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Una de cada tres personas cambiará su expectativa de ahorro e inversión tras la crisis del COVID-19


La última encuesta elaborada por el Instituto BBVA de Pensiones, centrada en el impacto del coronavirus en las perspectivas de ahorro y jubilación, deja entrever la preocupación de sociedad por las consecuencias económicas que provocará la crisis del COVID-19.

La encuesta se realizó a una muestra de la sociedad española de 2.045 personas mayores de edad entre el 27 de mayo y el 13 de junio, a las que se preguntó por su situación durante el confinamiento y por sus expectativas de ahorro a raíz de la pandemia del coronavirus.

Pues bien, el 51% de los encuestados dará una preferencia al ahorro en el futuro, intentando gastar menos y ahorrar más que antes de la crisis. Este resultado encaja con otra respuesta de la encuesta: cerca del 28% de los encuestados afirman que sus comportamientos de ahorro e inversión van a cambiar como consecuencia de la crisis, un porcentaje que desde el Instituto BBVA Pensiones valoran como “una proporción considerable”, aunque menor que la de quienes consideran que sus comportamientos de relación social (41%), de ocio (38%) e higiene (38%) van a cambiar).

A grandes rasgos, este sondeo refleja que, comparada con la Gran Recesión de 2008 a 2013, la crisis del coronavirus se considera mayoritariamente más grave. Así opina un 71% de los encuestados, que perciben que aquella fue una crisis fundamentalmente económica, mientras que esta es una crisis mucho más amplia que va a cambiar comportamientos individuales en materia de relaciones sociales, ocio e higiene.

Desde el punto de vista del empleo, la crisis sanitaria ha tenido un impacto dramático y desconocido para toda la población, bien sea por haber estado sujetos a un ERTE o haber perdido sus puestos de trabajo. En cuanto a los hábitos de gasto y ahorro, seis de cada diez entrevistados (61%) admiten que durante el periodo de confinamiento gastaron menos; para un 26%, los gastos fueron aproximadamente los mismos, mientras que un 13% declara haber gastado más. El menor gasto se ha traducido en capacidad de ahorro: un 57% de los entrevistados afirman que consiguieron ahorrar.  

Hábitos de ahorro

Un tercio de los entrevistados (32%) declara que ha comenzado a ahorrar para su jubilación. Tres cuartas partes (76%) de quienes no lo han hecho, consideran conveniente hacerlo. Preguntados por la edad a partir de la cual sería conveniente ahorrar para la jubilación, la media de las respuestas arroja 37 años.

Uno de cada dos de quienes han comenzado a ahorrar para la jubilación declaran hacerlo a través de un plan de pensiones (50%). Como segunda opción de instrumento de ahorro para la jubilación destacan los depósitos o libretas de ahorro (28%).

La opinión mayoritaria sobre la propuesta de reducir las ventajas fiscales a los planes de pensiones individuales es negativa. Al 47% de los entrevistados les parece mal, mientras que un 31% la suscribe, y casi una cuarta parte (23%) se abstiene de ofrecer una respuesta (muy probablemente por desconocimiento de la cuestión).

Con respecto a la pensión pública, hasta un 64% del total de jubilados o perceptores de alguna pensión afirman que durante el periodo de confinamiento no han temido por el pago de la prestación que reciben. Pero un tercio (35%) sí ha albergado ese temor. Lo que los pensionistas sí anticipan mayoritariamente es una congelación de las pensiones. El 31% lo considera “muy probable” en los dos próximos años, y el 29% “bastante probable”. La eliminación de una paga extra se estima generalmente poco probable (un 64%). No obstante, los porcentajes de pensionistas que no descartan esa posibilidad no son desdeñables: un 16% la considera “muy probable”, y un 19%, “bastante probable”.

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