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Todas las claves de la última reunión de la Reserva Federal


Un pasito más en el vía crucis hacia la normalización: la Reserva Federal ha subido por segunda vez en el año el nivel de los tipos de interés, para situarlos entre el 1,75% y el 2%. El ahora presidente de la Fed, Jerome Powell, hace dos de dos, pues es la segunda subida de los tipos de interés desde que asumiera el mandato. “Las perspectivas de la Fed para la economía son muy positivas y, tal y como se esperaba, la institución subió sus tipos de interés un cuarto de punto, mientras que sus previsiones sobre los tipos (dot plot) para 2018 y 2019 aumentaron 25 puntos básicos, hasta el 2,375% en 2018 y 3,125% en 2019, y el FOMC emitió un mensaje con un tono ligeramente restrictivo”, afirma Rick Rieder, director de inversiones de renta fija global de BlackRock.

En la reunión de junio tocaba publicación de proyecciones, y lo que estas han revelado es bastante significativo. Ahora, el grueso de miembros del FOMC (Comité Federal de Mercado Abierto) proyecta terminar 2018 con los tipos entre el 2,25% y el 2,5%. Es decir, dos veces más en el próximo semestre. Esto supone la confirmación de que la Fed está dispuesta a tomar una hoja de ruta ligeramente más agresiva de lo que esperaba el mercado a principios de año. Y tiene una segunda implicación, tal y como observa el gestor John Bellows, de Western Asset (filial de Legg Mason): que los tipos se están acercando peligrosamente a su nivel neutral, en torno al 3%, puesto que el gráfico de los puntos muestra igual número de proyecciones entre el 3% y el 3,25% para 2019. “Cualquier subida que exceda el nivel neutral ya no podrá justificarse como parte del proceso de normalización. Por el contrario, cualquier subida futura deberá llevarse a cabo en respuesta a los datos. Una vez alcanzado el nivel neutral, la Fed tendrá que ser más cauta si cabe en relación con su postura prevista respecto de la política monetaria”, sentencia Bellows.

Muy atentos a la inflación

El optimismo en torno a la fortaleza de la economía estadounidense funciona como una espada de doble filo para el banco central. EE.UU. ha seguido registrando en el segundo trimestre buenos datos de crecimiento, a principios de junio el paro cayó hasta el 3,8% (mínimos desde el año 2000), y la inflación ya ronda el objetivo del 2%. Es decir, que la Fed se presentaba a su cita de junio con la posibilidad muy real de ejecutar otra subida en los tipos de interés, y los mercados pusieron en precio esta posibilidad de manera muy ajustada: según Bloomberg, inmediatamente antes de la reunión del FOMC el mercado estaba poniendo en precio un 82% de probabilidades de una subida de 25 puntos básicos. De hecho, el banco central también ha elevado sus previsiones para el crecimiento del PIB (del 2,7% al 2,8%) y ha rebajado en dos décimas su previsión para el desempleo, hasta el 3,6%. Y lo más importante: ya sitúa a la inflación por encima de su propio objetivo, al elevar la previsión hasta el 2,1% para 2018.

“Aunque la próxima subida ya está descontada, y es de largo un no evento para el mercado, nuestra atención sigue fijada en la forma de la curva de tipos y en cómo los miembros del FOMC se posicionan ante esta circunstancia”, comenta Mark Holman, gestor de TwentyFour AM (boutique de Vontobel AM). El experto recuerda que, esta semana, el diferencial entre el bono a 2 años y el bono a 10 años ha superado los 42 puntos básicos, “lo que representa la forma más plana en la que ha estado la curva desde 2007”. Y aporta otro dato muy relevante: “La última vez que la Fed subió tipos con una curva tan plana fue en junio de 2006 y ésta resultó ser su última subida en una serie de 17 alzas de tipos en dos años”.

Esta ha sido la séptima subida de tipos de la Fed desde finales de 2015, pero como la curva está tan plana como la de 2006, Holman considera justificado prestar mucha atención a los mensajes que lance Powell en los próximos meses, “ya que tenemos serias dudas de que el FOMC esté dispuesto a poner en marcha todas las subidas que sus miembros proyectan actualmente, especialmente si continúa el aplanamiento”. 

Andrea Ianelli, director de inversiones de renta fija de Fidelity International, cree que la señalización de otras dos subidas de tipos para lo que queda del año “podría desencadenar otra racha alcista en el dólar y otra ronda de intolerancia al riesgo, ya que los activos de riesgo han aumentado su sensibilidad a las subidas de los tipos estadounidenses y los costes de financiación”.

Así, Ianelli rescata una tesis que tuvo presente la Fed hace un par de años: si bien el banco central debe velar por el buen funcionamiento de la economía estadounidense, “no puede obviar el impacto que sus decisiones tienen en las condiciones financieras en todo el mundo y ha trabajado mucho para guiar las expectativas del mercado hasta el punto en el que nos encontramos ahora”. Es decir, que el experto descarta que la Fed pueda dar pasos más agresivos si cree así que puede perjudicar a los mercados internacionales.

James McCann, economista sénior global de Aberdeen Standard Investments, añade a las observaciones anteriores que no sólo eran de esperar ajustes en las declaraciones de la Fed, sino que además “es sensato, el lenguaje necesita actualizarse”. El experto alerta de la extremada precisión y delicadeza que deberá tener la Fed con su política de comunicación, para mantener su proceso de normalización sin grandes cambios. “El equilibrio entre el éxito y el fracaso es estrecho”, concluye.

 

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