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Superestrellas: las barreras de entrada que hacen temblar a gobiernos y reguladores


Para que una superestrella refulja en el firmamento empresarial hacen falta muchas cosas, y una de ellas es contar con una eficaz barrera de entrada. Sobre ello han debatido responsables de gestoras y entidades en un desayuno organizado por Funds People y patrocinado por BNP Paribas Asset Management.

En el mundo actual, en el que parece que no hay nada digno de interés que no vaya asociado a la tecnología, ¿podría ser esa tecnología una barrera de entrada? Fernando Hernández, director de AndBank Wealth Management, considera que sí, pero no la única. “Hay muchas cosas dentro de la tecnología que cada vez son más replicables y más fáciles de atacar. En general, las barreras de entrada pueden ser tecnológicas o pueden ser de muy diversos tipos”. Pone el ejemplo de una compañía industrial como Schneider Electric, cuyos procesos, según explica, no se pueden improvisar de un día para otro. Y el de dos sectores que tradicionalmente han sido generadores de empresas superestrella y que hoy en día siguen teniendo capacidad de generar barreras de entrada, el de farmacia y el de alimentación. En definitiva, considera que “en todos los segmentos hay posibilidades de crear cosas que no son fácilmente replicables”.

Víctor Álvarez, analista de renta variable, Ciertified EFFAS, de Environmental Social and Governance Analyst en Tressis SV, tampoco cree que las barreras de entrada estén necesariamente relacionadas con la tecnología, sino más bien con la marca: “Por ejemplo, una compañía puede crear un buscador igual que Google, pero otra cosa es que la gente lo use”. Y aporta otra clave: “En ese caso no hay ningún tipo de barrera de entrada porque la verdadera barrera es el consumo global, hacia dónde se está dirigiendo”.

Precisamente en eso se centra el proceso de inversión de Caixabank Selección Tendencias, uno de los fondos destacados de CaixaBank Asset Management, “en analizar hacia dónde van las tendencias de consumo, de socialización o de demografía, y una vez identificadas, nos encargamos de seleccionar los mejores fondos que incluyen estas compañías líderes, innovadoras, que se diferencian y que pueden aportar una buena rentabilidad”, apunta Patricia Pomares, gestor sénior de Arquitectura Abierta de la gestora y responsable del fondo.

Mismos productos, otra forma de consumirlos

De forma trasversal entiende Rosa López, selectora de fondos de Bankia Banca Privada, el papel de la tecnología a la hora de crear barreras de entrada. “La megatendencia de la innovación y la digitalización ha afectado a todos los sectores y en todos han surgido nuevas compañías que han aprovechado esas oportunidades y que han lanzado nuevos productos en formatos diferentes”. Explica que las plataformas digitales han dado lugar a nuevas compañías, en referencia a las empresas que han surgido, por ejemplo, en el ámbito del ocio o los viajes, compañías que no ofrecen un producto nuevo, pero sí la forma de consumirlo, de contratarlo, de comparar opiniones: “La economía colaborativa fomenta que surjan nuevas empresas de una forma agresiva gracias al uso de la tecnología, invirtiendo en I+D, lo que les proporciona crecimiento y beneficios de una manera más sostenible, algo que al final les permite diferenciarse mucho más; les permite ser una superestrella”.

Elena Armengot, directora de ventas de BNP Paribas Asset Management, apunta que las empresas que han logrado mantenerse como superestrellas “son las que se han sabido adaptar, no solo al mundo de la tecnología, sino también a los cambios en el consumo, a la innovación en productos…”, y pone como ejemplo a compañías como Coca Cola o Nestlé, que fueron superestrellas y lo siguen siendo hoy en día. Pero brillar no es lo único que importa: “Para nosotros también es clave plantearnos si una empresa grande, una superestrella, es una buena empresa. El mundo también ha cambiado en este aspecto y ahora se le exige más a las grandes compañías. No vale crecer a toda costa, sino que es muy importante analizar los criterios ASG”.  

La coincidencia es unánime. Rosa López (Bankia Banca Privada) afirma que tienen muy en cuenta esos criterios a la hora de realizar la selección porque considera que el hecho de que sean buenas empresas aporta una perspectiva muy positiva: “Es un nuevo aspecto en el que fijarse, que cada vez es más demandado. Además, pensamos que en el largo plazo proporciona rentabilidad igual que un criterio financiero normal”.

De hecho, en la actualidad todo lo que envuelve a los criterios ASG es clave para la futura supervivencia de una superestrella, puesto que, según destaca Fernando Hernández (AndBank Wealth Management), las empresas ya no solo dependen de sus accionistas, sino también de la opinión de los consumidores, “tienen que asegurarse de que sus inversores están de acuerdo con las practicas que llevan a cabo, que la sociedad está de acuerdo con lo que están haciendo”. Advierte que, de la noche a la mañana, “los inversores pueden vender las acciones y los consumidores dejar de comprar los productos, y de ello ya se han dado cuenta las empresas”. Hace especial mención a la necesidad de cuidar el talento. “Una de las primeras cosas que preguntamos a las empresas cuando vamos a verlas es quién las gobierna, y lo siguiente cuando profundizas en el análisis es qué prácticas tienen para contratar, para que los empleados estén contentos y, en definitiva, crean en lo que hacen y en la compañía”.   

La clave: adelantarse a la regulación

En la necesidad de adaptarse a los cambios que se están produciendo en los hábitos de consumo insiste también Elena Armengot (BNP Paribas Asset Management): “El consumo es el motor del crecimiento; sino se tiene en cuenta esta evolución se dejará de ser superestrella o nunca se llegará a serlo”. Según explica, la gestora ha identificado cuatro tendencias dentro del cambio de las pautas de consumo: consumo digital; salud y deporte; experiencia; y la economía compartida.

Patricia Pomares (CaixaBank Asset Management) aporta otra visión y apunta que efectivamente es importante la capacidad de adaptación al mercado, pero también a la regulación. Afirma que, en estos momentos, “la economía digital ha creado monopolios naturales, barreras de entrada y capacidad de fijar precios, por lo que tarde o temprano intervendrá el regulador. Creo que la empresa que sea capaz de adaptarse a la regulación ya sea laboral, medioambiental o de precios será la que se mantendrá como superestrella”.

Que el regulador y los gobiernos intervengan no sería de extrañar si nos atenemos a las cifras que aporta Víctor Álvarez (Tressis SV), y que dan una idea muy clara del inmenso poder de determinadas superestrellas. Estas son algunas de ellas: la capitalización conjunta de Microsoft, Apple, Google, Amazon y Facebook está ya por encima del PIB de Alemania, Reino Unido, Francia o India; solo Google o Amazon son mucho más grandes que todo el sistema financiero de Japón o de Europa; Amazon tiene una cuota de mercado del 44% de todo el eCommerce de EE.UU.; Apple realiza el 51% de todas las ventas de smartphones en el mundo; Google y Facebook son el 60% de toda la publicidad digital en EE.UU.; Facebook supone el 75% de todo el tráfico de redes sociales en EE.UU.; y Google tiene el 90% de todas las búsquedas en Internet del mundo.

“A los gobiernos no les gusta los monopolios ni oligopolios. Es lógico. Pero vamos a ver cómo son capaces de regularlo, ya que existe un riesgo muy claro de asignación de precios. No solo eso, habría que ver también cómo influyen en la forma en que se fijan los precios en el talento, dentro del mercado laboral, o analizar su capacidad para comprar o eliminar cualquier tipo competidor. Yo creo que países que han sido más laxos en cuanto a regulación, como EE.UU., están empezando a darse cuenta de que pueden tener un problema”, afirma.

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