencia en la industria, openfunds. La generación y trasmisión de datos con la llegada de los famosos EMT y EPT (plantillas de datos de fondos para caracterizar MiFID y PRIIPs) pareciera que podría ser un avance y lo es pero desgraciadamente insuficiente. En primer lugar deja fuera una ingente cantidad de datos de referencia y en segundo lugar no es un verdadero estándar. Un estándar debe identificar y definir con precisión cada campo a nivel de contenido y formato y eso es lo que hace openfunds. Se trata de un verdadero lenguaje común que permite la transmisión electrónica de información de forma totalmente automatizada, precisa y segura entre gestoras, distribuidores y demás participantes del mercado. ¿Pueden imaginarse un escenario de extensión de dicho estándar versus una situación como de la que venimos en la que cada distribuidor y gestora inventan una plantilla de datos cada día? El ahorro potencial en la industria europea se mueve en los muchos millones de euros.

El candente área del análisis no es menos significativa y no me centraré en las muchísimas y loables iniciativas que se han venido lanzando en el área del equity y que pueden conseguir que una buena parte de este análisis, gracias al uso intensivo de tecnología y procesos, se genere y se transmita de forma mucho más eficiente sin perder calidad ni insight, sino en el análisis de fondos.  El análisis de fondos está listo en buena medida para su estandarización, digitalización y delegación parcial (como lo era el aburrido cálculo del valor liquidativo y administración de un fondo, salvando las distancias, hace más de veinte años) a pesar de que seguirá siendo mucho más excitante y con espacio para el “arte” del analista o asesor.

Por un lado, e increíblemente a pesar de que choca contra toda evidencia empírica, sigue estando basado en no pocos casos casi exclusivamente en criterios cuantitativos.  La abrumadora evidencia científica que las rentabilidades pasadas, ratios econométricos de todo tipo o sistemas de rating (comprar un fondo cinco estrellas en sí mismo es una pérdida de tiempo… y dinero) no tienen ningún valor predictivo debiera haber calado hace tiempo y de forma mucho más extendida entre los profesionales del sector.  Por otro lado, el proceso de due diligence o análisis cualitativo que tanto se publicita se ha convertido en buena medida con el devenir de los años en un proceso genérico que se repite, sólo con algunas variaciones, a lo largo y ancho de la industria.  Adicionalmente, el due diligence “debido”, que justamente debiera ser obligado en un ejercicio profesional donde se confían millones de euros de clientes a gestoras y gestores, resulta que sí aporta valor.  A diferencia de los filtros o análisis cuantitativos pasados existen numerosos criterios cualitativos que empíricamente revelan que tienen un impacto positivo en los resultados de las inversiones.  Por si fuera poco bastantes de ellos son además de sentido común.  El espacio que existe en el análisis para la digitalización, estandarización y radical aumento de su eficiencia no es despreciable.

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