Subida del IVA y contracción del PIB, los dos motivos para la preocupación en Japón


A lo largo de todo este año la decisión de Shinzo Abe y su gabinete de incrementar el IVA en Japón del 5% al 8% por primera vez desde la década de los 90 ha causado reticencia entre los expertos, al considerar que podría ser contraproducente para la agresiva política de reflación –conocida como política de las tres flechas- que están llevando a cabo de manera conjunta el Ejecutivo nipón y el Banco de Japón (BoJ). Ahora están apareciendo los primeros datos que confirman esta tesis: en el segundo trimestre, la economía japonesa se contrajo un 6,8% anualizado, siendo el principal lastre la caída del consumo privado en respuesta al alza del mencionado impuesto. Al mismo tiempo, se tuvo que revisar a la baja el dato del primer trimestre, desde el 6,7% hasta el 6,1%.

“Japón publicó una de las peores lecturas del PIB jamás registradas”, afirma la analista sénior de Nordea Amy Yuan Zhuang. Ésta también hace hincapié en la escasa reacción al dato: el BoJ no anunció medidas adicionales, el yen apenas varió y la bolsa nipona dio una respuesta modesta. A pesar de la magnitud  del dato, la analista afirma que “el shock negativo a la economía fue apenas sorprendente y refleja la reacción de los consumidores a la subida del IVA en abril. Se observó el mismo resultado después de las dos alzas anteriores, en 1989 y 1997”.

“Esta vez la respuesta del consumidor ha sido más fuerte, y afortunadamente más negativa que la de 1997”, continúa Zhuang. Recuerda que por aquel entonces el crecimiento nominal y real de los salarios era del 3%, mientras que el crecimiento nominal actual es de tan sólo el 0,4% y el real, del -3,8%. Antes de la subida del impuesto el crecimiento real era del -1,3%. En el segundo trimestre el consumo privado cayó un 5% con respecto al trimestre anterior. “Al no compensarse a los consumidores por un coste de la vida más elevado, no es una sorpresa que hayan empezado a apretarse el cinturón”, concluye la experta de Nordea.

Desde la gestora nórdica dudan de que el BoJ adopte medidas cuantitativas de mayor magnitud, puesto que su escenario es que el crecimiento se recupere a lo largo del tercer trimestre hasta alcanzar el 4,6% anualizado. La previsión de Nordea es que cada dólar se intercambie por 102 yenes en un horizonte de 3 meses y a 110 a finales de 2015.

Andrew Rose, gestor de renta variable japonesa en Schroders, también coincide al señalar que la caída del PIB fue más pronunciada que la que se produjo en 1997 en el trimestre siguiente a la subida del IVA. Rose cree que en gran medida la contracción del crecimiento se ha de atribuir a “la devolución por anticipado de la demanda que ocurrió durante el primer trimestre”, es decir, a que muchos japoneses tomaron decisiones de compra durante los tres primeros meses del año para anticiparse a la subida del impuesto. “Por tanto, no es sorprendente que las áreas más débiles fueran los componentes de demanda privada del PIB como el consumo privado y la inversión inmobiliaria”, remacha el experto.

Rose también incide en el escaso impacto de este dato tan negativo, debido a que ya se había puesto en precio una lectura negativa. “La atención del mercado ya está en la forma de la recuperación del PIB este trimestre. Pese a que las dislocaciones causadas por el alza fiscal vuelven difícil calibrar la fuerza subyacente de la economía, parece razonable esperar que el crecimiento se reanude en el tercer trimestre”, vaticina el gestor.  Éste ve algunos signos esperanzadores: “Algunos de los datos en torno al consumo posteriores al final de junio son más alentadores, las encuestas en torno al gasto de capital privado son un indicativo de recuperación y las exportaciones están mostrando finalmente signos de respuesta a la debilidad de la divisa de los últimos 18 meses”.

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