UBS Global AM rota hacia la renta variable


Un tono relativamente bueno en las economías, mucha volatilidad en los mercados y la necesidad de ser totalmente flexible a la hora de invertir. Este es el resumen que José Antonio Blanco, director regional de inversiones para EMEA y miembro del equipo de soluciones globales de inversión de UBS Global Asset Management, hace de la situación actual.

“Nuestra visión es de optimismo controlado. Las economías tienen una tendencia moderadamente positiva, pero con mucho ruido”, señala. Su activo preferido en este momento son las acciones. Debido a su valoración, se decanta por las bolsas de Europa y Japón antes que por la de Estados Unidos, a la que considera cara. Destaca el atractivo de las pequeñas empresas europeas y asegura que no mantienen ninguna preferencia por estilo. “Deberíamos tener un sesgo hacia valor porque pensamos que la economía se está recuperando, pero la realidad es que los dos estilos se han difuminando mucho”, dice.

El equipo al que pertenece Blanco (que fue uno de los ponentes del FundForum International 2013 de Mónaco) gestiona más de 80.000 millones de euros en fondos, mandatos y productos estructurados y asesora a clientes de todo el mundo en cuanto la asignación de activos o la construcción de carteras. En total, unos 90 profesionales de la inversión trabajan dentro del equipo en Europa, Estados Unidos y Asia.

Menos bonos

En renta fija, han reducido su exposición a deuda privada y han comprado bonos periféricos. “Tenemos deuda de España e Italia en las carteras y combinamos estas posiciones con bonos de Alemania, Suiza, o Estados Unidos, que nos ayudan a mantener un riesgo equilibrado”, explica. También invierte en bonos de Reino Unido como estrategia defensiva. “Pensamos que el Banco de Inglaterra seguirá con el QE por más tiempo que la Fed”, afirma Blanco. Y han sustituido la exposición a Francia por una combinación de bonos de Italia, España y Alemania. “Buscamos una rentabilidad similar con un riesgo controlado. Francia no tiene un problema tan grave como los países del Sur, pero es un Estado que gasta mucho. Tienen una deuda importante y no están dispuestos a cambiar”, comenta.

Otra razón por la que prefiere las acciones antes que los bonos es por su liquidez, sobre todo si se las compara con los bonos corporativos. “Estamos reduciendo el peso de la renta fija privada. Los diferenciales no nos parecen peligrosos, pero hay mucha gente, sobre todo institucionales, que han usado los bonos como la principal inversión en sus carteras. En el momento en que las rentabilidades suban, se darán cuenta de que los bonos perderán valor y eso puede crear pánico. Esto no debería durar mucho, pero puede ser muy doloroso, sobre todo si tenemos en cuenta que el mercado ha perdido mucha liquidez. Los bonos son un mercado OTC. Antes los bancos podían tener posiciones más grandes. Ahora es más difícil. En un mercado en el que todos quieren hacer lo mismo, los precios tienen que moverse mucho para animar a la parte contraria. El diferencial de la renta fija privada nos parece justo desde el punto de vista fundamental, pero nos da miedo la dinámica del mercado”, explica.

Blanco también considera atractivas algunas inversiones menos líquidas y su equipo ha elevado ya su exposición a hedge funds (de los que destaca que “son muy flexibles y tienen menos competencia por parte de los bancos”), infraestructuras o inmobiliario.

Mercados

“La situación no es mala, pero tampoco es buena. La gente está muy nerviosa desde hace casi seis años y hay razones para estarlo, con muchos problemas sin resolver. Los mercados siguen muy nerviosos este año y probablemente los siguientes también. Eso no significa que no haya oportunidades, al contrario. Cuando todo está tranquilo, es difícil encontrar la recompensa adecuada”, explica Blanco.

En la eurozona, señala que se han reducido los riesgo extremos y que hay  “voluntad de cambiar y hacer reformas. España, Italia, incluso Grecia, están cambiando. Están reduciendo el gasto, cambiando leyes y haciendo reformas poco a poco, pero de forma consistente”, dice.

El equipo de soluciones globales de inversión es responsable de la gestión de varias gamas de fondos, como los UBS Strategy Funds (una serie de fondos perfilados adaptados a distintos niveles de riesgo), los UBS Global Allocation Funds (su serie más conocida de productos mixtos flexibles), los UBS Dynamic Alpha Funds (con total libertad y para perfiles más agresivos) y los UBS All-Rounder Funds (un tipo de producto todoterreno que intenta ganar en cualquier momento del ciclo económico). Tienen también otros fondos flexibles con estrategias de nicho, como productos de renta en mercados emergentes.

“Vemos apetito grande de los institucionales en Estados Unidos y Europa por productos de asignación de activos. Hasta hace poco todo el mundo decía que era imposible vender un producto de asset allocation a un banco. Ahora, si tienes una buena idea, track record y un proceso explicable, ninguna puerta está cerrada. Es un fenómeno que vemos en todo el mundo”, comenta.

Gestión más flexible

Blanco considera que este entorno es “muy bueno” para la gestión activa y flexible. “Hay que estar dispuesto a cambiar radicalmente el escenario de un día a otro”, afirma. “En los 90 y a principios de este siglo, podías comprar y mantener. Pero en los últimos 13 años se ha visto que esto no siempre funciona. Es importante tener claro el objetivo de la inversión”, añade.

Su equipo es flexible también en cuanto al tipo de vehículo que utiliza en sus carteras e incorporan tanto fondos como ETF y derivados. “Vamos a ver años volátiles, porque no tenemos una referencia pasada similar, con los bancos centrales dando liquidez al sistema de forma tan extensa. Hay que saber adaptarse. Antes se consideraba que el riesgo alto eran acciones y que los bonos ofrecían un riesgo bajo. Ahora esto ya no sirve. Hemos visto cómo  la correlación entre renta fija y renta variable se ha vuelto positiva y cómo las tendencias cambian muy rápido”, comenta.

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