Retrocesiones: algunos reguladores cambian de planteamiento


Cambio de rumbo en Suecia. Un año después de recibir un extenso informe sobre los cambios regulatorios necesarios para implementar las directivas comunitarias MiFID II y MiFIR a la legislación nacional, el gobierno del país nórdico ha confirmado que propondrá no prohibir el pago de retrocesiones por la prestación de servicios de asesoramiento y la comercialización de productos financieros.

El anuncio choca frontalmente con la tendencia hacia la que parece moverse el mercado europeo de productos financieros –que ya es una realidad en países como el Reino Unido u Holanda– y rectifica la posición inicial de las autoridades suecas, que en un primer momento se mostraron favorables a la prohibición de retrocesiones.

Este cambio de opinión parece responder al deseo, por parte del gobierno sueco, de garantizar una adecuada protección de los consumidores y evitar situaciones como las que se están dando en otros países, en las que los inversores con patrimonios más bajos han dejado de recibir asesoramiento personalizado, al no resultar rentables –una tendencia muy ligada, además, con el desarrollo de los servicios de asesoramiento personalizado o roboadvisors.

“Nuestro objetivo es encontrar una solución equilibrada que garantice un asesoramiento de calidad para los clientes y, al mismo tiempo, un buen acceso a los servicios financieros por parte de los hogares”, explica el viceministro de Finanzas Per Bolund, responsable de Mercados Financieros y Consumo.

“El nuevo paquete legislativo se propone limitar los posibles conflictos de interés y, a la vez, reforzar la protección del consumidor de varias formas”, continúa Bolund. “La regulación propuesta excluirá los tipos de remuneración que vayan en contra de los intereses de los clientes. Por eso el gobierno no prohibirá de forma generalizada el pago de comisiones o de retrocesiones en este punto”. Además, la idea es que la nueva regulación se aplique de forma homogénea tanto a los servicios de asesoramiento de instrumentos financieros como de seguros.

La propuesta ha sido bien recibida por la Asociación Sueca de Fondos de Inversión, que considera que garantizará la competitividad del sector y el acceso, por parte de los inversores, a una amplia gama de productos de distintas casas y un nivel de asesoramiento adecuado.

Según datos proporcionados por la propia asociación, un 76% de la población sueca está invertida en fondos de inversión. Además, el regulador sueco (FI) encargó el año pasado un informe en el que el 54% de los participantes declararon que habían seleccionado los fondos de inversión de sus carteras tras recibir asesoramiento financiero.

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