UBS Global AM: España vuelve a jugar un papel relevante dentro de la eurozona


Antes de la crisis, atendiendo a las distintas primas de riesgo, apenas había diferenciación entre los países de la zona euro. Los fuertes ataques especulativos liberados tras la quiebra de Lehman Brothers se encargaron de establecer las distintas percepciones de solvencia, disparando los diferenciales de la periferia, y a medida que se ha ido acercando la recuperación, las primas se han ido relajando. Ahora, como observan los economistas de UBS Global AM Joshua McCallum y Gianluca Moretti, “con todo el ajuste fiscal y las reformas estructurales que han tenido lugar en la periferia, no debería ser una sorpresa si algunos de estos países finalmente son puestos al nivel de la liga del núcleo”. Tampoco descartan que un país de los considerados “core” sea relegado a un segundo puesto.

“Uno de los candidatos principales a un ascenso es España”, declaran ambos expertos, que añaden que “después de unos años de dolorosos ajustes, España se parece mucho más a un país core que en 2008”. Los expertos destacan que, después de atravesar una recesión con forma de W, ahora el PIB “no sólo se ha vuelto positivo, sino que se ha acelerado en el segundo trimestre”. McCallum y Moretti predicen que “es probable que continúe este momento positivo a medida que vaya menguando el viento en contra de la demanda doméstica”, aunque matizan que no consideran probable que se regrese a la tendencia de crecimiento previa a la crisis “dado que fue impulsada artificialmente por un exceso de inversión y endeudamiento peligroso en el sector residencial”.

Ambos economistas valoran los avances realizados por nuestro país en el terreno de la competitividad y en materia fiscal. Subrayan que España haya sido capaz de corregir en menos de cinco años su competitividad de cara al exterior, con una caída del 10% en los costes laborales y un pequeño superávit por cuenta corriente. “La magnitud del ajuste es comparable al que hizo Alemania a principios de los 2000. Sin embargo, en contraste con España, Alemania disfrutó del apoyo de un robusto crecimiento global durante aquellos años”, destacan McCallum y Moretti. En cuanto a los impuestos, los economistas recuerdan que “el presupuesto fiscal en España ha sido una montaña rusa” en la última década. La cuestión es que, desde el déficit del 9% registrado en 2009, ahora las cifras se han ajustado hasta el 2,4% sobre el PIB estimado para 2014. “Esto pone a España por detrás de Alemania, pero cerca de Francia”, indican desde UBS Global AM.

Deberes pendientes

Una vez explicadas las fortalezas, McCallum y Moretti pasan a analizar las debilidades que sigue presentando la economía española. La primera de ellas, el elevado endeudamiento sobre el PIB, que se acerca ya al 100%. “Reducir una deuda externa tan elevada requerirá una cuenta corriente positiva muy grande durante un largo periodo de tiempo, lo que significa que España debe gastar menos de lo que gana”, advierten.

El otro punto problemático es la tasa de paro, que ha coincidido en el tiempo con el fuerte recorte de los costes laborales. “Mientras que un desempleo persistentemente alto podría dificultar el potencial de crecimiento en el largo plazo, reducir la deuda externa y el desempleo al mismo tiempo no es una tarea fácil”, admiten los economistas. “Sin la opción de devaluar la divisa, esto sólo podría ocurrir si la inflación y los salarios permanecen bajos (o más bajos que el resto de socios comerciales de España) durante un largo periodo de tiempo”, añaden. McCallum y Moretti consideran que podrían ser de ayuda nuevas y más profundas reformas estructurales, aunque advierten que la celebración de elecciones el año que viene pone sobre la mesa “el riesgo de que las reformas se paren hasta entonces”.

Francia podría ser relegada a un segundo plano

Los expertos de UBS Global AM contraponen a Francia como el reverso del caso español. “Su recuperación ha sido bastante decepcionante, con el estancamiento del PIB en los últimos dos años y creación de desequilibrios internos y externos”, resumen. Aunque constatan que la consolidación fiscal ha actuado como un colchón para facilitar la recuperación –aunque al mismo tiempo ha fomentado el incremento del endeudamiento estatal-, señalan que el país tiene que emprender una serie de reformas estructurales entre las que destacan la del rígido mercado laboral galo. “Los costes laborales unitarios de Francia subieron sustancialmente antes de la crisis y siguieron subiendo después de la crisis. Esto no sólo ha erosionado la competitividad francesa, también ha comprimido la rentabilidad de sus empresas. Como resultado de esto, el gasto en nuevas inversiones y las exportaciones han sido decepcionantes”, denuncian los expertos.

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