“Todo indica que Japón ha decidido al fin plantar cara a los problemas”


La agresiva batería de medidas de estímulo que duplicarán la base monetaria en Japón implica a corto plazo la debilidad del yen y el aumento de precios de los activos. Según Adrian Hickey, director de renta variable japonesa de Pictet AM, “todo indica que el país ha decidido al fin plantar cara a los problemas”. A medio y largo plazo la depreciación de la divisa nipona facilita la competitividad de las exportadoras. La reflación de activos puede generar burbujas, pero es posible restablecer la salud económica, conjugando inversión pública y reformas estructurales, según prevé el primer ministro, Shinzo Abe, cuyo partido político previsiblemente ganará las elecciones de julio.

A medio y largo plazo la debilidad del yen contiene la promesa de un impulso a las empresas ya competitivas a nivel mundial, frente a sus rivales extranjeros de menores costes, especialmente del lejano Oriente. “Hay que tener en cuenta que en los últimos años su divisa sobrevalorada, el terremoto y tsunami y el cierre de centrales nucleares han impuesto una férrea disciplina y numerosas empresas japonesas han realizado una excelente labor de reducción de costes. Además, el grado en que la rentabilidad de las empresas es insensible a movimientos desfavorables del yen frente al dólar ha mejorado fuertemente en los últimos años”, explica Hickey.

De hecho, el experto asegura que compañías líderes como Toyota o grupo Nitto Denko -especializado en electrónica- ya eran capaces de lograr buenos resultados con el yen en contra. “Ahora que la divisa cambia de rumbo se encuentran en una posición excelente, así que no es coincidencia que Japón sea el único país en el que no se han corregido a la baja las previsiones de beneficios empresariales”, indica.

Por su parte, la reflación de activos puede presentar oportunidades y riesgos. “En el peor de los casos puede ser catalizador de burbujas, ya que la inversión, ante el tamaño de los estímulos monetarios, tiende hacia sectores intensivos en capital -como inmobiliario o banca- en detrimento de otros ámbitos y, de hecho, las valoraciones en el sector inmobiliario están empezando a alcanzar niveles difícilmente justificables”, señala el gestor de Pictet AM. Sin embargo, Hickey considera que todo parece indicar que las autoridades han hecho un diagnóstico correcto para restablecer la salud económica a largo plazo.

En este sentido, el primer ministro Shinzo Abe cuenta con dos flechas restantes para reactivar la economía: la inversión pública y las reformas estructurales. “Ello conlleva fomentar la demanda privada -mediante estímulos fiscales- y aumentar el potencial de crecimiento económico a largo plazo, con un amplio abanico de reformas para reducir la pesada carga de la deuda pública e incentivar al mundo empresarial a gastar efectivo. Abe cuenta con algo de tiempo, ya que los inversores no esperan grandes noticias antes de las elecciones de julio de la Cámara Alta, en las que se vaticina una amplia victoria del Partido Liberal Democrático. En cuanto pasen, los inversores estarán al acecho”.

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