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Tranquilidad en un entorno difícil


TRIBUNA de Karsten Bierre, Portfolio Manager de la estrategia de Renta Fija Flexible en Nordea Asset Management. Comentario patrocinado por Nordea AM.

Después de varios años de sólidas rentabilidades positivas en el universo de la renta fija, durante la segunda década del año 2000 surgieron numerosos indicios de que los mercados se encaminaban hacia un entorno que demandaba abordar de una forma drásticamente diferente la inversión en renta fija.

Las políticas monetarias divergentes, el entorno de rendimientos bajos, el aumento de los tipos de interés y el mayor riesgo de caída debido a los elevados niveles de las valoraciones planteaban ciertamente nuevos desafíos. En un entorno así, cada vez resultaba más difícil construir carteras de inversión que no fueran demasiado sensibles a una recesión.

Para atender estas necesidades, era imprescindible crear una cartera flexible, compensada y sin restricciones capaz de navegar mercados volátiles y gestionar el riesgo de caída, todo ello sin dejar de generar rentabilidades atractivas. Para responder a este nuevo reto, lanzamos la estrategia Nordea Flexible Fixed Income.

Muchas soluciones de renta fija gestionan activamente la duración y la exposición a la deuda corporativa, pero las carteras se restructuran a menudo en función de los análisis top-down. Ello conlleva un ejercicio delicado que a menudo se traduce en rentabilidades inconstantes y en un mayor riesgo. Por el contrario, el equipo de Muti Assets trabaja con dos conceptos: valoración y diversificación, que constituyen la base de nuestra filosofía denominada compensación de riesgos. La piedra angular del proceso de inversión es el control permanente de los riesgos, en lugar de tratar de obtener la rentabilidad más elevada. El riesgo se gestiona a dos niveles: estratégico (largo plazo) y táctico (a corto plazo).

Desde un punto de vista estratégico, la estrategia recurre a los principios de la compensación de riesgos y la diversificación para garantizar la preservación del capital y generar rentabilidades constantes a lo largo del tiempo. Los gestores de carteras combinan instrumentos de renta fija de mayor riesgo con aquellos más seguros, en lugar de asignar los activos en función de las ideas macroeconómicas a corto plazo.

Además, para mitigar el riesgo de que se produzca una situación en la que los diferenciales se compriman y la deuda pública no ofrezca la protección que generalmente cabe esperar de ella, la estrategia aprovecha oportunidades en divisas defensivas y recurre a estrategias alternativas para atenuar el riesgo.

Se emplea también un componente activo de asignación táctica de inversiones con fines de gestión del riesgo y únicamente para reforzar la preservación de capital de la estrategia. El objetivo es reducir activamente la duración y el riesgo crediticio de la cartera, lo que se traduce en una asignación de activos flexible.

El resultado de este enfoque es una herramienta eficaz para contrarrestar el considerable riesgo de crédito que conllevan las carteras y las exposiciones de renta fija de los inversores.

Un ejemplo práctico de su eficacia lo tenemos en 2018, cuando los inversores entraron en una nueva era y la estrategia Flexible Fixed Income les permitió mejorar la resistencia de sus carteras. De hecho, las tensiones comerciales, combinadas con las políticas monetarias de los bancos centrales en todo el mundo, dispararon los temores sobre la economía mundial. Entretanto, en un momento en el que la deuda corporativa atravesaba dificultades, la Unión Europea se enfrentaba a problemas políticos internos. Esta coyuntura hizo que los inversores tuvieran dificultades para encontrar rentabilidades positivas en la renta fija. La propuesta de valor equilibrada de la estrategia Flexible Fixed Income permitió a la cartera mostrar una resistencia mucho mayor ante episodios de caídas que aquellas que, con el fin de buscar rentabilidades, habían iniciado exposiciones descompensadas en deuda emergente o en bonos de alto rendimiento.

Además, el año pasado demostró que las fuentes alternativas de rentabilidad y diversificación habían adquirido mayor importancia a la hora de reforzar una cartera ante el aumento de las correlaciones entre los activos de riesgo y aquellos seguros. Es ahí donde la importancia del análisis realizado internamente por una gestora activa se materializa y puede aportar las herramientas adicionales que los inversores necesitan para afrontar una coyuntura típica de final de ciclo, caracterizada por un aumento de las tensiones y la volatilidad.

Como ya hemos mencionado, la preservación del capital es un rasgo clave que demandan los inversores. Otro factor es la generación de rentabilidades, unas rentabilidades que, gracias a un enfoque compensado que reúne activos que aportan resultados en diferentes fases de un ciclo empresarial, pueden generarse tanto en periodos de recesión como de recuperación. Además, gracias a un enfoque flexible que permite modificar la exposición de la cartera incrementando o reduciendo la volatilidad ex ante, se pueden optimizar las rentabilidades modificando la exposición global de la cartera a la duración y la deuda corporativa, al tiempo que se mantiene el equilibrio general de la cartera.

Esto es lo que ha ocurrido en 2019, cuando el equipo de gestión de la cartera, después de que los diferenciales de crédito se ampliaran durante el último trimestre de 2018, junto con las reducidas tasas de impago, decidió aumentar la volatilidad estratégica ex ante de la cartera con el fin de aprovechar al máximo las oportunidades existentes en el mercado. Después de apuntalar el excelente arranque de año de la cartera en 2019, la volatilidad ex ante se redujo de nuevo cuando, tras el estrechamiento de los diferenciales y los nuevos descensos de los rendimientos, las primas de riesgo de los activos de renta fija tradicionales se comprimieron mientras el riesgo se incrementaba de nuevo.

Por último, durante los años anteriores muchos inversores han aumentado su riesgo de liquidez en su búsqueda de rendimientos. La liquidez siempre ha sido un foco de atención prioritario para el equipo Multiactivo de Nordea y este énfasis en la liquidez supone un rasgo distintivo de la estrategia Flexible Fixed Income. El perfil de las inversiones de la estrategia implica que el 100% de los activos de la cartera puede venderse en el plazo de una semana y la mayoría de los activos pueden incluso venderse en el plazo de un día con costes de operación normales o ligeramente más elevados, lo que brinda a los inversores no solo preservación del capital y rentabilidades atractivas, sino también la tranquilidad que andaban buscando.


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