Un año bursátil para olvidar (solo para el inversor incauto español)


Aunque, a juzgar por el comportamiento registrado por la Bolsa española, el inversor podría concluir que 2012 ha sido un mal año para la renta variable, nada más lejos de la realidad. El Ibex 35 ha perdido en el año un 4,66%. Eso es indiscutible. Sin embargo, el mercado español ha sido uno de los pocos del mundo que ha terminado el año en números rojos. En Europa, el selectivo español ha sido el único que registra pérdidas anuales. De hecho, el año ha sido muy positivo. Frankfurt ganó un 30%, París, un 15%, Milán un 8% y Londres un 6%, subida esta última muy similar a la registrada por el Dow Jones. La Bolsa española ha sido la excepción a la regla. 

Esto no hace más que recordarle una vez más al inversor la importancia de contar con una cartera bien diversificada, gestionada de manera profesional, que sea capaz de evitar el elevado riesgo que supone invertir en un determinado mercado, sobre todo teniendo en cuenta la clara descorrelación que ha existido entre la Bolsa española y el resto de índices bursátiles. En este sentido, para aquellos que todavía sigan invirtiendo su dinero en valores concretos del mercado español, 2012 podría significar el año del escarmiento. No hay que olvidar que el principal índice selectivo español llegaba a acumular en el verano pérdidas anuales del 30%.

Todo ello sucedía mientras la prima de riesgo española caminaba desbocada hacia los 700 puntos básicos, nivel crítico que, sobrepasado, provocó la intervención de países como Grecia, Irlanda o Portugal. Eran los meses de verano en los que el riesgo de ruptura de la eurozona se presentaba como muy real, en los que la mayoría de los expertos veían a Grecia más fuera que dentro del euro, en los que las agencias de rating rebajaban la calidad crediticia de la deuda de España y en los que se intensificaba la fuga de capitales de los periféricos hacia países del núcleo de Europa. Fue entonces cuando apareció Mario Draghi y todo cambió.

Verbalizado, el presidente del BCE dijo que haría todo lo que fuese necesario para evitar el desmoronamiento del euro. En la práctica, eso se tradujo en las Operaciones Monetarias Directas (OMT), programa por el que la autoridad monetaria se comprometía a comprar cantidades ilimitadas de deuda pública a corto plazo de aquellos países que soliciten formalmente ayuda al Mecanismo Europeo de Estabilidad y se sometan a la condicionalidad de estos préstamos. Esto provocó una importante reducción de la presión en el mercado español. De una prima en torno a los 700 puntos básicos se pasó a los 395 puntos actuales. De estar a punto de perder los 6.000 puntos, el Ibex cerró 2012 en 8.167 puntos.

Un mercado en el que ha habido muchas penas…

En términos generales podría decirse que los grandes valores (aquellos en los que el intrépido inversor español suele mantener en mayor o menor medida exposición directa) no han carburado. Entidades financieras como Santander o BBVA lograron salvar el año en positivo, viéndose sin embargo lastradas por los efectos de las dudas surgidas sobre la solidez del sistema financiero español y la necesidad por parte del Gobierno de Rajoy de pedir ayuda a sus socios europeos para recapitalizar firmas como Bankia. En este sentido, 2012 ha sido el ‘annus horribilis’ del banco que empezaba el ejercicio presidido por Rodrigo Rato y lo acababa por José Ignacio Goirigolzarri. La entidad ha perdido un 89% de su valor y ha terminado el año siendo excluida del Ibex 35.

Otro de los ‘blue chips’ que han presionado al Ibex 35 ha sido Repsol, que en el año pierde un 35%. La nacionalización de YPF por parte del Gobierno Kirchner le pasó una elevada factura. No es, sin embargo, la única empresa española que ha sufrido la política expropiatoria de algunos países latinoamericanos. Si bien la envergadura de la operación no es comparable, Iberdrola, que cierra el ejercicio con un descenso del 13%, veía como Evo Morales le expropiaba sus filiales en Bolivia. Tampoco será un año que los inversores de Telefónica vayan a recordar con especial cariño, después de que sus responsables suspendiesen el pago del dividendo correspondiente a 2012 y sus acciones se depreciasen en el año un 24%.

… y pocas alegrías

En el otro extremo se sitúa Inditex, la gran protagonista del Ibex 35 al anotarse una subida del 66%, lo que le permitía al grupo textil de Amancio Ortega afianzarse como la primera empresa del índice por capitalización bursátil, con un tamaño de 65.760 millones de euros. Sin embargo, el privilegio de haber sido la empresa del Ibex 35 más rentable del año le corresponde a Grifols, compañía que vio en 2012 multiplicar por dos el valor de sus acciones. Ambas empresas tienen en común el ser valores que se repiten con cierta frecuencia en las carteras de muchos gestores de fondos de renta variable europea y mundial. Ahora, la cuestión es saber qué nos deparará 2013.

La mayoría de los expertos consideran que el nuevo año será positivo para la renta variable española, si bien el recorrido alcista que ven en el índice varía. En Bankinter, por ejemplo, le dan al Ibex 35 un potencial del 12%. En Ahorro Corporación son menos optimistas, al estimar que a doce meses vista el potencial es de apenas un 2%. En un entorno de mercado muy complicado, dados los efectos que la política está teniendo sobre la evolución de los mercados, hacer proyecciones se antoja difícil. De hecho, la incertidumbre sobre si España solicitará el rescate sigue siendo elevada, aunque la mayoría de los expertos coinciden en que, al final, el país echará mano de la ayuda dado que las necesidades de financiación para 2013 superan los 230.000 millones de euros.

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