Todo lo que usted tiene que saber sobre el rico universo de las 'small caps'


Durante los últimos cinco años, hemos atravesado un periodo marcado por unos niveles históricos de volatilidad y, de cara al segundo semestre del año, como siempre, valoramos las oportunidades y los riesgos que nos aguardan. En el entorno actual, muchos inversores están dando una batida a los mercados mundiales en busca de fuentes de crecimiento y rentabilidad: dos elementos escasos en un mundo que se recupera gradualmente del daño causado por la crisis financiera. A pesar de su percepción negativa, los mercados de renta variable se han mostrado fuertes durante los últimos años, aunque a un ritmo desigual, dependiendo del país y de la capitalización bursátil. El mercado estadounidense se ha mostrado especialmente vigoroso en lo que respecta a rentabilidad y volumen de inversión, lo que refleja su fortaleza económica relativa. No obstante, los inversores siguen recelando de las zonas del mercado consideradas como volátiles, incluidas las clases de activos más cíclicas. Gracias a su potencial de crecimiento y a su volatilidad asociada, el universo de las empresas internacionales de pequeña capitalización se encuentra en el epicentro de la actual lucha por la rentabilidad protagonizada por los activos con riesgo.

En realidad, desde mediados de 2007, las empresas de pequeña capitalización no han registrado un comportamiento peor que el de las empresas de gran capitalización —es más, en algunas regiones incluso ha sido mejor— durante uno de los periodos más volátiles que han vivido los mercados de renta variable internacional en décadas. Durante el periodo de seis años comprendido entre el 30 de junio de 2007 y el 30 de junio de 2013, las empresas internacionales de pequeña capitalización registraron una rentabilidad anualizada del 2,4%, con una volatilidad anualizada del 22,7%. Por su parte, durante el mismo periodo, las empresas internacionales de gran capitalización lograron una rentabilidad del 0,3% con una volatilidad del 20%. Si adoptamos una perspectiva más amplia que los periodos de crisis y poscrisis y analizamos las rentabilidades ajustadas al riesgo a largo plazo, el resultado es incluso más pronunciado: las empresas internacionales de pequeña capitalización han conseguido rentabilidades y rentabilidades ajustadas al riesgo considerablemente mayores que sus homólogas de gran capitalización.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque unas rentabilidades ajustadas al riesgo históricamente fuertes son uno de los reclamos de las empresas internacionales de pequeña capitalización de cara a los inversores, la ineficiencia de esta clase de activos en relación con las empresas de gran capitalización genera incluso más oportunidades. Esta ineficiencia empieza con la tremenda variedad de este universo. El universo de las empresas internacionales de pequeña capitalización está compuesto por más de 6.000 acciones, de las que aproximadamente dos terceras partes se localizan fuera de Estados Unidos. El vasto alcance de este universo repleto de docenas de subsectores nicho también se ha traducido en una cobertura de análisis más reducida. Por ejemplo, según algunas estimaciones, el número de analistas que sigue a empresas internacionales de gran capitalización supera en más del doble al de los que cubren empresas internacionales de pequeña capitalización.

La estructura del universo y su cobertura generan una ineficiencia inherente; además, la naturaleza de las rentabilidades de las empresas de pequeña capitalización configura un entorno favorable para las estrategias de selección de valores. En comparación con las de las empresas de gran capitalización, las rentabilidades de las compañías de pequeña capitalización tienden a depender más del riesgo específico de cada título que de factores macroeconómicos o de riesgo de mercado. Este aspecto resulta aún más relevante teniendo en cuenta que las noticias sobre acontecimientos macroeconómicos siguen influyendo en los mercados mundiales a diario.

El siguiente gráfico destaca esta conclusión: los factores específicos de cada título representan cerca de un 80% de la rentabilidad de las empresas de pequeña capitalización, frente al 65-70% aproimado en las empresas de gran capitalización (expresado como porcentaje de la volatilidad transversal de las rentabilidades derivadas de factores específicos de cada título).

