Sector salud, resistencia a los ciclos económicos


Tribuna de Jordi Mas, gestor del fondo Caixabank Multisalud, de Caixabank AM.

El sector de la salud en bolsa es un sector de crecimiento defensivo. El crecimiento viene dado por el envejecimiento poblacional y por las innovaciones tecnológicas. A partir de los 45 años de edad se calcula que cada 20 años, aproximadamente, se duplica el gasto sanitario. Por ejemplo, el gasto medio por persona en el segmento de edad 45-64 es el doble que los menores de 45, y las personas del segmento 65-84 gastan el doble que las de 45-64. Así, el previsto aumento del peso demográfico de los mayores de 65 años posibilitará un aumento de la demanda de productos y servicios sanitarios por encima de la tendencia del PIB. Las innovaciones en los tratamientos en muy diversas áreas como neurología, oncología o enfermedades autoinmunes, que mejoran la calidad de vida de los pacientes o que aumentan las tasas de supervivencia en determinadas enfermedades, dan crecimiento al sector desde el punto de vista de la oferta. 

En relación a la cualidad defensiva, está claro que los pacientes necesitan la misma atención sanitaria con independencia del ciclo económico, lo que hace que el sector de la salud sea más resistente a las crisis económicas. En bolsa esto se pudo comprobar en el ciclo de 2000 a 2002, en 2008 y también en 2018, períodos bursátiles bajistas en los que el sector de la salud se comportó mucho mejor que las bolsas en general. 

A la hora de invertir, elegimos los valores de la cartera en base a una serie de criterios. Combinamos las expectativas clínicas de los medicamentos en fase de investigación, las perspectivas comerciales tanto de los fármacos que ya están en el mercado como de los que están en investigación, el impacto de esas medicinas en las ventas de las medicinas de la competencia, las fechas del fin de las patentes de cada fármaco y la valoración de cada compañía en bolsa. 

Por ejemplo, Novo Nordisk es la compañía farmacéutica líder mundial en tratamientos para la diabetes. Desde hace años, ellos son líderes en un tipo de fármaco llamado GLP-1 que ayuda al cuerpo a generar la insulina que un diabético no puede generar por sí mismo. Hasta ahora todos los fármacos GLP-1 han sido inyectables. Novo ha desarrollado un GLP-1 de administración oral. Ya se conocen los resultados de la fase 3 (la última etapa de las investigaciones clínicas) y el GLP-1 oral ha demostrado una superioridad clara en reducción de la glucosa frente a los otros tipos de antidiabéticos orales establecidos, concretamente los de las clases DPP-4 y SGLT2. El GLP-1 oral podría aprobarse por la FDA (el regulador farmacéutico americano) en el segundo semestre de 2019, y eso sería una gran oportunidad para Novo Nordisk, pues es una compañía con ventas de 18.000 millones de dólares que podría hacerse con una porción del mercado de antidiabéticos orales, que supera los 10.000 millones en ventas. Novo Nordisk cotiza a un PER 2019 = 20 frente al sector de la salud que está a PER 2019 = 16, una prima que podría justificarse por la oportunidad del GLP-1 oral.

Sin embargo, otra compañía farmacéutica, Eli Lilly, en 2018 publicó datos clínicos de fase 2 (fase intermedia) de un nuevo fármaco del tipo GIP / GLP-1, cuya eficacia supera la de los GLP-1 inyectables que son parte esencial del negocio de Novo Nordisk hoy. Esos resultados de fase 2 falta confirmarlos en fase 3, en la que se estudiará el fármaco en más pacientes. No es seguro que esa fase 3 salga bien y faltan años para saberlo, pero es una posibilidad positiva para Eli Lilly y negativa para Novo Nordisk que debe tenerse en cuenta en la valoración de ambas compañías. Teniendo en cuenta las oportunidades y riesgos de Novo que hemos explicado, más las perspectivas del resto de productos y a la cotización actual, nuestra visión de la compañía, siempre en el contexto de la cartera del fondo, es moderadamente positiva, y por eso el fondo tiene una posición en Novo Nordisk por encima del peso en el índice de referencia. 

En otras compañías el trabajo es del mismo estilo, y siempre entrelazando unas compañías con otras. En Eli Lilly, por ejemplo, ya hablamos del GIP / GLP-1. En oncología, tiene un producto llamado Verzenio, de la categoría CDK 4/6, ya está en el mercado y es para cáncer de pecho del tipo Her-2 negativo. El líder en este tipo de fármacos es el Ibrance de Pfizer, que fue el primero en ser aprobado, en base a su mejora en supervivencia libre de progresión (PFS) vs tratamientos antiguos. No obstante, los estudios clínicos de Ibrance continuaron y, por poco, el medicamento no logró demostrar una mejora estadísticamente significativa en la supervivencia objetiva (OS). El Verzenio aún tiene pendiente ver si consigue mejorar la OS o no, y no hay un indicio claro de que vaya a tener éxito como los datos de fase 2 en el GIP /GLP-1, pero sin embargo sí hay una posibilidad de conseguirlo que hay que tener en cuenta positivamente en Eli Lilly y negativamente en Pfizer. Eli Lilly cotiza a PER 2019 = 22, también con prima vs el sector, pero valorando estas dos oportunidades y el resto de la compañía, nos da también para estar un poco por encima del peso en índice de referencia. 

En definitiva, valoramos las compañías en las que invertimos una a una, mirando las oportunidades y amenazas cruzadas de sus distintos productos, y en base a ello llegamos a una valoración. Comparamos la valoración con la cotización actual, y según la comparación decidimos si invertimos o no en esa compañía y cuánto. Así es como construimos la cartera de CaixaBank Multisalud FI.

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