Todas las claves sobre los resultados de los test de estrés a la banca


Los test de estrés a la banca publicados el 29 de julio por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) suponen el último hito para el sector financiero europeo en un año  plagado de dificultades (recuerden las dudas sobre la solvencia de la banca por la caída del precio del crudo y los retos planteados por el Brexit). Andrea Ianelli, director de inversiones de renta fija de Fidelity International, considera que estas últimas pruebas de esfuerzo “han mostrado un sector relativamente saludable” y que “las mejoras tanto en los niveles de calidad como de capital para la mayoría de las entidades han resultado en unas ratios mucho más fuertes que las de 2014, con pocas sorpresas en cuanto a nombres concretos”. El experto ve estos resultados como positivos “desde el punto de vista de la renta fija”. Asimismo, indica que “en combinación con los ajustes que surgen de la revisión del proceso regulatorio, las conclusiones deberían proporcionar un alivio adicional al mercado AT1”.

Los expertos de Groupama explican que los resultados de los test “están bastante en línea con lo que nosotros pensábamos del sector: para la mayoría de los bancos, el tema ya no es una baja solvencia sino una baja rentabilidad”. Adicionalmente, resaltan que “con respecto a los test de estrés de 2014, los impactos en términos de solvencia FL en el escenario adverso son en su mayoría más importantes, de en torno a 1,5 pp para 42 bancos”.

De los 51 bancos analizados –frente a los 130 de 2014-, los italianos han revelado la mayor fragilidad. De hecho, el único suspenso en la eurozona fue para el banco Monte dei Paschi di Siena, al puntuar un -2,4% frente al mínimo requerido del 5,5%. “Los bancos italianos están agobiados por una carga de 360.000 millones de euros en créditos morosos –equivalente al 20% del PIB de Italia– y sólo el 45% de esta cantidad está provisionada”, explican los expertos de NN Investment Partners.

Desde la firma recuerdan que Italia aún no ha recapitalizado sus bancos. El último cambio de regulación los posiciona ahora en una situación complicada: “La nueva legislación de la UE estipula desde enero que debe cancelarse el 8% de los pasivos de un banco antes de que éste pueda recibir algún apoyo financiero de los contribuyentes, lo que coloca a los inversores privados en una penosa situación de pérdidas forzadas, también conocidas como bail ins (recapitalizaciones internas)”. En el caso italiano “esta recapitalización del sector privado es muy problemática, ya que tendrá un importante impacto en los hogares italianos, que han invertido alrededor de 200.000 millones de euros en bonos bancarios”.

Según NN Investment Partners, esta situación da pie a tres posibles escenarios. En el primero, el bail in “aumentaría, en gran medida, la probabilidad de que los italianos rechacen las reformas constitucionales del Primer Ministro, Matteo Renzi, en el referéndum de octubre”. En el segundo, podría haber riesgo de contagio a otros sistemas bancarios periféricos, con el agravante de que “la parálisis política también está presente en países como España y Portugal”. Sin embargo, el mal resultado de los test de estrés puede servir “como un acicate para que la clase política exima del requisito de recapitalización interna”, aprovechando que “la legislación incorpora la flexibilidad necesaria para permitir que el Gobierno italiano recapitalice su sistema bancario siempre y cuando sea una medida temporal y si hay un riesgo sistémico involucrado, que básicamente es el caso en estos momentos”. Según cálculos de NN Investment Partners, la recapitalización equivaldría al 2% del PIB italiano, una cifra que consideran “perfectamente manejable, dado el bajo nivel actual de rendimientos de su deuda soberana”.

Desde J.P.Morgan AM, la estratega Maria Paola Toschi recuerda que Italia ya recurrió este año al nuevo programa de recapitalización interna, para rescatar cuatro pequeños bancos regionales. “El programa tuvo importantes repercusiones negativas sobre los inversores minoristas en Italia, que suelen mantener una elevada exposición a deuda preferente y subordinada emitida por los bancos”, puntualiza. La reacción del Ejecutivo, que ha modernizado recientemente las redes de bancos cooperativos (Banche Popolari) y mutualistas (Banche di Credito Cooperativo), fue presentar un programa de garantía estatal (GACS) para “permitir a los bancos italianos titulizar los préstamos morosos en virtud de un acuerdo con Europa por el que no se consideran ayudas públicas”, detalla. Paralelamente se ha creado un fondo privado, Atlante, para ayudar a la banca italiana a vender parte de sus libros de mora y aumentar su capital. “A pesar de que se vendieron algunos préstamos morosos, sigue sin estar claro el valor real de estos activos en cartera de la banca italiana”, señala Toschi.

La experta alerta de que “a pesar de que el sistema bancario italiano no afronta ningún riesgo sistémico, algunos de sus bancos podrían seguir en situación de déficit y hacer necesaria una nueva ronda de recapitalizaciones”. De suceder, Atlante podría atravesar dificultades dado que “está financiado por grandes bancos privados que no están dispuestos a inyectar una cantidad ilimitada de liquidez en este vehículo a riesgo de deteriorar su propia solidez y calificación crediticia. Una mayor intervención de Cassa Depositi e Prestiti, el único accionista público de Atlante, se podría considerar una ayuda pública, y por tanto se incumplirían las reglas de recapitalización interna”.

Implicaciones para España

De los bancos españoles evaluados, la mejor puntuación ha sido la de Bankia, con una ratio de máxima calidad (CET1) del 9,6%. Santander y BBVA obtuvieron sendas calificaciones del 8,2%, Banco Sabadell un 8%, Criteria Caixa (incluye el holding industrial y CaixaBank) un 7,8% y el Popular un 6,6%, aunque sin incluir en la prueba su última ampliación de capital.

Fuentes de S&P Global Market Intelligence indican que el panorama podría ser distinto para los bancos de menor tamaño, no evaluados. Toman como referencia la ratio de Texas, un indicador de la solvencia resultante de la relación entre préstamos morosos y el capital provisionado (si supera el 100% indica problemas de solvencia).  Liberbank, con una ratio del 166%, “parece notablemente débil, aunque enfatizara recientemente sus altas ratios de colateralización y cobertura”. También sitúan en el punto de mira a Mare Nostrum, Cajamar e Ibercaja. “Todos estos bancos han mejorado su ratio de Texas desde 2013, pero la cuestión es si las autoridades europeas consideran que es suficiente”, concluyen.

Fabio Mostacci, analista de Mirabaud Securities España, destaca que “los bancos españoles mostraron una resistencia decente”, especialmente Santander y BBVA.  En el caso de los últimos, cree que estos resultados “validan sus modelos de negocio, centrados en el minorista y altamente diversificados, y ofrecen a los inversores una manifestación de que estos dos bancos se merecen operar a un nivel de capital inferior al de algunos de sus comparables”. Para Mostacci, “aunque los resultados generales de esta edición son buenos y confirman los progresos que hicieron los bancos españoles en términos de solidez de sus balances, no guiará una mejoría de la confianza del mercado sobre los bancos”. Ayer, el Ibex 35 cerró con pérdidas del 0,71%, lastrado por los números rojos de los bancos. El más castigado fue el Popular, con un desplome del 5,91%.

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