Una crisis ética


La crisis económica y financiera por la que atravesamos es una crisis de confianza. Es, principalmente, una conjunción de elementos estructurales y coyunturales (globalización de los mercados financieros, financiación de la economía, desequilibrios presupuestarios y comerciales, explosión demográfica, existencia de paraísos fiscales, explosión de la liquidez, innovación financiera, especulación exuberante, crisis del crédito, autorregulación ineficaz y reglamento inadecuado…) ; pero sobre todo se debe a la ausencia de ética en el ámbito de los negocios, es decir , al incumplimiento y no aplicación de buenas prácticas de gobierno en la economía y en particular en las finanzas.

La crisis económica y financiera por la que atravesamos es una crisis de confianza. Es, principalmente, una conjunción de elementos estructurales y coyunturales (globalización de los mercados financieros, financiación de la economía, desequilibrios presupuestarios y comerciales, explosión demográfica, existencia de paraísos fiscales, explosión de la liquidez, innovación financiera, especulación exuberante, crisis del crédito, autorregulación ineficaz y reglamento inadecuado…) ; pero sobre todo se debe a la ausencia de ética en el ámbito de los negocios, es decir, al incumplimiento y no aplicación de buenas prácticas de gobierno en la economía y en particular en las finanzas.

Respecto a la intensificación de los riesgos sistémicos y los nuevos desafíos medioambientales, las autoridades públicas (G20, planes de reactivación nacionales…) tienen la voluntad de instaurar un nuevo marco de gobierno corporativo con el fin de reforzar el reglamento y el papel de los reguladores y también de integrar las dimensiones sociales y medioambientales, vitales para un desarrollo económico duradero. Esta perspectiva a medio-largo plazo del nuevo gobierno corporativo general (económico, financiero, social y medioambiental) permitirá contrarrestar el peso y la visión contable a menudo demasiado cortoplacista de los mercados financieros.

La Inversión Socialmente Responsable es, por excelencia, un instrumento financiero y económico privilegiado, ya que responsabiliza colectivamente al conjunto de los protagonistas de la cadena (inversores, ahorradores, emisores, financieros…). Al generar factores externos positivos (sociales y medioambientales), el planteamiento de la Inversión Socialmente Responsable amplía el espectro del análisis de los riesgos y oportunidades de la creación de valor. Si bien a corto plazo no permite apreciar un mejor comportamiento con relación al enfoque tradicional, debido a una diferente medida de los beneficios a largo plazo (aún por concretar), si que constituye un indicador avanzado en términos de gestión de riesgos y de creación de valor añadido en favor del inversor y de toda la colectividad.

Lo que hemos observado a lo largo del tiempo es una mejora sensible del binomio rentabilidad /riesgo de las inversiones en todo tipo de escenarios, especialmente en entornos de elevada volatilidad. En efecto, un estudio publicado en julio del 2009 por el asesor Altédia Investment Consulting (AIC Research) confirma esta evolución. En un período de 1, 2 y 3 años, se observa una menor volatilidad de los productos de renta variable ISR Euro “Best in Class” en relación a su índice de referencia En Groupama AM hemos hecho la misma constatación de la evolución del binomio rentabilidad /riesgo de nuestro fondo ISR de renta variable Euro “Euro Capital Durable” (creado en noviembre del 2001).

Aunque son varios los elementos que pueden explicar estos resultados, no está de menos constatar esta observación rica en enseñanzas para el futuro tanto en los ámbitos económicos y financieros como para el planeta y el hombre.

En este contexto de crisis, este planteamiento es más pertinente para el inversor o el ahorrador ya que los responsabiliza en su acto de inversión o ahorro y desafía el conjunto de los protagonistas económicos en su política de Responsabilidad Social de Empresa en materia de utilización de sus inversiones; “La calidad del crecimiento de mañana dependerá de la naturaleza de sus inversiones”.

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