Un Louvre en medio del desierto


Érase, hace cincuenta años, una modesta ciudad en la costa del golfo Pérsico a merced de los ritmos del desierto. Su economía se basaba en la cría de camellos, la producción de dátiles y demás productos agrícolas; la pesca y la búsqueda de perlas. La mayoría de sus habitantes vivían en asentamientos hechos de hojas de palma. Aquellos con más medios habitaban cabañas de barro.

Érase 1958 y se descubrió petróleo.

A día de hoy, Abu Dhabi se ha convertido en una de las ciudades política y económicamente más decisivas y ricas del mundo. El PIB per cápita se sitúa en el tercer puesto mundial, tras Luxemburgo y Noruega. Gracias a los petrodólares nada queda de aquella tradicional estampa. ¿Quién diría que hasta 1961 no se asfaltó la primera carretera? ¿han visto el skyline de Abu Dhabi? ¿y qué decir de sus jardines?

Sin embargo, algunas voces pesimistas creen que hay petrodólares para 15 ó 20 años, pues las reservas de petróleo pueden flaquear… la teoría del “peak oil”. De manera que los gobernantes han emprendido programas para liberalizar y diversificar la economía con el fin de reducir la dependencia del Emirato del sector de los hidrocarburos. Abu Dhabi ha tenido que reinventarse a sí misma, y ha apostado por el sector financiero y el turismo. Conocidos son su promoción de eventos deportivos, ocio y shopping.

Pues bien, a todo esto se le suma un plan para dotar a la ciudad de algo más sofisticado y duradero: cultura.

Un mega plan convertirá, en los próximos cinco años, al distrito abudabí de Saadiyat Island –Isla de la felicidad- en uno de los enclaves culturales más interesantes del mundo. Una sucesión de centros culturales y museos están siendo construidos. Todos ellos, a lo grande, bajo la batuta de los más prestigiosos top-arquitectos del mundo. Miren:

1. Se está construyendo un Museo Guggenheim diseñado por Frank Gehry. Se expondrá arte árabe e islámico.

2. La arquitecta Zaha Hadid levanta un Centro de Artes Interpretativas.

3. El Zayed National Museum, firmado por Norman Foster, se dedicará a mostrar la historia de los Emiratos Árabes Unidos.

4. El arquitecto japonés Tadao Ando ha sido elegido para desarrollar un Museo Marítimo.

5. Y por último, citaremos el proyecto del Louvre Abu Dhabi, diseñado por Jean Nouvel.

El Louvre Abu Dhabi es el más controvertido de los proyectos. Muchos franceses se sintieron indignados –rasgo, por otra parte, que forma parte del carácter nacional francés- al ver venderse la franquicia del Louvre al mejor postor. El contrato supone la cesión del nombre por 30 años, renovable. Se recibirán en préstamo obras de París y, a cambio, éste se embolsará alrededor de 700 millones de euros.

En la ciudad de la luz se acusó al Louvre por su estrategia de maximización de ganancias bajo lemas como “los museos no están en venta”, acusando a Abu Dhabi de ser un “Las Vegas de las dunas”. Francia…

Por otra parte, muchas críticas se dirigieron hacia la contradicción aparente que supone que una sociedad rígida como la de Abu Dhabi acoja la modernidad y la provocación del arte contemporáneo. Muchos escépticos del proyecto ven imposible el desarrollo del arte actual en libertad y sin censura en Abu Dhabi.

Preguntados sobre la cuestión, los directores del proyecto señalan que el arte actual, siendo un desafío para la sociedad árabe, ayudará a crear la futura Abu Dhabi. En definitiva, se plantea Saadiyat Island como un test que probará el poder de la cultura para transformar la vida y la sociedad. Un proyecto ambicioso tras una idea que a muchos les suena a quimera.

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