Un mundo a dos velocidades


Ahora que dejamos atrás otro año difícil en los mercados globales, dibujamos un escenario base para el año que se inicia. Aunque podrían hacerse realidad muchos riesgos que empeoraran la situación, nuestra estimación para 2012 se caracteriza por un mundo a dos velocidades:

- las economías desarrolladas se enfrentarán a un crecimiento por debajo de lo normal, pero algunas de ellas, localizadas en Europa, probablemente caerán en la recesión: la profundidad y la duración de esta recesión dependerá de las reformas que se implementen y de la resistencia de la demanda interna, afectada por severas medidas de consolidación fiscal en varios países de la periferia en especial.

- las economías emergentes crecerán a un ritmo más rápido que las de los países desarrollados y serán el motor principal del crecimiento mundial: pero sus economías, cada vez más integradas con el resto del mundo, se enfrentarán a algunos desafíos planteados por la ralentización en la demanda global y el proceso de reequilibrio todavía no finalizado de sus economías.

- la dicotomía entre las políticas monetarias de los países desarrollados y los países emergentes evidenciada durante 2010-2011 (cuando las economías desarrolladas bajaban tipos agresivamente mientras los mercados emergentes, muy por delante en la fase de recuperación de la crisis de 2008, se enfrentaban a crecientes presiones inflacionarias y estaban normalizando su postura) podría desaparecer; las economías emergentes están empezando a sentir cómo se desvanecen las presiones inflacionarias a las que se enfrentaron este año pasado, y, preocupados por su crecimiento, podrían volver a adoptar una postura de relajación (varias ya han dejado de subir los tipos). China probablemente crecerá a un ritmo más modesto, pero no esperamos un “aterrizaje brusco”.

- la economía estadounidense ha presentado recientemente una serie de datos en general positivos, y esto ha servido para que los mercados financieros adopten una perspectiva progresivamente más optimista sobre la economía estadounidense. Pero todavía tiene por delante algunas dificultades: 1) el continuado desapalancamiento de sus hogares, todavía no completado, que lastrará el crecimiento 2) el tema de la sostenibilidad de la deuda pública, que la administración estadounidense todavía no ha afrontado de forma exhaustiva y que probablemente conducirá al endurecimiento de la política fiscal en adelante y, por lo tanto, también supondrá un obstáculo para el crecimiento económico. Además, el riesgo de que se produzca un parón político en este año de campaña electoral es alto, ya que parece que existen puntos de vista muy diferentes entre los dos partidos sobre cómo afrontar la situación fiscal en el futuro.

- en la eurozona, la perspectiva es bastante oscura. Aunque en el conjunto de la zona esperamos un crecimiento anémico, un bache, lo que sucederá en cada país es muy variado, y algunos países probablemente se enfrentarán a la recesión y a un entorno difícil de consolidación fiscal y a la necesidad de realizar reformas estructurales. La debilidad del liderazgo político mostrada hasta ahora por los mandatarios de la UE a medida que empeoraba la crisis financiera también es fuente de preocupación.

- en Japón podría estar en riesgo la esperada recuperación en forma de v, debido a las inundaciones de Tailandia que han vuelto a perjudicar a los productores de componentes automovilísticos y de TI que tenían parte de su cadena de producción en las regiones afectadas. También suponen un riesgo para Japón el factor sistémico de la “demanda global más débil” y un factor específico, la extraordinaria fortaleza del yen en los mercados de divisas, donde el yen es considerado como un refugio seguro ante la crisis financiera que está azotando la eurozona.

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