Un entorno con riesgos y oportunidades cambiantes


La reciente degradación crediticia de Estados Unidos constituye un recordatorio de los drásticos cambios sufridos por la economía y los mercados globales. Históricamente, los inversores en busca de ingresos y estabilidad se han concentrado en la deuda pública estadounidense y de otros países desarrollados, pero hoy en día, los riesgos y las oportunidades surgen en lugares inesperados.

En la actualidad, la deuda pública ofrece una remuneración del riesgo muy baja, con rentabilidades en mínimos históricos, cerca del 1,85%. Pensamos que los inversores deberían asumir riesgo en base al conjunto de oportunidades y la diversificación, en lugar de concentrarse por sistema en la deuda pública cuando la remuneración que esta ofrece podría no ser suficiente para el riesgo que conlleva.

Afortunadamente, los inversores que buscan un mejor perfil de rentabilidad-riesgo disponen de abundantes oportunidades en los mercados globales. A diferencia de los mercados maduros de mayor tamaño, los mercados de deuda de gran parte del mundo emergente se benefician de un mayor crecimiento, menores niveles de endeudamiento y políticas monetarias y fiscales cada vez más progresistas. El crédito empresarial también ofrece un ámbito global, así como exposición a balances de situación más sólidos y a mejores perfiles de deuda que los mercados gubernamentales de mayor tamaño.

En un mundo interconectado, donde el apetito de riesgo es una fuerza global y puede cambiar de un momento a otro, creemos que las carteras de deuda pueden ser lo suficientemente flexibles como para realizar cambios significativos entre sectores de mayor riesgo y deuda pública, según requiera el entorno.

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