Tres maneras distintas de abordar la gestión multiactivos


La manera de gestionar está cambiando y a la hora de invertir en distintos activos, el análisis del riesgo, para intentar evitar la correlación, es fundamental. Allfunds Bank ha reunido recientemente en Madrid a gestores de Morgan Stanley, Robeco y Schroders que miran las inversiones desde otro punto de vista al tradicional.

 

En Morgan Stanley, Andrew Harmstone gestiona carteras multiactivo a medida de los clientes, partiendo del presupuesto de riesgo que tenga el cliente, expresado en el porcentaje de volatilidad que esté dispuesto a asumir. A partir de ese objetivo máximo, Harmstone crea una cartera que invierte a través de fondos de inversión, tanto propios de Morgan Stanley IM como de terceros, de ETF y de futuros. En total, gestiona mandatos por valor de 1.800 millones de euros.


Su visión actual pivota alrededor de tres puntos: que el riesgo en Europa está bajando; que la economía global está sobreviviendo, y que existe un riesgo real alrededor del estrecho de Ormuz. Respecto a Europa, considera que las últimas medidas que se están adoptando desde octubre están funcionando, que la nueva inyección de capital a los bancos a través del LTRO está permitiendo un mayor nivel de liquidez en el sistema, que los sistemas de austeridad están funcionando en países como Italia o España y que cada vez se verá una mayor armonización fiscal en Europa.


En cuanto a la situación que se vive alrededor del estrecho de Ormuz, el gestor de Morgan Stanley IM cree que puede ir a peor y que, si Irán decide cerrar ese paso fundamental para el petróleo (el 20% del petróleo mundial es trasportado a través de ese estrecho), la volatilidad en los mercados se disparará.

Así pues, con su escenario mundial claro, Harmstone implementa su visión en sus carteras a través de la selección del activo que más se vaya a beneficiar de esos escenarios. “Acertar en la selección de activos es lo fundamental, la dispersión de resultados entre los diferentes activos es enorme”, explica Harmstone. Por ejemplo, en 2011 el mejor activo obtuvo un 14,7% de rentabilidad, mientras que el peor perdió un 17,9%, es decir una diferencia del 32,7%.


Para implementar su cartera, primero crea un índice propio que obtiene optimizando la cartera que el cliente debería tener para ajustarse al límite de volatilidad que ha establecido. A partir de ese índice, Harmstone gestiona la cartera sobreponderando o infraponderando los distintos activos. Si no existen grandes sobresaltos, mensualmente revisan la cartera para hacer los ajustes necesarios. “Tenemos una gran flexibilidad y realizamos nuestras asignaciones de manera muy agresiva, para poder generar el mejor resultado posible”, explica. En una cartera con un 12% de objetivo máximo de volatilidad, ha conseguido un retorno anualizado desde 2009 del 11,06%, con una volatilidad real del 7,5% y un ratio de Sharpe del 1,32.


La propuesta de Robeco para una gestión global se basa en invertir en acciones de baja volatilidad. En 2006 lanzaron su estrategia de baja volatilidad en la que “el objetivo no es batir a un índice, es alcanzar una mejor rentabilidad ajustada el riesgo”, explica Maarten Polfliet, especialista de producto de las estrategias de renta variable cuantitativas de la gestora. Y es que, según Polfliet “la industria está dominada por el índice, pero nuestra propuesta es dejar el índice en paz e invertir buscando un mejor retorno”. Además, según distintos estudios que cita Polfliet, “la creencia de que a más riesgo más retorno, no es verdad”. Por tanto, su propuesta se basa en elegir sistemáticamente empresas con menor volatilidad pues asegura que ofrecen un mejor perfil de retorno: desde los años 30, en las siete décadas desde entonces tan sólo en tres década las compañías con mayor volatilidad lo han hecho mejor que las de menor dispersión.


Para crear su cartera, en Robeco han desarrollado distintos modelos matemáticos que seleccionan las compañías con menor volatilidad pero también incluyen criterios de valoración (buscan invertir en empresas baratas con potencial de revalorización) y de momento para acertar en los tiempos de entradas y salidas en los valores. Les gusta mantener la rotación de cartera baja, en torno al 25%, ya que, según explica Polfliet, “odiamos hacer trading sin necesidad porque al hacerlo, el retorno que obtienes es incierto pero el gasto que genera es cierto”. Otorgan a las compañías un máximo del 2% de peso en la cartera.


En Robeco gestionan 2.000 millones de euros en esta estrategia de baja volatilidad que se ha ampliado recientemente con el lanzamiento de un nuevo fondo centrado en compañías en emergentes y, en los próximos meses, se volverá a ampliar con otro producto centrado en renta fija que sigue esta propuesta de baja volatilidad, centrada en bonos corporativos. Su fondo Robeco Global Conservative Equities ha registrado una rentabilidad anualizada del 10,8% en los últimos tres años.


En Schroders su propuesta de gestión multiactivos se estructura alrededor de la visión de que, al analizar los activos, es necesario descomponerlos por sus diferentes riesgos y cómo contribuyen a la cartera final. “No miramos a los índices para nada porque hay maneras más eficientes de invertir”, explica Gregor Hirt, responsable del equipo de multiactivos de Europa Continental de Schroders. Hirt gestiona el plan de pensiones de Schroders en Suiza, que ha ganado el premio al mejor plan de pensiones de 2011 de la publicación Pension and Investment.

 

Tras analizar los activos ateniendo a sus riesgos de manera individualizada, el equipo de Hirt valora si esa prima de riesgo está cara o barata y cómo se va a comportar en el futuro, de manera que aporte rentabilidad a la cartera. En Schroders han realizado una gran inversión en sus modelos matemáticos ya que, una vez analizado los riesgos y decidido qué se va a incluir en la cartera, realizan un proceso de optimización para crear la cartera más eficiente. El equipo cuenta con 70 profesionales.
 

Pese a que el proceso pueda parecer complejo, Hirt asegura que “no hay magia, en el fondo tienes que acertar con tus predicciones igualmente, pero el mirar las inversiones de esta manera, te lleva a otro nivel de discusión y de análisis de los activos. Se trata de volver a replantearse la manera de invertir”. Así, por ejemplo, asegura que, cuando en 2008 muchos fondos perdían dinero, los gestores se encontraban perdidos porque no sabían el motivo cuando la respuesta era por la correlación de los riesgos individuales que estaban asumiendo. “No se trata de diversificar por activos, hay que diversificar por riesgos. Por ejemplo, al comprar high yield en una cartera de bolsa no estás diversificando del todo, ya que el high yield tiene un componente de renta variable”, explica.


Al crear la cartera, que implementa a través de fondos de inversión, tanto propios como de terceros, ETF, inversión directa y futuros, también tienen en cuenta criterios cualitativos.

 

En Schroders gestionan 50.000 millones de dólares en gestión multiactivos, entre ellos el fondo Schroder Global Dynamic Balanced Fund, del que Hirt es responsable y que desde su lanzamiento en 2009 ha conseguido una rentabilidad anualizada del 5%, con una volatilidad del 4,5%.

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