Por último, la combinación de un amplio universo, el mayor peso del riesgo específico de cada título y la escasa cobertura de análisis provoca una mayor dispersión de los resultados de las empresas de pequeña capitalización frente a las de gran capitalización: dicho de otro modo, se trata del sueño de todo selector de valores. Tal y como muestra el siguiente gráfico, la dispersión del crecimiento de los beneficios durante un periodo de cinco años es más amplia en el caso de las empresas internacionales de pequeña capitalización que en el de las compañías internacionales de gran capitalización. Suponiendo que identifiquen compañías cercanas al punto más alto del espectro del crecimiento de los beneficios y/o eviten otras empresas en el punto opuesto, los gestores de fondos que inviertan en empresas internacionales de pequeña capitalización pueden generar rentabilidades sustanciales (y, a la inversa, generar pérdidas considerables si lo hacen mal). El segmento de las empresas internacionales de pequeña capitalización es un ámbito de inversión estructuralmente prolífico para los gestores activos.

Entonces, ¿cómo identificar las oportunidades individuales en cada acción en el mercado actual? A la hora de buscar candidatas a la inversión en un universo más cíclico, y en un contexto de tímida recuperación a escala mundial, nos centramos en el crecimiento a largo plazo. Buscamos empresas que demuestren un crecimiento estructural frente a sus competidores sectoriales a lo largo del ciclo; algo que, incluso en un contexto de crisis, les permite seguir ganando cuota de mercado. Encontramos este tipo de empresas en una diversa gama de sectores y regiones, aunque normalmente muestran algunos rasgos comunes. Fundamentalmente, ofrecen algún tipo de producto o servicio diferenciado que las distingue de otros competidores.

Sin embargo, si la diferenciación de la empresa no 'justifica' la inversión, entonces no nos resulta atractiva. Buscamos grandes barreras de entrada, para que la ventaja de la diferenciación pueda generar beneficios sostenibles en el futuro. Dado que buscamos el crecimiento a largo plazo, por definición, las empresas por las que apostamos operarán en mercados con potencial de crecimiento. Sin dicho potencial, este tipo de empresas —incluso las buenas— seguirán siendo empresas de pequeña capitalización. Por último, aunque no por ello menos importante, ponemos a prueba la credibilidad de los equipos gestores evaluando sus trayectorias y reuniéndonos con ellos de forma regular. En las manos equivocadas, incluso una empresa con un buen modelo de negocio que opere en un mercado en crecimiento puede ser una mala inversión.

Para demostrar los factores anteriormente citados, tomemos el ejemplo de una empresa de almacenamiento de datos con sede en el Reino Unido. Esta empresa ofrece un centro físico de almacenamiento para proveedores de contenidos y redes, cuya proximidad afecta a su velocidad de conexión. La naturaleza del centro de almacenamiento de datos lo convierte en un negocio diferenciado que justifica la inversión. Creemos que los competidores de esta empresa tendrán grandes dificultades para quitarle clientes, dado que los proveedores de contenidos y redes necesitan estar físicamente cerca los unos de los otros para ofrecer la mejor experiencia a sus usuarios finales.

El propio mercado, centrado en la temática general del uso de los datos, es un sector internacional de crecimiento a largo plazo configurado para empresas con margen para crecer. Aunque el panorama macroeconómico del Reino Unido ha presentado dificultades y los mercados de renta variable se han caracterizado por la volatilidad durante los últimos años, esta empresa ha ampliado sus márgenes de forma regular gracias a la fuerza de su modelo de negocio y el buen hacer de su dirección. Éste es un buen ejemplo del tipo de empresa de pequeña capitalización que puede ofrecer una fructífera oportunidad de inversión a lo largo de un ciclo de mercado.

Nos interesan estos mismos tipos de factores cualitativos en empresas individuales en diferentes entornos de mercado. Por supuesto, los precios que pagamos por estas acciones cambian constantemente. Los puntos de entrada son importantes, especialmente en un mercado más cíclico, pero, en nuestra opinión, no existe un momento específico adecuado para invertir en empresas internacionales de pequeña capitalización. Dadas las ventajas en materia de riesgo/rentabilidad que ofrecen a largo plazo, el potencial de diversificación de la cartera y la infraponderación general sobre empresas de pequeña capitalización que actualmente mantienen los inversores internacionales, creemos que esta clase de activos cuenta con un potencial considerable.

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