Tiempos de cambio para el asesoramiento financiero


TRIBUNA de Carlos Tusquets, presidente de EFPA España.

La crisis que se inició en 2007 y los avances tecnológicos marcan un claro punto de inflexión en el asesoramiento financiero, tanto a nivel global como también particularmente en nuestro país.

Aunque la larga crisis (casi 10 años) en gran parte ya se ha superado, nos ha marcado de forma clara y contundente y nos está obligando a acometer un claro cambio estructural.

Este cambio está afectando, no sólo a los profesionales del sector financiero, sino también a los legisladores y, en definitiva, a todos los ciudadanos.

El ciudadano ya no se conforma con cualquier consejo, exige profesionales preparados con acreditación que legitime dicha preparación. La educación financiera de la ciudadanía, cada vez está más presente, incluso tiene su día mundial y, por fin, los legisladores y reguladores han entendido la importancia de supervisar el comportamiento de los agentes financieros ante los requerimientos y necesidades sociales. La MIFID II es en un gran ejemplo de este cambio.

Así, no hay mal que por bien no venga. Este punto de inflexión nos tiene que conducir hacia un destacado avance en nuestro sector, y hacia una mejora significativa también en el reconocimiento social de nuestra profesión.

Cuando hablamos de avances tecnológicos en nuestro sector, nos podemos referir a la banca por móvil, que para mí es la gran revolución, puesto que mucho trabajo administrativo que realizaban las entidades bancarias en sus oficinas, está siendo sustituido, con mucho menos coste, y cada vez en mayor medida, por nuestros smartphones. Tampoco podemos obviar el fenómeno de los Fintech o los Roboadvisors.

Pero todos estos avances jamás podrán suplantar la figura de un profesional que proporcione asesoramiento personalizado, aunque únicamente tendrá aceptación, sobre todo entre los millennials, si su figura se percibe como un claro valor añadido con respecto a lo que se pueda obtener del simple uso de la tecnología.

Así, como profesionales del sector, no podemos actuar fuera de esta realidad. El mantenerse al día, el formarse continuamente, el compartir y debatir con otros colegas los problemas e inquietudes de nuestros clientes. En definitiva, eso es lo que ofrecemos desde EFPA a nuestros asociados, y se va a poner de manifiesto en nuestro Congreso en Zaragoza este viernes, donde se verán reflejados todos estos cambios de los que, en este artículo, he pretendido hacer mención.

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