UBS Global AM: “El mercado acabará reconociendo el crecimiento de beneficios de las compañías”


Nos encontramos en el punto medio de una recuperación global cíclica tanto para mercados emergentes como para los desarrollados, con una diferencia clave entre ambos: mientras la historia de crecimiento emergente es estructural y secular gracias a su demografía, urbanización e historia de consumo, la de los mercados occidentales es cíclica, ahora catalizada por la baja inflación, el crecimiento del empleo, la demanda acumulada y el nivel de recursos financieros de las compañías. Por eso William Morgan, director del equipo de acciones de crecimiento fuera de EEUU de UBS Global AM, asegura que en su estrategia, que consiste en construir portfolios con compañías cuyos crecimientos de beneficios superen las expectativas del mercado, la mayoría de las oportunidades están en los mercados emergentes, aunque también las hay en Europa y en Asia sin Japón.

 

En los primeros, capaces de sostenerse por sí mismos y por sus economías internas, destaca dos temáticas con crecimiento: el consumo interno y las infraestructuras que apoyen dicho consumo. De ahí que en la cartera del fondo UBS Emerging Markets Growth, con entre 75 y 125 valores, sobrepondere los sectores de industriales, energía y materiales, que nutren la segunda idea, así como el consumo básico y discrecional, aunque su estrategia se deriva puramente del stock picking. “El peso relativo de estos sectores varía en función del momento económico y ahora pensamos que la inflación podría influir negativamente en el consumo pero menos en las infraestructuras, una necesidad para los emergentes”, comenta el experto, con la mayoría de sus posiciones en pequeñas compañías. “Queremos capturar el crecimiento emergente en vez de apostar por firmas de valor que reduzcan la volatilidad”, aclara. De ahí que sus principales posiciones estén en empresas chinas, cuyo país “está en el principio del fin de la política restrictiva”, y rusas.

En Europa, sin embargo, el perfil es distinto, y se decanta por grandes multinacionales con una fuerte exposición de sus ingresos al mundo emergente. De ahí que en la cartera del fondo UBS European Growth destaquen firmas como Swatch, Cargotec Oyj, HSBC, Royal Dutch, Siemens o Nestlé y se sobrependeren países como Finlandia, Rusia o Polonia. “Somos constructivos con la historia europea y con también con las financieras”, comenta Morgan.

Para Morgan, los factores que juegan en contra del crecimiento, como la crisis de deuda soberana en Europa, la inflación en los emergentes debido al encarecimiento de las commodities y del petróleo, la inestabilidad en Oriente Medio, el desastre natural de Japón o la retirada de los estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal en EEUU en junio, no bastarán para detener su senda. “El crecimiento continuo en mercados emergentes, los en el mundo desarrollado y el crecimiento mejorado del crédito - que tardará más en llegar al mundo desarrollado pero muestra fortaleza en el emergente- soportarán el crecimiento”, afirma. Además, cree que la inflación se sitúa en niveles manejables y cree que continuará moderándose.

Así, del mismo modo que cree que los eventos macro en el pasado como las políticas chinas o la crisis de deuda soberana en Grecia impidieron subir al mercado en los dos últimos años, cree que la continuidad del crecimiento de los beneficios de las compañías acabará siendo reconocido por el mercado. “Cuando hay crisis, hay escepticismo en el tema del crecimiento, incluso aunque sea sostenible, y nosotros aprovechamos para comprar empresas con este sesgo que están baratas. En otros momentos, también lo hacemos aunque otros crean que están caras, pues nuestras estimaciones prevén que su crecimiento bata al esperado por el consenso”, afirma, indicando que su estrategia tiende a funcionar bien en momentos en el que se reconoce ese crecimiento y peor cuando no lo hace o no hay crecimiento (de ahí las fuertes caídas de 2008 –de casi el 60% en el fondo de emergentes- y las bajas rentabilidades de los fondos en los últimos tres años, pero con fuertes retornos a más largo plazo, de entorno al 20%). De hecho, son capaces de capturar el 125% de los mercados alcistas y el 112% de los bajistas.

Valoraciones por detrás de los beneficios

Morgan argumenta el enfoque de crecimiento indicando que, en las dos últimas décadas, la mayor parte de las subidas bursátiles se deben a los beneficios y en segundo término a las valoraciones. “Los beneficios han sido el catalizador de la renta variable”, comenta. De ahí que en su proceso de inversión las valoraciones, aunque importantes, se tienen en cuenta al final del proceso y se consideran con respecto a las expectaciones del crecimiento de los beneficios. De hecho, y poniendo el ejemplo de la cartera emergente, éste comienza con un filtro de liquidez que selecciona 2.000 valores, al que le sigue uno de crecimiento, que deja tan sólo 300, sujetos más tarde a análisis fundamental para reducir ese número a un tercio.

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