Tres ideas de cartera para 2019


TRIBUNA de Andre Themudo, responsable de distribución para BlackRock en España. Comentario patrocinado por BlackRock.

2019 ha tenido un comienzo un tanto irregular y es probable que la volatilidad continúe. En este contexto, queremos compartir tres ideas para estructurar carteras resilientes. La volatilidad iniciada a finales de 2018 previsiblemente permanecerá tanto en la renta variable como en la renta fija, lo que refleja un mayor riesgo a medida que nos adentramos en 2019.

Nuestra hipótesis central para este año contempla rendimientos bajos, pero positivos tanto para la renta fija como para la renta variable, con un comportamiento ligeramente más positivo de la renta variable frente a la renta fija. El descenso de las valoraciones de los activos según nos adentramos en 2019 reduce las posibilidades de que se produzcan rentabilidades positivas, y los riesgos crecientes justifican el mantenimiento de una postura prudente.

En este contexto, abogamos por que los inversores construyan carteras más resilientes y presentamos tres ideas para capear esta situación.

  1. Plantéese la aplicación de una estrategia de equilibrio o barbell

Crear carteras resilientes es algo más que simplemente reducir el riesgo. Un posicionamiento excesivamente defensivo puede perjudicar los objetivos a largo plazo de los inversores. Creemos que la correlación positiva entre los rendimientos de las acciones y los bonos en 2018 puede explicarse, al menos en parte, por la creciente incertidumbre y el endurecimiento de las condiciones financieras. Ahora parece que estos riesgos ya están descontados en las valoraciones de los activos y esperamos que el crecimiento se confirme como un catalizador de las rentabilidades. Esto sugiere que los bonos deberían ser más efectivos para contrarrestar el riesgo de la renta variable en 2019, y requiere un enfoque centrado en una rigurosa selección: exposiciones a la deuda pública como amortiguador de la cartera, junto con asignaciones basadas en sólidas convicciones a aquellos activos que ofrecen perspectivas atractivas de riesgo/remuneración.

  1. Considere asignaciones a bonos de calidad

Consideramos que los bonos del Tesoro de EE.UU. son un una fuente de ingresos y un contrapeso para la cartera. Las subidas de tipos han hecho de los bonos de EE.UU. a corto plazo una fuente de ingresos atractiva. Los bonos del Tesoro a corto plazo ofrecen ahora casi el mismo rendimiento que los bonos a 10 años. En BlackRock preferimos los bonos del Tesoro estadounidense a corto y medio plazo, pero también estamos considerando exponernos a la deuda más a largo plazo para compensar el riesgo en la renta variable. En general, los bonos del Tesoro de EE.UU. pueden ayudar a amortiguar las carteras en el contexto de ventas masivas propias del fin de ciclo y los eventos de riesgo. Pongamos como ejemplo el comportamiento del mercado en diciembre, cuando la renta variable estadounidense registró su peor mes desde febrero de 2009, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años cayeron a los niveles más bajos desde principios de 2018.

Además, vemos probable que la Fed detenga su ritmo trimestral de subidas de tipos para calibrar los efectos de la ralentización del crecimiento económico y el endurecimiento de las condiciones financieras, lo que podría crear un entorno relativamente positivo para los bonos del Tesoro. Nuestra hipótesis central contempla dos subidas de tipos por parte de la Fed en 2019, una en cada semestre, con una pausa en marzo que parece cada vez más probable.

  1. Establezca objetivos en la asunción de riesgos

Abogamos por la asunción de riesgos centrada en activos con perfiles de riesgo/remuneración más interesantes. Seguimos priorizando la renta variable sobre los bonos, aunque con una convicción reducida en un contexto de aumento de los riesgos. Esto apuntala nuestra preferencia por compañías de calidad que generen flujos de caja y presenten un crecimiento sostenible y balances saneados. Según nuestro análisis, el factor de calidad ha superado históricamente a otros factores en periodos de ralentización económica. La asistencia sanitaria es un sector donde encontramos estas características de calidad, que también muestra una reducida sensibilidad al crecimiento global, lo que históricamente ha brindado resistencia en la fase final del ciclo. Nuestra opinión está respaldada por tendencias demográficas y de innovación positivas, y por unas sólidas perspectivas de resultados en los sectores defensivos. Somos optimistas respecto de los sectores de productos farmacéutico, atención médica administrada y tecnología médica.

Mantenemos una visión positiva para Estados Unidos. Las valoraciones son elevadas, pero consideramos que las perspectivas de crecimiento de las compañías son más positivas que en otras regiones. También creemos que la renta variable de mercados emergentes (EM) es una buena opción para el otro extremo del espectro. Las reducidas valoraciones de los mercados emergentes suponen un punto de entrada atractivo en una coyuntura de sólidas ganancias y la voluntad de China de estabilizar su economía.

¿Qué evitar? Activos con más potencial bajista que alcista. En nuestra opinión, muchos créditos y activos europeos entran en esta categoría. Estamos infraponderados en renta variable europea debido a los riesgos políticos y a una economía frágil y vulnerable a los efectos de cualquier recesión; el sector financiero podría presentar un mayor riesgo.

Contexto

La creciente incertidumbre apunta a la necesidad de incorporar activos de calidad en las carteras, pero también a un potencial alcista en caso de que los temores del mercado se disipen en 2019.

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