Trea AM se marca como objetivo alcanzar los 5.000 millones este año


La gestora cerró el año pasado con 4.400 millones en activos bajo gestión y, en lo que va de año, ya ha incrementado esta cifra hasta los 4.700 millones. A este ritmo, se han propuesto alcanzar los 5.000 millones para finales de 2019.

“Seguimos en nuestra expansión hacia ese objetivo. Ahora la idea es potenciar los productos con marca Trea AM”, adelanta Antonio Muñoz-Suñe, consejero delegado y director de Inversiones de Trea AM. Su gama actual está compuesta por los siguientes productos: Iberia Equity (español y luxemburgués), European Equities (Luxemburgo), Trea Balanced, Renta Fija Selección y Emerging Markets Opportunities (Luxemburgo). Adicionalmente, la gestora confía en seguir con un crecimiento orgánico inherente en sus alianzas con Cajamar y Mediolanum.

“Tenemos poco producto pero muy diferente y todos de gestión activa”, defiende Muñoz-Suñe, que admite no tener “interés en entrar en asesoría y gestión de carteras al inversor final”.

Con respecto al crecimiento inorgánico, el ejecutivo admite que siguen “mirando adquisiciones tanto en España como fuera, pero tendría que ser algo que nos complementara, con otro contrato de distribución o activos para fusionar”, explica.

Limpieza de QRenta

Por otra parte, la gestora sigue “limpiando” los activos de QRenta. Tras realizar un análisis de los diferentes escenarios y alternativas, Trea AM ha conseguido liquidar acciones de Asturiana de Laminados y de Eurona para maximizar el valor los activos que componen dichos compartimentos y facilitar el futuro proceso de liquidación de los vehículos. El fin es ofrecer una solución a los accionistas y especialmente, a los partícipes, que, desde hace más de un año, tenían sus ahorros bloqueados.

El acuerdo contemplaba la gestión institucional de las IICs, hasta entonces gestionadas por Esfera Capital y Credit Suisse, formadas por los vehículos originales con las posiciones líquidas, la gestión de los Compartimentos Especiales con las posiciones ilíquidas, y un nuevo Fondo de Inversión Libre creado a comienzos del año, CEEMIL FIL.

Este nuevo Fondo, CEEMIL FIL, consta de ocho compartimentos con el nombre de las empresas cuyas acciones atravesaron problemas de liquidez el año pasado (Inkemia, Asturiana de Laminados, Cerbium, Clever Global, Euroconsult, Eurona, Home Meal e Inclam).

Por otra parte, el pasado 27 de junio se aprobó la disolución de las sicavs incluidas en el acuerdo de gestión institucional y la apertura del correspondiente periodo de liquidación, nombrando a su actual Entidad Gestora, Trea AM, como liquidador único.

Previsión de renta variable

Alfonso de Gregorio, responsable de renta variable de Trea AM, y Lola Jaquotot, gestora, dibujan un escenario complicado para este activo. “La burbuja de la renta fija se ha trasladado a ciertos sectores, que están muy inflados”, justifican. Un ejemplo es el de utilities, donde los inversores se han refugiado en busca de una rentabilidad por dividendo estable. “Si no hay una burbuja se le parece muchísimo”, advierten.

Así, con los bancos centrales están marcando el devenir de las bolsas, desde Trea AM buscan las oportunidades en sectores como el industrial, muy defenestrado desde octubre de 2018. Aquí les gustan compañías como Gestamp o Cie Automotive, que sigue creciendo un 10% por encima del sector en ventas.

Por otra parte, tienen una nula exposición a bancos, salvo una pequeña posición en Santander. “Tenemos la cartera trufada en valores que no van bien en bolsa pero que son buenos, como Miquel y Costas”, arguyen.

La parte más industrial de la cartera está referenciada a la macro española aunque siguen vigilando los resultados empresariales. “Sobreponderamos compañías que no nos van a dar sustos en sus resultados trimestrales”, comentan.

En el sector teleco, tienen posición en MasMovil y Telefónica, donde “sí vemos recorrido”. Otras compañías donde están presentes son Logista, “con caja neta una rentabilidad por dividendo del 6-7%”; y FCC, que tiene “el 80% del beneficio bruto operativo asegurado y solo un 15% depende de la construcción. Tiene visibilidad de resultados, una rentabilidad por dividendo razonable y sostenible”, justifican.

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