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Tasa Tobin: opiniones de las gestoras y una simulación sobre su potencial impacto sobre la rentabilidad


La Tasa Tobin genera posiciones encontradas. El Impuesto a las Transacciones Financieras es un nuevo gravamen del 0,2% las operaciones de compra de acciones de compañías españolas con una capitalización bursátil superior a 1.000 millones de euros. Es decir: afectaría a todas las empresas que integran el Ibex 35 y también a algunas que cotizan en el mercado continuo. Se trata de un graven similar al que ya se aplica en Francia, que genera mucha controversia. En FundsPeople hemos podido conocer la opinión de Patricia Lampreave Márquez, profesora de Derecho Financiero y Tributario en el IEB y experta en ayudas de Estado y fiscalidad europea. También la de Juan Abellán, director del Máster en Banca y Finanzas de la misma escuela de negocios.

En general, no gusta. Según Márquez, únicamente un consenso en la UE dotaría de plena utilidad a este instrumento fiscal (leer tribuna). Para Abellán, se trata de un nuevo impuesto al ahorro que paga la clase media, titular de fondos de inversión con renta variable en el Ibex 35 (leer tribuna). ¿Y qué opinan esas gestoras que comercializan esos fondos de inversión? FundsPeople se lo ha preguntado a las firmas internacionales presentes en España. La mayoría rechaza dar su opinión sobre el tema. Entre quienes entran a valorarlo, hay quien no le ve un problema y quien sí.

Para el gestor de un fondo de renta variable global que quiera comprar acciones de una compañía española, además de los gastos operativos tradicionales, tendrán que añadir este 0,2% sobre el capital invertido. El bajo peso que representa España con respecto al mercado global de acciones, unido al hecho de que el periodo de tenencia en la mayoría de los casos suele ser de medio-largo plazo, hace que algunas gestoras no lo contemplen como una traba importante.

Ni siquiera firmas internacionales con fondos de bolsa española o europea lo ven como un inconveniente importante. Es el caso de Karoline Rosenberg, cogestora del Fidelity European Dynamic Growth Fund, del FAST Europe y del Fidelity Iberia Fund, quien considera que “el impuesto no afecta a la forma en que gestionamos, ya que somos inversores a largo plazo y un impuesto del 0,2% no cambia nuestra tesis de inversión en una acción”. Su opinión se ve respaldada por el precedente francés, mercado donde ya se aplica y donde, según Bertrand Lecourt, gestor del Fidelity Sustainable Water & Waste, “su impacto no ha sido visible al no ser el impuesto lo suficientemente elevado”.

Entre las gestoras internacionales esta tasa no ha causado ningún revuelo. “En general en el sector financiero se considera un impuesto como la stamp en Reino Unido o lo que ya ocurre en Francia, donde es superior. Puede tener un impacto mayor a la inversión pasiva, donde puede afectar al necesario bajo coste de intermediación”, explican desde Pictet AM. Es lo que también cree Mario Santos, analista de pequeñas y medianas compañías europeas de Amiral Gestion, quien considera que el impuesto podría ser más perjudicial para los ETF, que necesitan reequilibrar sus carteras de manera más frecuente.

La conclusión, por tanto, sería que la Tasa Tobin afectaría más a aquellas estrategias que tengan que operar de forma habitual en el mercado, como pudiesen ser los productos indexados o los que practiquen una rotación de cartera más elevada. Sin embargo, hay gestoras activas que invierten con una vocación de largo plazo a la que la medida no les gusta en absoluto por el daño que, según ellos, le ocasionará al inversor final en términos de rentabilidad. Es el caso de Flossbach von Storch, firma que han realizado una simulación sobre cuál sería el impacto que tendría el impuesto sobre la rentabilidad que obtendría el inversor final tomando como referencia el mercado alemán, donde se prevé que la tasa entre en vigor el próximo año.

Tal y como recuerda Bert Flossbach, cofundador de Flossbach von Storch, la idea de este tipo de impuesto surgió en medio de la crisis financiera y de deuda como un instrumento para frenar el sector financiero. “El objetivo de los legisladores era dificultar la negociación de determinados instrumentos financieros y, así, contribuir a que los mercados sean más seguros a largo plazo. Este era el plan original: en principio, una noble aspiración. El problema es que el impuesto, tal y como se prevé introducirlo en 2021 excluirá precisamente los instrumentos que fueron los principales desencadenantes de las crisis: los derivados”, afirma el también gestor del FvS Multiple Opportunities.

“En cambio, se gravarán las acciones, con lo que se penalizará a los accionistas, entre ellos, muchos particulares que invierten sus ahorros en renta variable. Lo encontramos totalmente absurdo. En un mundo de tipos cero, dificultar aún más la creación de un colchón financiero para la jubilación, gravando precisamente los activos que conviene mantener para incrementar el patrimonio a largo plazo... ¿a quién se le ocurre?”, se pregunta.

En la gestora alemana han realizado una simulación sobre cuál sería el impacto de la Tasa Tobin en la rentabilidad final que obtendría el cliente en un fondo con una cartera de renta variable alemana, en la que se invirtiesen de manera inicial 10.000 euros, con aportaciones periódicas de 100 euros, que fuese generando una rentabilidad anualizada del 6% y en la que todas las acciones de las cartera rotasen completamente una vez al año.

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