Suben los tipos, los bonos responden


Se considera que las inversiones en bonos ofrecen una ventaja considerable con respecto a las inversiones en renta variable, lo cual representa un binomio riesgo-rentabilidad más defensivo dado que, si bien su rendimiento puede no ser tan interesante, disfrutan de una protección considerable contra las tendencias bajistas. Esta sensación de relativa seguridad podría rebatirse de manera significativa en un futuro próximo, dado que los tipos de interés, generalmente muy bajos, se “normalizarán” en algún momento. Si bien los tipos de interés actuales pueden ser negativos en términos reales, al menos son estables pero, ¿por cuánto tiempo?

Si observamos la tabla a continuación, podemos constatar que, en décadas anteriores, los inversores ya habían experimentado varios periodos durante los cuales los instrumentos de renta fija ofrecían una rentabilidad negativa a raíz de ajustes en los tipos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ningún inversor pone en tela de juicio que los tipos vayan a subir en algún momento en el futuro, aunque muchos creen que este ascenso no se producirá en un futuro cercano y, por consiguiente, no han replanteado sus carteras. ¿Cuáles son sus opciones y cuáles sus riesgos en caso de aumentar el tipo de interés? Se vuelva o no a repetir la historia, echemos un vistazo al pasado para ver si podemos detectar algún tipo de pauta: si nos remitimos a la tabla, la claridad de la tendencia resulta inquietante y las preocupaciones de los inversores están totalmente justificadas. Básicamente, los inversores tienen cuatro opciones:

1. Mantenerse alejados de los bonos, al menos hasta que los tipos aumenten (pero no todos los inversores pueden reducir su asignación a cero y muchos no están dispuestos a privarse de la protección y la rentabilidad de la renta fija durante lo que podría ser un largo periodo de tiempo).

2. Aceptar que, probablemente, obtendrán resultados negativos si se equivocan en sus cálculos (si bien menos sorprendente, no será por ello menos doloroso).

3. Tratar de cronometrar activamente los mercados por sí mismos (¡buena suerte!)

4. Optar por delegar la gestión de su asignación en valores de renta fija a gestores activos expertos.

Como era de esperar, la cuarta opción es la solución que propone Mirabaud Asset Management: creemos que delegar en gestores competentes y dejarles que se ocupen de las complejidades de este universo es mucho más eficaz tanto en materia de gestión de riesgos como de rendimiento.

Por lo tanto, con una certeza al 100 % de que los tipos van a subir tarde o temprano, las tres soluciones posibles para proteger las inversiones de renta fija de resultados similares a los que figuran en la tabla son:

1. Inversiones en bonos convertibles

2. Inversiones en bonos estratégicos

3. Inversiones en bonos de alto rendimiento

Inversiones en bonos convertibles

Los bonos convertibles son instrumentos de renta fija que pueden ser convertidos en acciones. De este modo, los bonos convertibles pueden considerarse como un activo mixto que participa en dos mercados, el de renta fija y el de renta variable. Con el paso del tiempo, no obstante, han demostrado ser menos vulnerables a las subidas del tipo de interés que la deuda no convertible, en parte gracias a la influencia del precio de las acciones subyacentes. La tabla ilustra este comportamiento: de los nueve periodos examinados, sólo uno fue negativo, siendo la pérdida la mitad con respecto a la de los bonos tradicionales; de los otros ocho periodos, seis de ellos produjeron una rentabilidad de doble dígito y tres produjeron un rendimiento de más del 20%. Aunque esto se pueda considerar una protección contra “tendencias bajistas”, las subidas del tipo de interés ya no parecen tan malas.

Los bonos convertibles son una fuente de financiación atractiva para empresas, dado que el potencial alcista que compartirían con los inversores les permiten disfrutar de costes de financiación más baratos comparado con los bonos tradicionales. No obstante, nuevas problemáticas están llevando a los selectores de acciones de cotización calificada a ampliar su universo de investigación.

Inversiones en bonos estratégicos

Al igual que los valores de renta variable no responden de la misma manera y en el mismo momento, diferentes inversiones en bonos responderán de forma diversa en distintos entornos de mercado. Una táctica de “inversión en bonos estratégicos” presenta la flexibilidad de invertir en bonos del Estado y en bonos de empresas, que abarcan instrumentos de alto rendimiento a valores con un tipo de interés variable a escala mundial buscando las mejores oportunidades en cuanto a perfiles riesgo/beneficio. Esta estrategia activa hacia el universo del bono mezcla instrumentos, sectores y mercados, identificando en cualquier momento el valor real, y pretende ofrecer resultados positivos a través de varios ciclos de mercado y limitar las caídas comparado con lo que experimentaría un fondo de renta fija tradicional, especialmente en un mercado alcista.

Como la flexibilidad es clave para una implementación satisfactoria de la estrategia, dada la navegación actual por un territorio económico desconocido, es importante acceder a las inversiones de mayor liquidez del universo como, por ejemplo, derivados, entre ellos futuros y opciones, complementando así la cartera de bonos en efectivo y manteniendo el margen de maniobra fundamental.

Bonos de alto rendimiento

Dado su alto rendimiento, estos bonos son obviamente menos vulnerables a un cambio en los tipos de interés comparado con los del Estado, que tienen tipos de interés bajos. Además, mientras que los tipos de interés sigan siendo bajistas, el atractivo comparado de los bonos de alto rendimiento seguirá siendo elevado y se mantendrá así hasta que los bonos del Estado recuperen los niveles de interés de los años 1980, algo que muy pocos economistas prevén en un futuro inmediato.

Asimismo, muchas empresas emisoras de bonos de alto rendimiento han reducido su riesgo de refinanciación con vistas al futuro; en el caso de otras, sus coeficientes de cobertura y apalancamiento siguen siendo sólidos y muchas disfrutan de balances generales más estables. De forma general, las empresas que se seleccionen deben estar bien preparadas para soportar un entorno de bajo crecimiento.

La entrada de capitales de inversores desde 2011 refleja esta tendencia, confirmando por tanto nuestra convicción a favor de esta clase de activo en un futuro próximo. Las valoraciones actuales de los diferenciales de los bonos de alto rendimiento pueden considerarse onerosas a nivel histórico y absoluto; no obstante, siguen siendo atractivas cuando se comparan con otras clases de activos. El alto rendimiento sigue siendo la fuente de ingresos definitiva para inversores que buscan a través de su cartera un flujo de caja regular.

Con estas tres soluciones de renta fija, Mirabaud Asset Management busca ofrecer a los inversores opciones convincentes para proteger sus inversiones de los efectos negativos que conlleva un aumento en los tipos de interés. De acuerdo a nuestra filosofía de invertir con gestores activos, creemos que la amenaza que se aproxima permite optar por la asignación que rendirá sus frutos, especialmente cuando los tipos aumenten.

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