Una buena estrategia para sacarle partido al high yield a la vez que se limita la volatilidad


Invertir en high yield limitando el riesgo es posible, si bien para ello es necesario diseñar una estrategia flexible que permita aprovechar cualquier oportunidad de inversión que se pueda presentar en el mercado global de activos. ¿Cómo lograrlo? Según Jason Straker, especialista de producto de J.P. Morgan Asset Management y concretamente de su fondo JPM Income Opportunity, esto se puede conseguir a través de un fondo de inversión de sus características, cuyo objetivo sea, por un lado, preservar el capital manteniendo un elevado posicionamiento en liquidez y, por otro, seguir una estrategia multi-sectorial en activos que ofrezcan alta rentabilidad.

 

En este sentido, Straker considera que, para alcanzar este objetivo, lo más importante es ser especialmente cuidadosos a la hora de seleccionar los activos de high yield en los que se va a invertir. La apuesta principal en el fondo JP Morgan Income Opportunity Fund -producto diversificado de retorno absoluto que permite realizar una asignación dinámica de activos- es precisamente la de high yield.

 

Según Straker, en este mercado de lo que se trata fundamentalmente es de “elegir empresas bien posicionadas, con un alto nivel de caja en sus balances y a las que no se les haya cerrado el grifo del crédito”, sin que exista una apuesta sectorial concreta. Eso sí: el especialista reconoce lo “poco atractivo” que, a su juicio, le resulta el high yield financiero, una visión que hace que “la exposición del fondo a este sector sea prácticamente nula”.

 

Así, el JP Income Opportunity Fund sólo adoptaría riesgos adicionales cuando sus gestores hubiesen identificado previamente interesantes oportunidades de inversión. Tal es así que, actualmente, el posicionamiento que el fondo mantiene en ‘cash’ alcanza el 39%, si bien este porcentaje podría llegar incluso hasta el 100% en caso de excesivo riesgo en el que la prioridad fuese preservar el capital. “La clave está en una gestión dinámica y flexible”, asegura Straker.

 

Desde su lanzamiento en julio de 2007, el fondo ha logrado su objetivo de reducir la volatilidad al situarse ésta en el 2,72%. Del mismo modo, en estos cuatro años de vida, acumula una rentabilidad del 24%, unas ganancias cosechadas principalmente en el ejercicio de 2009, cuando subió un 16%.
 

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